Sevilla

Dos detenidos y tres imputados más por los disturbios de Pino Montano

  • La Policía descarta cualquier conexión política de los jóvenes que quemaron contenedores y una moto

  • El valor de los daños ocasionados asciende a 4.000 euros

Fotografía de los disturbios facilitada por la Policía Nacional. Fotografía de los disturbios facilitada por la Policía Nacional.

Fotografía de los disturbios facilitada por la Policía Nacional. / DGP

La Policía Nacional descarta cualquier conexión política de los disturbios ocurridos en Pino Montano en protesta por el toque de queda la noche del 27 de octubre. Por el momento, la Brigada de Información ha identificado a cinco personas que participaron en los incidentes y les ha imputado los delitos de desórdenes públicos y daños. Dos de ellos han sido detenidos y el resto comparecieron en comisaría en calidad de investigados no detenidos.

La valoración de los daños ocasionados por la turba es de unos 4.000 euros. Los manifestantes quemaron tres contenedores y una motocicleta, además de cortar el tráfico en la avenida Cortijo de las Casillas, una de las vías principales de este barrio de la zona norte de Sevilla. 

En un comunicado, la Policía ha recordado este miércoles que en los disturbios se produjeron después de una concentración en la que participaron unas 40 personas, convocadas a través de las redes sociales para protestar por las restricciones impuestas por el Gobierno central en el nuevo estado de alarma. Se quejaban principalmente del toque de queda nocturno.

La concentración no había sido comunicada a la Subdelegación del Gobierno. La protesta transcurrió sin incidentes. Pero al disolverse, un grupo de jóvenes permaneció en la zona y adoptó "una actitud cada vez más hostil", según describe la Policía, que añade que empezaron a cruzar contenedores en la calzada y llegaron a prender fuego a tres de ellos, además de lanzar diverso material pirotécnico. 

Los Bomberos, que tienen un parque en el barrio, acudieron para sofocar los incendios y fueron insultados y amenazados por un grupo de unos veinte jóvenes. Además, estos chicos comenzaron a lanzar cohetes y bengalas contra los camiones de los Bomberos. Estos disturbios provocaron la intervención de varias patrullas de la Policía Nacional, que dispersó al grupo y normalizó la situación en la zona. 

Una vez vuelta la calma, la Brigada Provincial de Información (unidad que se encarga de la investigación de los grupos ultras en Sevilla) abrió una investigación para esclarecer los hechos e identificar a los participantes. Para ello, los agentes de esta unidad estuvieron analizando los vídeos que se difundieron en las redes sociales. De esta forma lograron identificar a cinco personas.

Dos de ellas fueron detenidas por la presunta quema de un contenedor. Uno de ellos aparecía en el vídeo prendiendo fuego al recipiente de basura. Los restantes investigados tuvieron una participación de menor relevancia y se limitaron a alentar al resto de jóvenes, así como a grabar los incidentes para luego difundirlos en las redes sociales. Tres de los sospechosos tienen antecedentes por hechos similares.

La Policía descarta que se trate de un grupo organizado vinculado a ningún movimiento político, ni que estén en conexión con las personas que organizaron episodios similares en otras ciudades españolas. Se trata simplemente, según los investigadores, de vándalos, personas que aprovechan las eventuales protestas pacíficas para llevar a cabo actos violentos.  

Los cinco jóvenes involucrados en los hechos son varones de entre 20 y 28 años de edad. Todos ellos fueron puestos en libertad después de tomarles declaración.

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