tribuna de opinión

Letalidad en el Covid-19

Existen varias definiciones posibles de letalidad, pero nosotros hemos escogido la letalidad diaria como el cociente entre las personas que fallecen cada día, dividido por el número de activos (contagiados-fallecidos-curados) que hay en ese día, que son los que pueden fallecer de Covid-19. De esta forma podemos ver la evolución de la letalidad en función del tiempo. El método más simple para caracterizar la propagación de un virus en una población de millones de personas es mediante una progresión geométrica, cuyos términos corresponden a días sucesivos (v. por ejemplo Gómez Expósito et al.). Desde ahora en adelante cuando hablemos de letalidad nos referimos a la letalidad diaria.

Para estudiar su evolución tenemos varias dificultades. En primer lugar, el número de muertos diarios da saltos que hacen ininteligibles los gráficos. Par evitar esto hemos considerado cada día la media de los días que envuelven el elegido (entre 3 y 5 días). En segundo lugar, por lo que respecta a España, el Ministerio de Sanidad dejó de dar los datos de curados (indispensable para hallar los activos) a partir del 21 de mayo, por lo cual el estudio sólo puede llegar hasta esa fecha. De esta forma obtenemos un gráfico con datos oficiales de fallecidos y de activos obtenidos con cualquier prueba.

Los dos primeros datos son algo dispersos, debido al escaso número de fallecidos (12 y 6 respectivamente), pero sí podríamos decir que partiendo de una letalidad diaria del 8,8 por mil llegamos hasta un máximo del 18,8 por mil el 23 de marzo. Hay que decir que las primeras restricciones efectivas de la primera ola se empiezan a aplicar el 16 de marzo. Como consecuencia de ellas, desde el 23 de marzo se produce un descenso continuo de la letalidad hasta llegar a un mínimo del 0,5 por mil el 21 de mayo, fecha en la que terminan los datos que tenemos. Por estas fechas el número diario oficial de infectados (466) y de fallecidos (56) de la primera ola ha disminuido fuertemente.

La siguiente figura indica el mismo tipo de gráfico para Andalucía. Se observa una fuerte dispersión, debida a la variabilidad diaria del número de fallecidos, a pesar de haberlos promediado en grupos de 5.

El máximo del 24 de marzo casi coincide en fecha con el de España. A partir de él se produce una drástica disminución, con altibajos, de la letalidad diaria, que llega a cero al principio de la segunda ola (en el mes de julio) para estabilizarse al final en un valor del 0,4 por mil, en lo que parece ser el máximo de la segunda ola.

En resumen, la letalidad diaria es muy alta al avanzar el contagio de la primera ola, llegando a valores entre más del 10 por mil (en Andalucía) y casi el 20 por mil (en España), coincidiendo con la etapa de serias deficiencias en los hospitales. A partir del 24 de marzo se va produciendo un fuerte descenso, con altibajos, que culmina con prácticamente cero letalidad en el mes de julio, en Andalucía, para estabilizarse al final en valores del 0,4 a 0,5 por mil, en lo que parece ser el máximo de la segunda ola.

Así pues, el elevado número de fallecidos se debe al elevado número de activos (que en Sevilla sí parece haber llegado a un máximo) más que a un aumento de la letalidad del SARS-CoV-2, que se ha estabilizado en valores del 0,4 al 0,5 por mil.

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