Entrevista a Javier Millán, portavoz municipal de Ciudadanos “Espadas suspende como alcalde, practica el quietismo político”

  • Este funcionario de la Junta de Andalucía es el rostro en Sevilla de un partido emergente que aspira a disparar su número de concejales en las elecciones municipales de 2019

Javier Millán, en la Torre Sevilla Javier Millán, en la Torre Sevilla

Javier Millán, en la Torre Sevilla / Belén Vargas

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Endurece descaradamente el discurso contra el alcalde socialista a menos de un año de las elecciones. Millán todavía no está confirmado como candidato naranja. Elogia a Monteseirín, asume la necesidad de tener un modelo de ciudad, casi no reconoce logros al actual gobierno y apunta a la mafia del taxi del aeropuerto como una de las lacras de la ciudad.

-Acaba de cumplir tres años como concejal. ¿Qué impresión tiene ahora del Ayuntamiento? ¿Ha percibido que es una estructura burocrática donde cuesta un mundo mover un expediente o emprender cualquier iniciativa?

–El Ayuntamiento no ha cruzado el umbral del siglo XXI. Queda mucho por avanzar en el reto de la transformación digital, en hacer las cosas más fáciles al que vive y al que quiere venir a invertir en Sevilla.

–¿Dónde ha percibido la necesidad de agilizar trámites?

–Cualquier persona que quiera tramitar una licencia o que quiera invertir en un proyecto pequeño, no puede hacerlo telemáticamente. Y si hablamos de algún proyecto de gran cuantía, no tiene un interlocutor único en el Ayuntamiento que le facilite todos los trámites para que sea mucho más rápido encauzar esa inversión, cosa que no ocurre en otras ciudades.

–¿Sigue sin haber esa alfombra roja para el inversor que anunciaban alcaldes como Zoido?

–No la hay. Es una de las cuestiones que serán prioritarias para Ciudadanos en el gobierno: cruzar el umbral de la digitalización en la ciudad de Sevilla y poner a la ciudad en el mercado de las ciudades atractivas, que no lo está por mucho que algunos quieran fanfarronear de ello. Quiero que Sevilla se exhiba en los mercados como una ciudad en la que es muy fácil venir y quedarse.

"Tengo que confesar que Sánchez Monteseirín fue el último alcalde que tenía un modelo para la ciudad”

–¿Usted a qué se dedicaba antes de entrar en política? Preséntese a la gente que todavía no lo conoce. ¿Estaba usted en el PP como su líder, Albert Rivera? ¿Qué opinaba de los alcaldes que iban gobernando la ciudad?

–No tengo pasado político. Hace cinco años decidí afiliarme a Ciudadanos. Yo me dedicaba a ser un profesional de la Administración Pública que había superado varias oposiciones y que llevaba durante más de una década dirigiendo un servicio de mediación en conflictos laborales en toda Andalucía. Me metí en política porque creía llegada la hora de dar el paso por una nueva política, una política no viciada. De los anteriores alcaldes, siempre digo que tengo como referentes a Soledad Becerril y Manuel del Valle. Y tengo que confesar que Sánchez Monteseirín fue el último alcalde de Sevilla que tenía un proyecto para la ciudad, lo cual creo que es una asignatura pendiente para Sevilla. Y, efectivamente, creo que alguien que quiera gobernar tiene que tener valentía, audacia, un proyecto, una estrategia de ciudad, y tiene que estar limpio y no tener servidumbres.

–¿Usted apuesta entonces por la vieja teoría de tener un modelo de ciudad?–Yo creo que es la única vía para avanzar y progresar, para no ir como pollo sin cabeza, improvisando y tapando agujeros.

Javier Millán, durante la entrevista Javier Millán, durante la entrevista

Javier Millán, durante la entrevista / Belén Vargas

–¿Usted comparte la percepción de que el actual alcalde, Juan Espadas, cae bien a derecha e izquierda?

–Creo que es un alcalde que practica el quietismo político. Últimamente presume hasta del no hacer, algo verdaderamente inaudito. A cualquier que le preguntemos el balance del mandato municipal, lo primero que hace es quedarse pensativo. Y cuando se reflexiona un poco se reconoce que, francamente, no hay nada. 

–¿Qué nota del uno al diez le pondría a Juan Espadas?

–Si hacemos un balance global del mandato, de los hechos, no de las palabras, yo creo que está suspenso. Pero, además, de una forma rotunda. Una cosa es la venta de humo y la palabrería y otra es la eficacia traducida en hechos. Y, evidentemente, el balance es negativo.

–Veo que ahora se aleja mucho de un alcalde con el que se entendía muy bien a la hora, por ejemplo, de sacar adelante presupuestos.

–En el terreno personal me precio se llevarme bien con casi todo el mundo. Y en el terreno político creo que nosotros, desde nuestra oposición útil y responsable, hemos ayudado a la gobernabilidad de la ciudad. Y precisamente por eso tenemos mayor autoridad para ser críticos con el alcalde. No aprovecha la oportunidad de los presupuestos que se le han puesto encima de la mesa. No habiendo ganado las elecciones, habiendo tenido tres presupuestos aprobados… Hoy puedo decir que el presupuesto de 2018 está ejecutado en un 30 por ciento. Y la ejecución en los barros no llega ni al 20 por ciento. Todo esto se traduce en una incapacidad de gestión, eso es lo que marca el gobierno de Espadas: la incapacidad de gestión.

"El alcalde ha bajado el IBI a rastras por exigencia de Ciudadamos. Es de lo poco que ha cumplido”

–Si el resultado de las elecciones de 2019 le dejan si opciones para gobernar, pero sí para decidir quién gobierna, ¿apoyará usted a Beltrán Pérez, del PP, después de todo lo que está criticando al gobierno de Juan Espadas?

–Ciudadanos va a presentar una candidatura para ganar. Supongo que, una vez que se midan las fuerzas, habrá que dialogar. Ciudadanos es un partido dialogante y sensato. Yo no haré lo que hace el señor Espadas: vender la piel antes de cazar el oso. Todo está por decidir y, evidentemente, Ciudadanos va a salir a ganar.

–¿Qué precio está pagando por su posición de firmeza en asuntos como el taxi?

–Cuando me metí en política lo hice con todas las consecuencias. Lo hice para cambiar las cosas a mejor. Creo que se aprecia la diferencia entre los que están en la vieja política y los que están en las servidumbres, los compromisos y el miedo a equivocarse. Los hay que estamos por tomar decisiones en beneficio del interés general. Un alcalde que no apueste por acabar con la mafia de taxi en el aeropuerto, no merece sentarse en la poltrona de la Alcaldía de Sevilla.

–¿Nota que la marca electoral de Ciudadanos se ha resentido tras la moción de censura?

–Estoy convencido de que cuando pase el suflé del viaje de novios del gobierno del señor Sánchez, Ciudadanos va a salir reforzado. La gente en la calle me insiste en un mensaje: “No somos tontos”. Todo el mundo percibe que ha habido un irresponsable que no ha querido dimitir porque ha puesto sus intereses personales por encima de los del país, y otro que estaba dispuesto a pactar con el diablo por entrar en la Moncloa. Y la tercera vía, que era la de Ciudadanos, era darle la voz a los españoles. Y eso al final cala. Cala nuestra coherencia.

–¿Apoya el modelo de ampliación del tranvía a Santa Justa?

–El alcalde intenta usar el tranvía como instrumento para que se evidencie algún logro de su gobierno. No seré yo quién se oponga, pero no creo que sea la infraestructura de movilidad prioritaria para la ciudad. Defiendo desde el principio la necesidad de conectar la ciudad con el aeropuerto por tren. Lo dije en noviembre de 2015. Ciudadanos lo ha incluido en el proyecto de Presupuestos del Estado. Lo fundamental no es el tranvía ampliado, sino que los barrios estén mejor conectados entre ellos, o que haya más párkings.

–¿Y qué ha hecho bien el alcalde en estos tres años? Usted lo ha apoyado en mas de una ocasión fundamental, como a la hora de aprobar los presupuestos.

–Ciudadanos no le dio la investidura. El señor Espadas tiene la vara de mando de esta ciudad gracias a IU y Participa Sevilla. Debe quedar muy claro que los tres concejales de Ciudadanos votaron a Javier Millán como alcalde el 13 de junio de 2015. Contra natura y a rastras ha bajado el IBI cumpliendo un compromiso que le exigió Ciudadanos para apoyar los presupuestos. En ese sentido ha cumplido, es de lo poco que ha cumplido. Tengo que reconocer que un segundo compromiso que ha cumplido por exigencia de Ciudadanos es la tarjeta infantil para que los menores de 12 años puedan viajar gratis en Tussam. Se trata de ayudar a las familias e incentivar el transporte público.

–¿Usted mantendría el tope salarial de 60.000 euros anuales impuesto por Juan Espadas para todos los cargos del Ayuntamiento?

–Creo que eso es una torpeza. Fue el efecto de la claudicación de Espadas ante Podemos. El propio alcalde está arrepentido. Yo aspiro a que el gobierno de Ciudadanos tenga personas competentes, cualificadas, comprometidas con la ciudad y verdaderamente profesionales. Hay que profesionalizar la gestión. No hay que poner límites absurdos. Ciudadanos mantiene que debe haber una escala nacional de retribuciones para que no haya locuras. No podemos limitarnos, porque eso es ir en contra de la gestión y de la calidad de los servicios públicos.

–Dígame sus primeras medidas si alcanza el gobierno.

–Poner en marcha la Policía de barrio. Extendería la tarjeta de la Tercera Edad de Tussam para todos los mayores de la ciudad, sin discriminación por retribución. Y hay que suprimir las prácticas mafiosas del sector del taxi en una puerta privilegiada de acceso a la ciudad como es el aeropuerto. Es urgente afrontar este reto con valentía

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