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Metrópolis | Calle San Fernando

Leones en el castillo: guardia de honor a la última cigarrera

  • Lanzadera. La calle cubre el cauce del arroyo Tagarete y era un río de gente cuando la Feria estaba en el Prado. Se abrió en 1757 con la Fábrica de Tabacos, actual Universidad. Tiene un hotel de cinco estrellas que irá a la portada de Feria.

El Metrocentro, el viernes de lluvia por la calle San Fernando, entre el Alcázar y la Universidad. El Metrocentro, el viernes de lluvia por la calle San Fernando, entre el Alcázar y la Universidad.

El Metrocentro, el viernes de lluvia por la calle San Fernando, entre el Alcázar y la Universidad. / Belén Vargas

CABO Cañaveral de los tres Reyes Magos, esta calle rinde memoria a los tres Reyes Mágicos. “Rey afortunado en la guerra y en la paz”, dice Manuel González Jiménez en su biografía sobre Fernando III (1199-1252), San Fernando en el calendario y en la calle. El monarca que recupera Sevilla para la cristiandad y unifica los reinos de Castilla, el de su abuelo materno Alfonso VIII, el vencedor de las Navas de Tolosa, y León, el de su padre, Alfonso IX. El recinto de la antigua Fábrica de Tabacos alterna castillos y leones de cerámica trianera.

La antigua Fábrica de Tabacos llegó a ser el mayor edificio industrial de España. Se construyó por orden de Fernando VI (1713-1759), un Borbón al que no le dio tiempo a ver acabada una obra que se inició en 1728 y termina en 1771 bajo la dirección del ingeniero holandés Sebastian van der Borcht. En 1884, un cronista de la ciudad propuso rotular la calle con el nombre de este monarca, pero no prosperó.

Alfonso XIII (1886-1941), el único de los tres reyes que murió en el exilio, se alojó en el hotel que lleva su nombre el 17 de abril de 1928, un día antes del inicio de la Feria de ese año, que se celebraba en el Prado de San Sebastián. Aunque se inauguró oficialmente ese año pensando en los invitados que vendrían a la Exposición Iberoamericana de 1929, el primer banquete se dio en 1924 a los participantes en un congreso de oleicultura, según cuenta Isabel González Turmo, en su libro Sevilla. Banquetes, Tapas, Cartas y Menús.Este rey inauguró la Exposición de 1929 y su nieto, Juan Carlos I, la de 1992. Alfa y omega de aquel don Juan, el hombre que pudo reinar. El nieto visitó el hotel en mayo de 1979 para inaugurar una de sus restauraciones.

Ya huele a Feria en la calle San Fernando. El hotel Alfonso XIII estará en la portada. El Metrocentro es como una lanzadera que se dirige hacia la Feria del pretérito. A Feria y a historia, porque ayer, festividad de San Clemente, se cumplió un nuevo aniversario de la entrada de Fernando III en Sevilla. La Feria de Abril es un celebrado artículo de costumbres de Gustavo Adolfo Bécquer que mereció una placa en el paseo Catalina de Ribera, perpendicular a la calle San Fernando, a la que une con el corazón del Alcázar en una relación que siempre fue conflictiva con las reformas y contrarreformas de los diferentes alcaldes.

La calle San Fernando va de la plaza Juan de Austria a la Puerta de Jerez. Inmortaliza a un hijo ilegítimo de Carlos I, el héroe de la batalla de Lepanto en la que peleó Cervantes, y a una amante de Pedro el Cruel, María de Padilla, que da nombre a la calle que separa el hotel de la fábrica de Tabacos que fue cuartel de Artillería y desde 1954 acogió los estudios universitarios de la calle Laraña. Universidad Hispalense fundada por el carmonense Maese Rodrigo, paisano de los catedráticos González Jiménez, el biógrafo del rey santo, y Manuel Losada Villasante.

Por los pasillos de la Universidad pasea el americanista Pablo Emilio Pérez-Mallaína, experto en océanos y usuario del Metrocentro, con Pilar Lázaro de la Escosura, directora del Archivo de Indias. Por el Laboratorio de Arte aparece Rafael Cómez. Historiador sin coche ni móvil. Oye el nombre de la calle y le salen solas las sevillanas del Pali. “Ya no pasan cigarrerras, por la calle San Fernando”. Diagnóstico del Trovador del Sevilla que le convalidaría asignaturas en este templo del saber: “Ay Sevilla de mi alma / que lo vas perdiendo todo”.

Alumnos van y vienen por pasillos junto a aulas que tienen nombres de gigantes: Aula Juan de Mata Carriazo, el galduriense (gentilicio de los nacidos enJódar) que descubrió la pista del tesoro del Carambolo; Aula Agustín García Calvo, el catedrático zamorano, paisano de San Fernando, al que echaron primero de Sevilla y después de la Universidad y que ahora ha vuelto al Aula 103, ecos de coñac añejo.

Con el rastro de la Fama de Cayetano de Acosta en la puerta del Paraninfo, la antigua fábrica tiene dos edificios anexos: la Capilla de los Estudiantes, con el Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa presidiéndola, y el departamento de Historia Universal, Moderna y Contemporánea. La hermandad tiene su sede en el edificio central. Protagonizaron el mayo francés de las cofradías, con el movimiento de los hermanos costaleros. A su lado, un busto de Augusto Prima Porta, ciudadano romano que forma parte de la Gipsoteca, trabajos en vaciado de yeso. La fábrica tuvo capilla, cárcel y un foso por el que menudean los gatos y al que alguna vez se cayó con su vehículo el portero ruso Rinat Dassaev.

La lluvia vacía las calles y llena el Metrocentro y los bares de la calle San Fernando. Oriza, antiguo Bar España, tiene un cartel de fiestas primaverales y un menú en el que, como dice el camarero, “no entra el Rioja”. Una mezcla de Castilla y León.

En San Fernando tiene su emisora en Sevilla Onda Cero. Carlos Herrera siguió el paso de las cigarreras y dejó la calle donde dan el mediodía Chema García y Susana Valdés. Está vacío el balcón al que se asomó Juan Ignacio Zoido en 2011 en la segunda mayoría absoluta del municipalismo sevillano. Bares y librerías se reparten en buena armonía. ElPatio de San Eloy. Taberna La Auténtica. En 2014 abrió sus puertas El Rincón de Beirut, especialistas en humus y falafel. El encargado es un libanés madridista que lleva las riendas con un socio sirio. “Sirios y libaneses somos primos hermanos, un solo país, como Cataluña y el resto de España”.

Los residentes de la calle San Fernando han conocido muchos vaivenes. Proyectos del arquitecto Rafael Manzano de recuperar para el Alcázar parte del caserío o los sustos expropiatorios de Torrijos cuando tenía mando en plaza en la Casa Grande. En la Puerta de Jerez, presidida por la fuente de Híspalis de Delgado Brakenbury, inaugurada el mismo año que el hotel, chocan extranjerismos como Starbucks o Hard&Rock frente a las aulas de Filología o tan cerca del monumento a los poetas del 27. Uno de ellos, Vicente Aleixandre, recordado por cantar “la grandeza del hombre en la armonía del universo”, Premio Nobel de Literatura en 1977, nació en el palacio de Yanduri donde pernoctó Franco después de la sublevación. Es un edificio del Banco de Santander con promociones curiosas. Las chicas son guerreras, canción de Objetivo Birmania, anuncia una campaña de seguros de “Protección familiar en femenino”.

Desde Yanduri se ve la Casa Guardiola, obra de José Gómez Otero, padre de los Gómez Millán y suegro de Aníbal González. El Hotel Alfonso XIII lo construyó José Espiau. En la última restauración intervino Víctor Pérez Escolano, concejal de Urbanismo cuando el nieto de Alfonso XIII lo reinauguró. En la República se llamó Andalucía Palace. El rey que le da nombre visitó Sevilla por última vez el 31 de enero de 1931. Sólo queda una cigarrera para consuelo del Pali. La inmortalizaron Merimée y Bizet. El recinto donde se cocinó la Transición española junto a una calle en la que los grises cargaron contra los estudiantes que se aplicaron el complejo de Edipo.

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