Sevilla

La Policía imputa a la abuela de la novia del asesino por lavarle la ropa

  • La menor de 14 años revela que Miguel Carcaño pudo abandonar la vivienda de Camas por una ventana después de acostarse · El cuerpo pudo ser arrojado al río entre la una y las cuatro de la madrugada

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La Policía ha tomado declaración como imputada a la abuela de la novia de Miguel Carcaño porque lavó su ropa al día siguiente del asesinato de Marta del Castillo, fecha en la que el presunto asesino confesó a su pareja que la había golpeado y arrojado su cadáver al río Guadalquivir.

La abuela, que tiene 70 años, fue uno de los familiares de la novia de Miguel Carcaño que prestó declaración el pasado lunes ante la Policía, a la que relató que el 25 de enero, día siguiente al crimen, procedió a lavar las ropas del joven a las ocho de la mañana, como tenía por costumbre hacer a diario. La anciana señaló que no se percató de nada extraño en las prendas de Miguel.

La novia, de 14 años, declaró a la Policía que el pantalón de Miguel tenía una mancha de sangre, que probablemente había sido "refregada", y dijo que el asesino confeso la mezcló con el resto de la colada. El juez de Instrucción número 4 de Sevilla, Francisco de Asís Molina, ha citado precisamente hoy a declarar a la novia de Miguel para que testifique en relación con su cambio de declaración, una vez que en su comparecencia del pasado lunes ante la Policía reveló que Miguel Carcaño le confesó un día después del crimen que golpeó a Marta en el transcurso de una discusión y, a continuación, llamó a su amigo Samuel Benítez Pérez para que le ayudara a deshacerse del cadáver, arrojándolo al Guadalquivir.

Del testimonio de la menor se desprende, como sospecha ahora la Policía al cuestionar la secuencia horaria del crimen, que el cuerpo de Marta pudo ser arrojado en un período temporal que transcurre entre la una y las cuatro de la madrugada del día 25 de enero, y no sobre las diez y media de la noche del día 24 como se consideraba inicialmente.

En esta nueva línea de investigación, la Policía valora el testimonio de la novia, que señaló que tras cenar, Miguel se quedó dormido sobre la una menos diez de la madrugada, y no fue hasta las cuatro de la mañana cuando la abuela entró en la habitación para despertar a Miguel para que se fuera a su trabajo como limpiador en un bingo.

La menor dijo que al día siguiente se dio cuenta de que la ventana del dormitorio estaba abierta de "par en par", algo que le sorprendió porque ella misma había comprobado que estaba cerrada. Este detalle hace pensar a la novia de Miguel que éste pudo abandonar en ese período y volver antes de que se le echara en falta.

En esta declaración, la menor también contó a los agentes que Miguel le había dicho que trasladaron el cuerpo en su moto, pero cuando ella le comentó que eso resultaba imposible, el asesino confeso se limitó a decirle que habían llevado el cuerpo en un "transporte", sin llegar a especificarle el vehículo que emplearon.

La novia de Miguel también comentó que la noche del crimen el teléfono móvil del joven sonó en muchas ocasiones y una de las llamadas, realizada sobre las cuatro de la madrugada, correspondía al hermano del asesino confeso. Según la menor, Miguel llegó aquella noche muy nervioso y temblando, aunque el asesino confeso achacó ese frío al uso de la moto.

De otro lado, la Policía no ha hallado ninguna pista en los dos ordenadores portátiles intervenidos a la familia de Camas y que, según han comprobado los agentes, tenían una procedencia ilícita. En estos equipos informáticos la Policía encontró documentación relativa a una empresa a la que habían sido sustraídos los aparatos, por lo que está investigando si se ha producido un delito de receptación de mercancía robada.

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