Inspecciones a los alojamientos turísticos

La Policía Local estrecha el cerco a las viviendas turísticas ilegales

  • Las inspecciones vienen precedidas por molestias a los vecinos, insalubridad e incumplir los requisitos

El local del inmueble ubicado en el número 32 de la calle Santa Clara no contaba con permiso para alojar turistas. El local del inmueble ubicado en el número 32 de la calle Santa Clara no contaba con permiso para alojar turistas.

El local del inmueble ubicado en el número 32 de la calle Santa Clara no contaba con permiso para alojar turistas. / Juan Carlos Muñoz

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Calle Santa Clara. Mediodía. Unos agentes se personan en el número 32 para comprobar la posible existencia de una vivienda turística ubicada en un local comercial. Detectan que ha sido remodelado: cuenta con una puerta de acceso blindada, una ventana con cristalera y se ha instalado un aparato de aire acondicionado cuyo compresor está en la fachada. También hay un contador de agua y luz. Nadie responde al timbre. Persiana subida y cortina descorrida. Observan una cocina y distintos mobiliarios, como un sofá cama, mesas y sillas. La propiedad carece de la licencia oportuna para ejercer la actividad turística. Es sancionada.

Esta es una de las 25 denuncias impuestas por la Policía Local desde el comienzo de 2018. El cerco se estrecha sobre los pisos turísticos ilegales. También sobre hoteles y hostales. En lo que va de año los agentes han realizado más de 85 inspecciones en viviendas y apartamentos. Un año antes sólo fueron 26. Esta semana hubo otra operación. Los policías denunciaron al propietario de un edificio de viviendas destinadas a alquiler turístico por alquilar un ático que no tenía declarado. Los hechos tuvieron lugar en el centro y fueron originados por un oficio de la Consejería de Turismo y Deportes de la Junta de Andalucía, en el que denunciaban la posible existencia de un apartamento turístico clandestino, cuyo alquiler se ofrecía en páginas de internet especializadas.

Los agentes comprobaron que se trataba de un edificio destinado al alquiler turístico que se encontraba en el Registro de Turismo de la Junta de Andalucía, así como que recientemente había pasado favorablemente la correspondiente inspección. La Policía Local se puso en contacto con el propietario del inmueble, quien les mostró las tres primeras plantas con dos apartamentos en cada una, correspondiendo a los seis apartamentos declarados. Al preguntarle por el ático, manifestó en un principio que era utilizado como vivienda. Ya que los agentes tenían conocimiento del alquiler del ático en varias páginas de internet, el propietario terminó reconociendo que lo alquilaba esporádicamente, y el motivo de no estar declarado como tal era porque la escalera de acceso no reunía las mínimas medidas de seguridad exigidas. La Policía Local denunció los hechos.

Los últimos casos son un local comercial en Santa Clara y un bloque en Juan Rabadan

“Desde este gobierno municipal hemos realizado una apuesta por controlar este tipo de actividad irregular, ya que en la mayoría de los casos suponen un perjuicio para los usuarios de estas viviendas al incumplir una serie de requisitos y suelen ocasionar molestias a los vecinos que conviven en el mismo edificio”, apuntó Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad.

Un tercer caso. Los agentes se personan en el número 5 de Juan Rabadán y el número 6 de Pascual de Gayangos para comprobar la actividad que se desarrolla en ambos inmuebles. En la primera calle observan que en la pared no existe ningún distintivo que indique que se trate de un establecimiento hotelero. Tras una breve espera, contactan con un grupo de turistas brtitánicos y franceses que informan a los policías que se trata de un albergue turístico (tres plantas de habitaciones múltiples, cocina compartida y baños) y que la recepción se encuentra en Pascual de Gayangos. En esa calle observan también que el inmueble no cuentan con distintivo de alojamiento turístico. En el interior hay cuatro habitaciones ocupadas con salón, cocina y baños compartidos. Los agentes redactan dos actas de denuncia por carecer de licencia de actividad en ambas ubicaciones, otra por ejercer la actividad sin autorización y una tercera por no disponer de placa identificativa en el exterior de los edificios.

Un edificio de tres plantas en el número 5 de la calle Juan Rabadán era usado como alojamiento turístico sin licencia. Un edificio de tres plantas en el número 5 de la calle Juan Rabadán era usado como alojamiento turístico sin licencia.

Un edificio de tres plantas en el número 5 de la calle Juan Rabadán era usado como alojamiento turístico sin licencia. / Juan Carlos Muñoz

Los problemas de convivencia con los vecinos e insalubridad son las principales quejas que llegan a la Policía local antes de realizar la inspección. No es la única delegación que ya viene actuando con mano dura en las últimas semanas. La Gerencia de Urbanismo ordenó a principios de abrir la inmediata suspensión del uso para hospedar a viajeros de un apartamento enclavado en el número 55 de la calle Peral (a escasos metros de la Basílica de la Macarena) al haberse detectado que el dueño está desarrollando esta actividad sin que cuente con la licencia correspondiente ni esté registrada en los organismos necesarios. Todo comenzó con una denuncia vecinal. De la irregularidad informó el Servicio de Protección Ambiental tras varias inspecciones realizadas al inmueble en las que no se pudo verificar la legalidad turística del alojamiento, que estaba publicado en las redes sociales como “alquiler de apartamentos Beautiful Apartment”. Los técnicos municipales concluyeron que no consta ningún número de identificación del registro de turismo, ni aparecían en los antecedentes del servicio de licencias urbanísticas datos relativos a esta actividad.

Experiencia piloto satisfactoria que pretende marcar el rumbo en las próximas semanas. El incumplimiento de una orden de suspensión del uso turístico constituye una infracción urbanística calificada como muy grave, por lo que puede dar lugar a la imposición de una sanción de hasta 120.000 euros.

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