Meteorología Estampas de agosto

Escuela de sirenas en el estanque

  • Los termómetros alcanzan los registros más altos del verano en una ciudad donde pocos turistas se atreven a pasear

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¿Y el General Invierno? Estará en la reserva. La plaza de España, donde está Capitanía, es un tostador. Donde se rodó Lawrence de Arabia es Arabia sin Lawrence. Un desierto. Toda la ciudad. La máxima de ayer llegó a 41,5 grados, el registro más alto del verano en la capital. Hoy el termómetro pasará de nuevo de los 40.

J'adore l'eau. Charlize Teron adora el agua en los carteles de algunas paradas de autobús. La del Caballo, sinécdoque equina de la estatua ecuestre del Cid Campeador. A escasos metros, cinco gitanillas de Torreblanca siguen la recomendación de la actriz australiana. Adoran el agua y chapotean en el estanque del Prado, que parece Aquopolis. Lo que fue Feria de abril es horno de agosto.

Las nadadoras furtivas son el centro de atención de turistas que descansan, sestean o se refrescan en bancos o en el bordillo de esta improvisada piscina. Es proverbial que a tantos kilómetros de distancia sus pieles sean tan idénticas. ¿Se puede viajar de Malasia a Alemania, unirse a su hermana y a dos amigos, seguir por Turquía, Grecia, Italia, llegar a Sevilla con casi 50 grados y no perder la sonrisa?

Se llama Kamitha y no deja de sonreír. Trabaja de ingeniera en Malasia. Su hermana Noshini estudia Ingeniería en Stuggart, igual que su amigo Prakash. Leknes, el cuarto del grupo, estudia en Colonia. Uno de ellos le hace fotos a las bañistas de Torreblanca, que saltan, juegan y bucean en aguas no muy recomendables. Los malayos viajan en avión y autobús, medio en el que anoche mismo salieron del calor sevillano hacia Lisboa.

Giovanna es reincidente. "Es la segunda vez que vengo a Sevilla. A pesar del calor, vale la pena. Para eso está el agua, los abanicos o esta fuente", y señala la que hay en la Plaza Nueva donde muchos años estuvo el quiosco de Tina. Giovanna vive y trabaja en Brescia. Viene con Roberto, sus tres hijos, sus amigos Alessandro y Maria y los tres hijos de esta pareja. Ven el tranvía a lo lejos, que marca 39 grados, y alguien les cuenta que esos carteles de Itálica se refieren a la cuna de dos emperadores sevillanos que también tuvieron que doctorarse en rigores veraniegos y remedios para combatirlos. A Alessandro le suena más Guardiola que Adriano y Trajano. "Jugó en el Brescia". Antes de Sevilla pasaron por Oporto, Lisboa y el Algarve.

Con el calor, las catenarias de la calle San Fernando parecen crucificados de Espartaco. Dos jóvenes francesas caminan por la poca sombra que hay junto a la verja de la antigua fábrica de Tabacos. Con sus abanicos, se sentirán cigarreras de Merimèe. Un hombre pregunta al periodista por el bus turístico y le regala una historia. Ese grupo de 14 personas, algunos niños, es la descendencia de Sebastián Llamas Gil, murciano de Pliego, "cerca de Mula", que hace casi medio siglo emigró a Francia. En Niza viven sus tres hijos: Juan Pedro, María Jesús y Mariano, que forman parte de la expedición. ¿Dónde hace más calor, en Niza, en Mula o en Sevilla? "Aquí, es exagerado", dice María Jesús. Han aprovechado el regreso al terruño para visitar Sevilla.

El termómetro de la Barqueta marca 46 grados. Por Calatrava no se ve un alma y un chino lava su furgoneta Kangoo. La Alameda parece el escenario de un relato de Juan Rulfo o una película de Robert Rodríguez. En la terraza del bar El Realito, donde estuvo la academia de baile, se toma una cerveza Adelita Domingo. Es la única valiente que se ha sentado. La camarera le confirma los registros del termómetro. Grados centígrados con aureola de récord, como los centímetros de Usain Bolt. En la puerta de la Macarena, un coche de caballos espera la salida de los novios. Para el recuerdo, deberían hacerse una foto junto al termómetro. 47 grados.

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