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Dos Glasgow, una sola Sevilla, el mismo Cernuda

  • Evocación. Hace cuatro alcaldes y cuatro presidentes del Gobierno, el otro equipo de Glasgow también jugó una final en Sevilla, en el estadio de la Cartuja contra el Oporto

Aficionados escoceses disfrutan del sol y la cerveza de Sevilla

Aficionados escoceses disfrutan del sol y la cerveza de Sevilla / Juan Carlos Muñoz

Decir Glasgow es pensar en Luis Cernuda. Allí escribió Ocnos. Mi hija Andrea hizo Filología Inglesa. Un día antes de que naciera, el 17 de junio de 1991, publiqué en Diario 16 Andalucía un reportaje titulado La mejor Sevilla de Cernuda se concibió en Glasgow. Junto a la foto del poeta fumando en pipa, unas instantáneas firmadas por De Lamadrid donde aparecen Ángel Yanguas Cernuda, hijo de Ana Cernuda, hermana del poeta del 27, y sus hijos Ángel y Luis Yanguas Álvarez de Toledo. El primero era hace treinta años profesor de Lingüística y había colaborado con Derek Harris y Luys Maristany en la edición de las obras completas en el vigésimo aniversario de la muerte de Luis Cernuda (1902-1963). El segundo, ahijado del poeta, estudió Filología Inglesa, como aquella niña que nacería un día después de que su padre firmara este reportaje.

En 2003 vinieron a Sevilla aficionados del Celtic de Glasgow, equipo que iba a disputar en el estadio de la Cartuja la final de la Copa de la Uefa contra el Oporto entrenado por Mourinho. Casi dos décadas después, visitan la ciudad aficionados del Glasgow Rangers. El otro equipo de la ciudad escocesa se enfrenta hoy al Eintracht de Fráncfort, equipo alemán que precisamente en la ciudad de Glasgow fue la víctima propiciatoria del Madrid en su quinta Copa de Europa consecutiva, la de 1960, tres años antes de la muerte de Cernuda. El gran día de Luis del Sol.

De los verdiblancos a los azules. De los católicos a los protestantes, dualidad religiosa que conocía muy bien el sacerdote Antonio Garnica, editor de las Cartas de España de Blanco White, el sevillano de la calle Jamerdana que está enterrado en Liverpool. El Celtic perdió contra el Oporto, pero se ganó a la ciudad. Se quedaron varios días. Acabaron con la cerveza de muchos bares, que compensaron las pérdidas de una Semana Santa lluviosa.

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers / Juan Carlos Muñoz | Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

Ha llovido mucho desde entonces. Dos Glasgow diferentes y una sola Sevilla. La visita del Celtic la novelé en un relato titulado Firme en mal estado, que aparecía en mi libro La balada de los mediocres, con ilustración en portada de Ricardo Suárez y edición de Rogelio Delgado. Me lo presentó Rafael de Cózar en el bar La Plazuela, que regentaba Fernando en la plaza de San Juan de la Palma. En el relato narro mi experiencia de autor en la Feria del Libro justo un día después de aquel partido Celtic-Oporto. Les dedico el texto a dos libreras excepcionales: Yolanda de Reguera y Yolanda de Repiso. La segunda librería ya no existe en la calle Cerrajería, el lugar donde Pilar del Río inició la búsqueda de un escritor portugués llamado José Saramago que había escrito una novela titulada El año de la muerte de Ricardo Reis.

Firmé seis ejemplares y a mi lado no dejaba de hacerlo Almudena Grandes, aunque el autor más vendido fue Perejil. Algunos aficionados del Celtic pasaban por la Plaza Nueva, de la que todavía salían los autobuses de Tussam. Gobernaba Aznar en España, Chaves en la Junta y Alfredo Sánchez Monteseirín apuraba su primer mandato municipal. Se acababan de cumplir diez años de la Expo. Dos décadas después, entre Glasgow y Glasgow, han pasado cuatro presidentes del Gobierno, cuatro presidentes de la Junta y cuatro alcaldes. Ya no existe el Flaherty en la calle Alemanes, ahora que las calles del centro se llenarán de alemanes. Fernando ya no regenta la Plazuela. Los autobuses ya no salen de la Plaza Nueva y O'Kean se va a O'Donnell. El mismo día del relato se fallaba el premio Fernando Lara de novela, que ganaba la cubana Zoé Valdés.

Un año antes de aquella final de la Cartuja, el Madrid ganaba el Glasgow su novena Copa de Europa con el golazo de Zidane al Bayer Leverkusen. Cinco años después, en la misma ciudad donde Cernuda escribió Ocnos, el Sevilla ganó la Europa League al Espanyol de Barcelona. Parafraseando a Saramago, el año de la muerte de Antonio Puerta, que disputó esa final con el periquito Dani Jarque, que moriría un año después y a quien Iniesta le dedicó el gol que le dio a España el gol de Sudáfrica.

Han pasado dos décadas. Fue un año antes de los atentados del 11-M. Mourinho ganó la Copa de Europa con el Inter y fichó por el Madrid. Casi veinte años. "¡Ah tiempo, tiempo cruel, que para tentarnos con la fresca rosa de hoy destruiste la dulce rosa de ayer!", como escribe Cernuda en Ocnos, en el texto titulado Sombras, donde evoca veinte años después el recuerdo de un soldado "rubio y fino" con galón de cabo de la guerra de Marruecos que se le aparecía como el mismísimo Hermes de Praxiteles. El sobrino de Cernuda me confirmaba en aquel reportaje que Ocnos estaba a punto de ser traducido al griego y al polaco.

Verdes y azules, católicos y protestantes. Dice Isidoro Moreno que la gente foránea tiende a identificarse con el equipo que no lleva el nombre de la ciudad. El Celtic este curso ha visitado Heliópolis y el Betis devolvió visita en el histórico estadio. El Celtic de Glasgow ganó la Copa de Europa en 1967, el año que nace la madre de la niña nacida un día después del reportaje de Diario 16.

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