Elecciones Andalucía

Susana Díaz abrirá la negociación a Ciudadanos y Podemos

  • La negativa de los naranjas aboca al PSOE a pactar con Adelante Andalucía, pero sigue sin descartar un acuerdo con los de Juan Marín

  • En el caso probable que Ciudadanos y PP sumen más que el PSOE, Teresa Rodríguez y Maíllo podrán tener un presidente en el Parlamento

  • Las relaciones personales no son determinantes en política, pero en IU pesa la mala experiencia de la ruptura de la coalición de Gobierno en 2014

Susana Díaz abrirá la negociación a Ciudadanos y Podemos. Díaz con Teresa Rodríguez en 2015. Susana Díaz abrirá la negociación a Ciudadanos y Podemos. Díaz con Teresa Rodríguez en 2015.

Susana Díaz abrirá la negociación a Ciudadanos y Podemos. Díaz con Teresa Rodríguez en 2015. / Antonio Pizarro

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El PSOE de Susana Díaz negociará con todos los partidos, menos el PP, después de las elecciones del 2 de diciembre.

Convencido de que la vuelta a las mayorías absolutas, o su remedo la suficiente, es imposible, la presidenta necesitará para su investidura el apoyo de Adelante Andalucía, aunque no dejará de dialogar con Ciudadanos por si el partido de Albert Rivera cambia de opinión tras las elecciones autonómicas o a lo largo de la legislatura.

Esa es la estrategia de la “banda ancha” que Susana Díaz ha acuñado para estas elecciones.

Susana Díaz y Antonio Maíllo, en su primera reunión en San Telmo tras las elecciones de 2015. Susana Díaz y Antonio Maíllo, en su primera reunión en San Telmo tras las elecciones de 2015.

Susana Díaz y Antonio Maíllo, en su primera reunión en San Telmo tras las elecciones de 2015. / Antonio Pizarro

Quedan cuatro semanas para el 2 de diciembre, y ni en el PP ni en Ciudadanos han arrojado la toalla aún. Aunque ambas formaciones han apurado su disputa, en los cuarteles generales de Juanma Moreno y de Juan Marín se opina que sólo faltan unos pocos escaños para sumar los 55 que les daría una mayoría absoluta para poder desalojar al PSOE de la Junta después de 36 años ininterrumpidos de presidencias.

Cs y PP más que PSOE en solitario

Ése es un objetivo complicado, pero hay otra suma que complicaría bastante la hoja de ruta a Susana Díaz, y es que Ciudadanos y PP sumasen más escaños que el PSOE.

Si fuese así, los socialistas tendrán que pactar con IU y Podemos -las dos fuerzas que forman Adelante Andalucía- antes del 27 de diciembre, cuando se constituirá el Parlamento de la oncena legislatura. Si no fuese así, Ciudadanos y PP conseguirían elegir a un presidente de la Cámara de unos de estos dos partidos, que complicaría mucho la investidura de Susana Díaz.

Lo más probable es que PP y Ciudadanos sumen más escaños que PSOE; Susana Díaz, irremediablemente, necesitará a Podemos

Si el resultado electoral es el que prevén las encuestas, una Cámara dividida en cuatro partes sin que ninguna sea hegemónica, la figura del presidente del Parlamento se convierte en una figura esencial.

Él es quien ordena la ronda de consultas, quién marca las fechas de los debates y quién propone candidatos.

Hace tres años y medio, toda esta liturgia democrática se obvió. Fue Susana Díaz, que era candidata, la que citaba en el palacio de San Telmo, quien organizaba las rondas y quien después llamaba a organizaciones empresariales y sindicales a explicarles sus planes para que presionasen para la investidura.

Presidente de izquierdas para el Parlamento

En la nueva legislatura esto no será así. El PSOE tendrá que negociar con Adelante Andalucía el nombre de un presidente del Parlamento, y los dos partidos de izquierdas querrán a alguien de su formación.

Los socialistas creen que Antonio Maíllo aspira a presidir la Cámara, tal como en su día lo fue Diego Valderas.

El ex vicepresidente onubense ha sido el único líder del Parlamento distinto al PSOE que ha habido desde 1982.

Hace tres años y medio, el PSOE logró la elección de Juan Pablo Durán debido a la falta de entendimiento entre los partidos de la oposición, Podemos siempre ha preferido beneficiar al PSOE por omisión antes que aliarse con las formaciones de la derecha.

Esta máxima, la de “frenar a la derecha” en palabras de Teresa Rodríguez, es la que hace pensar que Adelante Andalucía terminará por investir a un presidente socialista, después de una ardua negociación.

No es previsible que la formación de Maíllo y Rodríguez aboquen a Andalucía a una repetición electoral ni que hagan presidente, por omisión, a alguien del PP o de Ciudadanos.

Ahora bien, esa negociación es muy complicada. Se trata de dos formaciones, el PSOE y Adelante Andalucía, que cuenten con una experiencia previa que terminó muy mal, dejando una brecha abierta entre Susana Díaz y Antonio Maíllo. Pero a ello se suma la falta de entendimiento de la presidenta con Teresa Rodríguez.

"Con el PSOE, ni muerta"

Fue en junio de 2017 cuando la hoy parlamentaria gaditana dijo aquello de “con el PSOE ni muerta, vamos”. Susana Díaz no ha parado de repetírselo a lo largo de esta legislatura.

Las relaciones personales entre políticos no son determinantes a la hora de alcanzar acuerdos, pero lo que separa a Rodríguez y a Maíllo de la presidenta es la desconfianza, agua y aceite para el acuerdo.

Susana Díaz rompió el Gobierno de coalición con IU a finales de 2014. Culpabilizó a Maíllo de radicalizar a su formación y echarla en manos de Podemos, y no aceptó -ésa fue la casus belli- que IU fuera a consultar a su asamblea por la continuidad del pacto de Gobierno.

Antonio Maíllo no contaba con eso, creía que la presidenta esperaría unos meses -en junio iba a celebrarse esa asamblea- y tuvo que cargar ante los suyos como uno de los artífices de la salida de los consejeros, directores generales y asesores de la administración de la Junta.

Fue un golpe muy duro, pero Antonio Maíllo pecó de confiado porque Susana Díaz, que se había convertido en presidenta por la dimisión de Griñán, no mediante elecciones en urnas, necesitaba unas elecciones de la que salir vencedora para presentarse a las primarias del PSOE.

Nunca lo ha perdonado. En la investidura de hace tres años y medio, Maíllo se refirió a su antigua aliada de este modo: “Quien no la conozca que la compre, nosotros no nos fiamos”.

Probable consulta a las bases

Estos serán los actores que deberán negociar a partir del 2 de diciembre, en caso de que sumen más que el bloque del centro y derecha.

Es una situación que en el Gobierno socialista contemplan, pero que produce cierto dolor de cabeza, precisamente por este historial de desencuentros. Hay que contemplar la posibilidad de que, si hay acuerdo, IU y Podemos lo sometan a las bases, en recuerdo de aquella causa original que dio al traste con un Gobierno de coalición que, por lo demás, funcionó bastante bien.

Pero en el PSOE tampoco descartan un cambio de posición de Ciudadanos, a pesar de que Juan Marín ha seguido subiendo el tono de sus críticas a los socialistas con enunciaciones que le comprometen, tales como que los socialistas gobiernan una dictadura desde hace 36 años en Andalucía. Los últimos, se supone, con su colaboración.

A Ciudadanos sólo le separa del PSOE la estrategia nacional de Albert Rivera de distanciarse de Pedro Sánchez para que el PP no le robe lo ganado hasta ahora.

Es decir, no hay diferencias programáticas que le impidan volver a pactar, el PSOE entregó a Ciudadanos cuanto pidió, caso de las rebajas fiscales y de las dimisiones de Chaves y de Griñán, y si no accedió a renovar los órganos extraparlamentarios, como el consejo de administración de Canal Sur, fue porque se necesitaba al PP para ello. O porque no lo pidió con insistencia.

Es decir, el único problema entre aliados se resolverá después de las próximas elecciones generales.

Sin olvidar a Ciudadanos

Por eso, el PSOE tratará a Ciudadanos en sus negociaciones como un socio potencial, como un partido que podría estar disponible durante la legislatura.

Incluso si Susana Díaz no pudiese llegar a un acuerdo con Podemos e IU, hay quien entienden en el Gobierno andaluz que Ciudadanos terminaría por investir a la presidenta para evitar las elecciones.

Sin embargo, a esta pregunta ya respondió hace tres semanas Inés Arrimadas: no votarán a la presidenta, incluso si ello supone la repetición electoral.

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