Salida extraordinaria de la Virgen del Rocío

Fervor rociero a la espera de la Blanca Paloma

  • Miles de rocieros llenan las calles de la aldea en la víspera de la celebración del centenario de la coronación de la Virgen

Fervor rociero a la espera de la Blanca Paloma Fervor rociero a la espera de la Blanca Paloma

Fervor rociero a la espera de la Blanca Paloma / Alberto Domínguez

El momento para ver a la Blanca Paloma por las calles de la aldea almonteña –por segunda vez en este año– ya se ha cumplido. Y miles de rocieros lo han esperado in situ desde hace varias jornadas. Con gran ambiente, familias y grupos de amigos de muchos rincones de Sevilla, Huelva y de otras provincias andaluzas y españolas han aguardado la llegada de la procesión extraordinaria de la Virgen del Rocío en el centenario de su coronación. Es como si se tratara de una pequeña romería de Pentecostés y, además, con un tiempo que ha invitado a acudir a este gran evento religioso. No han sido días de mucho calor y, por las noches, incluso, ha refrescado.

La imagen que presentaba ayer El Rocío era la de una gran fiesta, comparable tal vez con otras festividades o actos del calendario rociero anual, como la Navidad y Año Nuevo, la peregrinación de Triana –en el mes de enero, próxima a la Candelaria–, o el reciente Rocío Chico. Eso sí, con muchísima más gente –más de 300.000 personas, según las previsiones del Ayuntamiento de Almonte–. Un pequeño Rocío, pero sin mujeres vestidas de flamenca ni hombres de corto, aunque sí muchos charrets, jardineras y manolas, entre otros vehículos, además de caballos, que se vieron ayer fuera del recorrido por donde procesiona la Virgen. Y con los negocios de la aldea –tanto hoteleros, gastronómicos y de recuerdos– abiertos y con una enorme clientela.

En los porches de las casas de la aldea, reuniones enteras de la propia romería rociera, así como amigos e invitados, se han reunido estos días para ver la salida de la Blanca Paloma. Entre ellas estaba la peña de Paco y María, de Sanlúcar de Barrameda, que son más de 20 personas en la casa que han alquilado para el fin de semana. En la de Curro, denominada Casa del abuelo Juan, hay aún más personas, según indica. Justo este tema, el del alquiler de viviendas, se ha disparado para estas jornadas, y prueba de ello es que hay muchos grupos y familias que han arrendado para la procesión extraordinaria, con un precio superior a los 1.000 euros, según las informaciones recogidas sobre el terreno. Aparte, estaría el dinero empleado en comida y bebida, así como otros gastos varios. Lo dicho, como un Rocío Grande, menos numeroso pero algo más popular que el Rocío Chico. Un Rocío Medio, por así decirlo.

En una de las calles más concurridas de la aldea almonteña, Águila Imperial, la familia de Joaquín Gómez, de Sevilla, ha venido a una casa en propiedad, por lo que no han tenido que asumir ese gasto anterior de alquiler de vivienda. Una de las personas que acuden durante estas jornadas a la aldea, Marisa Barroso, afirma que “es como venir un puente de la Inmaculada, aunque con mucha más gente”. Unas casas más allá, otra reunión, esta vez de la capital onubense, se encontraba en el porche de la casa y sus miembros, más de una quincena, no paraban de cantar sevillanas al ritmo de palmas y guitarras. Así es cómo pasaron muchas personas las horas a la espera de ver procesionar, finalmente, a la Blanca Paloma.

Camino a la ermita, más casas abiertas y bares repletos de personas mostraban una imagen impropia de un mes de septiembre en El Rocío, donde no hay ninguna festividad relevante que atraiga tal cantidad de rocieros. Además, ha ayudado también el hecho de no ver vehículos estacionados en las calles –aunque sí podían circular–, al estar prohibido. Es, por todo ello, por lo que es excepcional la procesión de la Patrona de Almonte de este 8 de septiembre.

Cuanto más cerca del Santuario era más visible la participación en este evento de algunas hermandades filiales, que han abierto sus casas de hermandad para que sus hermanos puedan ver a la Virgen del Rocío. Es el caso, por ejemplo, de las hermandades onubenses de Moguer, Lucena del Puerto, Bonares, San Juan del Puerto o Huelva, entre otras, que no han querido faltar a esta cita. Todas las casas de hermandad por donde discurre la procesión fueron engalanadas previamente para la ocasión, algunas con cuadros y altares, y otras con colgaduras y banderolas. A este realce, además, ha ayudado la decoración que tanto la Hermandad Matriz como el Ayuntamiento han realizado por el recorrido procesional de la Virgen, además de la limpieza efectuada, así como los propios vecinos de las calles Ermita, El Real, Acebuchal, Romería, Plaza Doñana, Almonte y Moguer, para que la procesión sea aún más excepcional. En la tarde de ayer, eran centenares de personas las que paseaban por este itinerario para admirar cómo lucía la aldea instantes antes del inicio de los cultos religiosos.

El Santuario del Rocío, como se ha podido ver estos días, mostraba también sus mejores galas, con banderas vaticanas –al conmemorarse este año el 25 aniversario de la visita de san Juan Pablo II a El Rocío–. En su interior, centenares de personas pasaron ayer a ver a la Virgen. Entre ellos, en torno a las 20:00, un grupo de almonteños con camisas blancas y vaqueros, que esperaban nerviosos la salida de la Virgen.

Con todo ello, los rocieros se divirtieron un día más en una de las esperas más particulares para ver a la Blanca Paloma por las calles de El Rocío, ya que desconocían la hora en la que estos y otros almonteños sacarían a su Patrona. Algo, sin duda, que aguantaron de una de las mejores formas posibles: entre cantes y bailes. Todo para celebrar el centenario de la coronación de la Virgen.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios