Hospital Virgen del Rocío

Sanitarios alertan del riesgo por el cierre de Quemados en verano

  • Unas reformas motivan el traslado de pacientes a una zona que carece de aislamiento

Una profesional de la salud atiende a un paciente en una habitación de la Unidad de Quemados Virgen del Rocío. Una profesional de la salud atiende a un paciente en una habitación de la Unidad de Quemados Virgen del Rocío.

Una profesional de la salud atiende a un paciente en una habitación de la Unidad de Quemados Virgen del Rocío. / juan carlos vázquez

El cierre por obras, previsto este verano, en la quinta planta del Hospital de Traumatología, en el complejo Virgen del Rocío, ha provocado una reacción de rechazo en cadena entre profesionales y pacientes. El grupo de sanitarios expertos que atiende a estos heridos, con quemaduras de diversa consideración, advirtió ayer a este periódico de los riesgos.

La Unidad de Quemados está dotada con 12 habitaciones aisladas para evitar las infecciones, la principal complicación de las heridas. El personal de cuidados vigila, a través de paredes acristaladas, a los pacientes. El contacto visual en esta área es permanente.

La falta de cobertura en vacaciones reducirá los turnos de cuidados especializados

Las obras, que se realizarán en la habitación de la bañera para tratamientos antisépticos, motivará, según explican fuentes hospitalarias, la clausura temporal del ala. Durante estas mejoras, la asistencia de Quemados quedará trasladada a otra ala de la quinta planta, una zona de hospitalización convencional que, en principio, carece de aislamiento y de paredes acristaladas en las habitaciones, de modo que los profesionales de cuidados perderán el contacto visual permanente con sus pacientes.

Además del cierre provisional, los profesionales lamentan que las vacaciones estivales no serán cubiertas, con lo que en principio cada turno de enfermería contará con dos profesionales, cuando lo habitual son tres. "Menos personal para hacer lo mismo que durante todo el año. Instalaciones no adecuadas, donde no se podrá mantener el contacto visual con un paciente que requiere de cuidados muy frecuentes y que necesita estar monitorizado. Y menos profesionales de enfermería para absorber la inmensa carga de trabajo que puede llegar de repente", lamenta el grupo de profesionales de Quemados.

Las fuentes oficiales del Virgen del Rocío, por su parte, explicaron ayer que "el hospital ha planificado los traslados para que los pacientes reciban la misma atención y cuidados de calidad que hasta ahora". En concreto, las autoridades hospitalarias habilitarán "parte de la otra ala de la quinta planta para la hospitalización de pacientes que se encuentren en buen estado de salud; y una parte de la Unidad de Cuidados Intensivos, donde ingresarán los pacientes que requieren cuidados más complejos". En cuanto a la pérdida de personal de cuidados, los responsables del centro dicen que "el personal médico y de enfermería que atenderá a estos pacientes es el mismo que los asiste durante todo el año, con lo que la atención sanitaria está garantizada".

Las grandes quemaduras son consideradas como los traumas más graves y, en la inmensa mayoría de los casos, son causadas por accidentes domésticos, laborales o de tráfico. Son situaciones imprevistas que pueden surgir en cualquier época del año. La Unidad de Grandes Quemados del Virgen del Rocío es centro de referencia para Andalucía, Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla. También recibe a pacientes del norte de África.

Un grupo de pacientes, que han superado graves quemaduras en esta unidad, se ha unido a los profesionales y reivindican más inversiones en un equipo humano que les ha salvado la vida. "Mi hija sufrió quemaduras en el 30% de su cuerpo. Durante un mes, por otras obras, esta unidad fue también trasladada. Durante ese mes no pudo bañarse y su habitación dejó de estar aislada", recuerda la madre atendida en esta unidad.

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