Sevilla

Pablo de Olavide, una joven potencia de investigadores

  • La UPO es, por cuarto año, la segunda universidad pública española con mayor productividad en investigación. La institución destaca su política de campus único y la juventud de su plantilla.

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Con apenas 19 años de historia, la Universidad Pablo de Olavide se ha convertido en un claro referente en el campo de la investigación. Por cuarto año consecutivo, la institución ocupa el segundo puesto en el último Ranking de Productividad en Investigación de las Universidades Públicas Españolas elaborado por un grupo de investigadores de la Universidad de Granada dirigido por el profesor Gualberto Buela Casal. Sólo la Universidad Pompeu Fabra, con 100 puntos, adelanta a la UPO en esta clasificación, publicada recientemente en la revista Psicothema. Le sigue en tercer lugar la Universidad Autonómica de Barcelona con 26 puntos menos.

Este estudio, elaborado en 2013, no sólo tiene en cuenta la productividad del profesorado universitario, también la producción total de cada universidad. Para ello se evalúan los artículos publicados, los proyectos I+D concedidos por el Gobierno, las becas de formación del profesorado obtenidas, las tesis doctorales publicadas y las patentes registradas y explotadas, entre otros aspectos. En este sentido, la Olavide, además, ocupa la primera posición en Doctorados de Excelencia y el segundo puesto con respecto a proyectos I+D.

El vicerrector de Investigación de la UPO, Bruno Martínez, habla de "dos claves" para este éxito: una promoción de investigadores jóvenes y la apuesta por un campus único. "Estamos recogiendo los frutos de una política llevada a cabo desde los comienzos de la Universidad", apunta Martínez. "Entonces se apostó por investigadores y docentes jóvenes y emergentes. La edad media actual se sitúa en torno a los 45 años. Es fundamental que esta apuesta se mantenga en los próximos años". Por otro lado, el vicerrector destaca la estructura de la institución, en la que las diferentes facultades comparten edificios; todos los decanatos se encuentran en el mismo edificio; y los programas doctorales son transversales y multidisciplinares. Esto permite "una formación en la que convergen áreas como la Salud, Medio Ambiente, Ciencias Sociales, Humanidades y Deporte".

Cuando la doctora en Ingeniería Química Ana Moral llegó en 2010 a la UPO tras una beca de tres años en la Universidad Complutense de Madrid, ésta decidió crear su propio laboratorio ante la imposibilidad de incorporarse a grupo de investigación consagrado, "como ocurre en otras universidades". "Arrancar en una universidad nueva es más complicado que en una ya consolidada", apunta Moral, profesora titular del departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica. "Dirigir tu propio laboratorio te permite tener más independencia y libertad, pero cuentas con menos recursos y financiación".

Desde hace unos tres años, Moral lidera el grupo Ecowal formado por unas ocho personas entre profesores, doctorandos y alumnos internos. En este laboratorio investigan el uso de materia prima alternativa en el proceso de fabricación de celulosa a través de la utilización de tecnologías limpias con el fin de minimizar la deforestación y el impacto ambiental. A través de estos estudios, han desarrollado un profundo conocimiento sobre los diferentes tipos de plantas de las que se pueden extraer fibras de celulosa de alta pureza.

La doctora Moral inició este estudio en su tesis en 2005. Entonces utilizaba como materia prima alternativa los residuos agrícolas, además de cítricos y el aceite de colza. Ahora basa su investigación en la elaboración de papel a través de los llamados residuos de mares, como las macroalgas. "Las algas y las plantas acuáticas son ricas en celulosa. Por lo general, éstas se apilan en la orilla, se secan, se pudren y no se utilizan para nada", aclara Ana Moral, que luego, con las fibras extraídas, fabrica papel en su laboratorio a través de tecnologías limpias.

Luis Merino, por otro lado, forma parte del grupo Robótica, Visión y Control. En este proyecto, creado hace más de 20 años, participan investigadores de la Universidad de Sevilla, la Pablo de Olavide y la Universidad de Huelva bajo la dirección de Aníbal Ollero, profesor de la Hispalense. Merino, profesor asociado de la Escuela de Ingeniería de la UPO, ha participado en el desarrollo de Frog, un robot de servicios de última generación que funciona como guía turístico en el Real Alcázar. El robot, además de hablar español, inglés y holandés, ofrece explicaciones sobre el palacio sevillano empleando tecnología de realidad aumentada. También es capaz de interactuar con las personas y detectar, mediante un sistema de reconocimiento facial, si el turista se aburre o no atiende. De este modo, Frog puede cambiar el tono de su discurso o cambiar de tema. "Esa capacidad de entender algunos sentimientos de las personas y comportarse adecuadamente es bastante novedoso en robótica y una tendencia muy fuerte", comenta Luis Merino, que se incorporó a la UPO en 2004.

Este proyecto de investigación internacional, que también se probó en el zoo de Lisboa, fue financiado por la Unión Europea desde finales de 2011 hasta principios de 2015.

Teresa es otro de los proyectos europeos en los que participa la UPO junto a la Universidad de Oxford, la de Twente (Holanda) y la Universidad de Amsterdam, además de la empresa sueca Giraff Tecnologies y el Centro de Tecnologías y Servicios para el Mantenimiento de la Autonomía de las Personas Mayores.

Según explica el profesor Merino, Teresa es un sistema robótico de telepresencia con inteligencia social que permite a una persona interaccionar, de forma remota, con otras ubicadas en un lugar distinto. "Es similar a una videoconferencia, con la diferencia de que te puedes mover", aclara Merino. "Está pensado para personas mayores o gente impedida, principalmente". Este proyecto cuenta con una financiación de la Unión Europea hasta final de año.

Para Bruno Martínez, vicerrector de Investigación de la UPO, una de las prioridades de la institución académica es captar talento, investigadores emergentes que atraigan financiación europea. "Los fondos propios de la Universidad para investigación son muy discretos, ya que el modelo actual de financiación de las universidades públicas de la Junta es muy justo", se queja Martínez.

En este sentido, los investigadores recurren a diferentes estrategias para conseguir ser seleccionados en programas nacionales y europeos. "Varios grupos de investigación de diferentes áreas se unieron para participar en una convocatoria para equipamiento científico con la idea de compartirlo. Esto les ha permitido conseguir una financiación de 5 millones de euros en infraestructuras científicas". Además, otros "cuatro proyectos de investigación de la UPO han conseguido 2 millones de euros de fondos europeos".

En este sentido, la Agencia Ejecutiva Europea de Educación, Audiovisual y Cultura financiará durante dos años con 476.868 euros un proyecto liderado por José Carlos Jaenes Sánchez que tiene como fin promover el respecto, la igualdad, no discriminación y luchar contra el racismo, la desigualdad y las malas prácticas en el deporte de base.

El objetivo de Psytool, nombre del proyecto, es la creación de una herramienta informática estratégica, basada en los conocimientos y las experiencias de la psicología del deporte, para luchar contra la violencia, la discriminación, la intolerancia, el abuso y el amaño de partidos, y promover conductas de respeto y el juego limpio en el deporte de base.

Proporcionar a los investigadores docentes una carrera científica, ese es uno de los objetivos principales que persigue la UPO. Pero a "las desventajas del actual modelo de financiación", se suma, según Bruno Martínez, la tasa de reposición impuesta: "Sólo se nos permite contratar a personal en función del número de jubilados. Pero en una universidad joven como la UPO, donde la edad media es de 45 años, se jubila al año una o ninguna persona". El vicerrector de Investigación pide a la Junta que escuche las reclamaciones del rector, Vicente Guzmán, y "relaje" la tasa de reposición. Al mismo tiempo, Martínez pone sus esperanza en el nuevo Plan Andaluz Investigación, Desarrollo e Innovación 2020 que "posibilitará la "creación de talento y la contratación temporal de investigadores".

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