Obituario

El Mudo de Santa Ana: 80 años de historia de Triana

  • Este domingo, a las 17:30, será el responso en la Capilla de los Marineros y a las 18:00, la misa corpore insepulto en la parroquia de Santa Ana

El Mudo de Triana.

Con la muerte de Francisco Rodríguez Moreno, el Mudo de Santa Ana, se cierra casi un siglo de historia de Triana. Una presencia silenciosa pero intensa al cuidado de un templo con ochocientos años de historia de los que casi cien han sido protagonizados por este personaje que era amigo de todos.

El Mudo llegó a Santa Ana acogido por el recordado párroco don José Arroyo. Eran los tiempos duros de la posguerra. El sacerdote le acogió como a un hijo y luego como monaguillo. El Mudo creció a la sombra de la torre alfonsina de la catedral trianera y bajo el manto de Señá Santana. Conocía a la perfección todos y cada uno de los rincones del templo del que era vigía y guardián.

El Mudo com la cruz parroquial en el Corpus de Triana. El Mudo com la cruz parroquial en el Corpus de Triana.

El Mudo com la cruz parroquial en el Corpus de Triana. / M. G.

"De los ochos siglos de Santa Ana, el Mudo ha llenado casi uno. Su presencia era silenciosa pero intensa. Siempre me llamó la atención que todo el mundo era su amigo", recuerda José María Rubio, médico, pregonero de la Semana Santa y con una gran vinculación a la parroquia trianera.

A pesar de no poder hablar, el Mudo sabía comunicarse. Portando la cruz alzada siempre despertaba la simpatía de los que lo contemplaban. A pesar que su imagen pudiera parecer un tanto ruda, era una persona entrañable. Sobre todo, siempre quedará su sonrisa: "Él era una persona buena por encima de todo. Todo el mundo lo veía así. Yo me quedo con su sonrisa".

Nacido en la probreza más crusa, se encontró con la tarea de cuidar la iglesia desde muy joven, una labor que ha desempeñado hasta que las fuerzas le faltaron.

El Mudo se ha ido en diciembre, como dice José María Rubio, "con el pañuelo para limpiarle la mano a la Esperanza". Siempre estaba al lado de la Virgen con su simpatía y bondad.

Sus últimos años los ha pasado en la residencia de mayores de la Avenida de Coria, donde la Esperanza fue a visitarlo el pasado año. Mientras pudo, él la esperó a las puertas de Santa Ana en la mañana del Viernes Santo para decirle guapa y llamar a sus costaleros "Era para él la apoteósis. Esa imagen ha quedado como el tópico del Mudo, pero hay muchos más".

Al Mudo no le hacía falta hablar para expresarse. Había creado un lenguaje propio de gestos, sonidos guturales con los que lograba transmitir a los demá sus emociones.

"Su sonrisa, su simpatía, su forma de ser. La bondad. Esa era su imagen. Una persona de las que ya no hay. Con grandes valores. Ese era el Mudo", así lo recuerda José María Rubio, quien en su Pregón de Semana Santa le dedicó un bello pasaje a este hombre que todos los Viernes Santos, ante la Esperanza, repetía "el mejor pregón, el más hermoso que jamás puede hacer un sevillano".

El Mudo llamando al paso del Cristo de las Tres Caídas. El Mudo llamando al paso del Cristo de las Tres Caídas.

El Mudo llamando al paso del Cristo de las Tres Caídas. / M. G.

Los restos mortales de Francisco Rodríguez Moreno se velan en el tanatorio de Servisa, en San Jerónimo. Mañana domingo, a las 17:30, tendrá lugar un responso en la Capilla de los Marineros. Posteriormente, a las 18:00, será la misa corpore insepulto en la Real Parroquia de Santa Ana.

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