Sevilla

La Ranilla acogerá el museo andaluz de la Memoria Histórica

  • Las obras para rehabilitar el único edificio que queda en pie de la antigua prisión están a la espera del visto bueno de Patrimonio

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El museo de la Memoria Histórica que se proyecta en el único edificio que queda en pie de la antigua cárcel de la Ranilla tendrá carácter autonómico. Así lo adelantó ayer el alcalde de Sevilla durante la visita al pabellón de ingresos de la prisión que se puso en funcionamiento durante la segunda República y donde cumplieron condena muchos de los represaliados por el Gobierno de Franco. Las obras para su adaptación –presupuestadas en más de un millón de euros– están a la espera de que la comisión provincial de Patrimonio otorgue el visto bueno. La Delegación de Participación Ciudanana se encargará de alcanzar un acuerdo con distintas asociaciones para dotar de contenido al futuro espacio expositivo.

Los trabajos se podrán acometer gracias a la transferencia de tres millones de euros procedentes de los ingresos del Alcázar, una cantidad que servirá para rehabilitar el patrimonio sevillano. La actuación se enmarca, además, dentro del plan de impulso de una treintena de espacios singulares, una iniciativa dada a conocer hace pocos meses por el delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz.

La puesta en funcionamiento del futuro museo andaluz de la Memoria Histórica requiere de dos fases. La primera, que pasará a licitarse una vez que se obtenga el visto bueno de Patrimonio, consistirá en la consolidación estructural del edificio (con el fin de conservar las cubiertas y forjados) y la instalación de una nueva red de saneamiento. El referido edificio –la única instalación que se mantiene de la antigua prisión, demolida en 2008– fue sometido a dos estudios de consevación. Uno en 2010, realizado por Vorsevi, y otro en 2017, por Cemosa. Los informes revelaban todas las anomalías a las que había que hacer frente para devolverle el uso al antiguo pabellón de ingresos de la Ranilla.

Los trabajos de rehabilitación durarán un año. Durante este tiempo comenzará a prepararse la segunda fase para la puesta en marcha del museo. La Delegación de Participación Ciudadana, que dirige Adela Castaño, es a la que compete gestionar dicho trámite. Para ello, se reunirá con distintas asociaciones expertas en Memoria Histórica y especialistas en dicha temática para alcanzar un acuerdo sobre los contenidos con los que se debe dotar este espacio. En este punto, Espadas insistió en que el museo tendrá carácter “autonómico” y que será el referente, a nivel andaluz, de la Memoria Histórica.

Una vez que se haya logrado un consenso, comenzará la segunda fase, consistente en adecuar el inmueble al uso cultural. La parcela sobre la que se levanta el antiguo pabellón de ingresos ocupa 1.538 metros cuadrados. La superficie construida alcanza los 1.982,44 metros cuadrados, una extensión que se divide en dos plantas. El edificio posee un patio central ajardinado de 420 metros cuadrados. Alrededor de él se desplega el Parque de la Ranilla, levantado sobre el solar que ocupaba la antigua prisión, que cuenta, además, con un centro cívico y una comisaría.

La cárcel de la Ranilla comenzó a construirse en los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y se inauguró en época republicana. Las autoridades lo consideran un símbolo de la represión franquista por el elevado número de presos que albergó por sus ideas políticas.

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