Sevilla

#QuemadUS: la Universidad de Sevilla, 'trending topic' por el "fracaso" de la gestión del coronavirus

Cancela del rectorado de la Universidad de Sevilla. Cancela del rectorado de la Universidad de Sevilla.

Cancela del rectorado de la Universidad de Sevilla. / Belén Vargas

La Universidad de Sevilla es tendencia en la red social Twitter por las quejas de sus estudiantes sobre su gestión de la crisis del coronavirus. Bajo el hashtag #QuemadUS, se ha desencadenado una denuncia apoyada por miles de tuits en la que se dicen desinformados y desatendidos.

El Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (CADUS), cansado de "esta pandemia de desinformación por parte de Rectorado", lanza una campaña en la que anima a los estudiantes a compartir sus impresiones y quejas sobre las incógnitas acerca de la evaluación y la marcha del curso desde que se suspendieron las clases presenciales.

El portavoz del CADUS, Carlos Ríos, asegura que los organismos no les ofrecen ninguna solución y los "derivan de uno a otro en una espiral insostenible". Indica que la principal preocupación del alumnado, cuando se inició esta situación sobrevenida, era adaptar las asignaturas a su impartición no presencial, pero que, tras cuatro semanas de la suspensión de las clases, "los profesores aún desconocen el margen de maniobra que tienen" para adecuar su temario. "No han recibido ninguna comunicación oficial" y, hasta el Consejo de Gobierno de la próxima semana en el que se aprobarán esas guías, no podrán ajustar el programa e iniciar el proceso para su aceptación.

Esto implica su paso por el consejo de departamento, la comisión de seguimiento de los planes de estudio y un segundo Consejo de Gobierno que no llegaría hasta el 4 o el 11 de mayo, momento a partir del cual podrán aplicarse. Esto "supondría la pérdida de dos meses de clase, el 50% del cuatrimestre", por lo que la "calidad de la docencia se vería muy afectada".

Los estudiantes manifiestan su insatisfacción y acusan a la institución de decir "a la prensa que la adaptación es genial y que todo funciona de maravilla, incluso que los alumnos están encantados", cuando "la realidad es que no nos dicen nada, no hay medida ni solución y tenemos miedo por el curso".

Una de las quejas más reiteradas es que atiborrarlos de material "no es dar clase". Aseguran no estar "aprendiendo casi nada" porque "un powerpoint sin explicar aporta muy poco".  En la protesta, es clave el cúmulo de trabajo exigido. Estar "confinados no quiere decir que tengamos que estar 12 horas pegados al ordenador y estudiando. El rendimiento no es igual", aseguran. Lamentan, además, la falta de implicación de parte del equipo docente. "Si presencialmente se notaba quién era profesor porque le gustaba y quién estaba obligado para mantener su puesto en investigación, ahora ya flipais".

Ríos aclara que, con la vacilación derivada de la falta de indicaciones oficiales, "la carga de trabajo para los estudiantes ha sido brutal". "Mucho contenido teórico, que con una explicación hubiera sido suficiente para adquirir la competencias", se ha convertido en ingente material. Además, en muchos casos, "los exámenes se han sustituido por proyectos con una fecha de entrega de entre 24 o 48 horas" que han abrumado a los estudiantes hasta el punto de "tener que ampliar la ayuda psicológica al alumnado".

No se ha tenido en cuenta que las situaciones no son iguales para todo el mundo, tampoco los problemas que ha acarreado la no presencialidad a estudiantes que están teletrabajando o ya tienen una vida familiar que conciliar, no pudiendo asumir este método y dando lugar a "casos que no se han sabido controlar". 

El alumnado exige "soluciones, no comunicados de nueve páginas en los que no se dice nada" e insiste en el "fracaso" de una universidad pública que desoye sus propuestas.

La Universidad de Sevilla asegura estar "en contacto permanente con los alumnos". Las decisiones de la institución dependen de organismos superiores y dar pasos en falso sería contraproducente. El portavoz del CADUS insiste, por el contrario, en que la US no ha contactado con ellos desde que se desató la polémica en redes la noche de este martes y confía en que en la reunión que se celebrará esta tarde reciban una solución real por parte de la institución, al menos una "conclusión más concreta"

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