Calle Rioja

En Sevilla sí hubo Cabalgata

  • Muestra. Hasta ayer se expuso en el Museo de Bellas Artes un Nacimiento de La Roldana, la escultora que se rebeló contra los cánones artísticos y familiares

El nacimiento realizado por La Roldana que se ha podido ver en el Museo de Bellas Artes. El nacimiento realizado por La Roldana que se ha podido ver en el Museo de Bellas Artes.

El nacimiento realizado por La Roldana que se ha podido ver en el Museo de Bellas Artes.

PESE a las restricciones y cautelas, la clientela de los bares Iscariote y Barrabás quintuplicaba como poco a las personas que en torno a las ocho de la tarde visitaban el Museo de Bellas Artes. Nosotros entramos atraídos por un cartel que anunciaba el Nacimiento de La Roldana.

La escultora Luisa Roldán, conocida como La Roldana, hija del artista Pedro Roldán, nació en Sevilla el 8 de septiembre de 1652, pero el cartel no se refería a ese nacimiento, sino a una delicadísima obra de esta escultora, un nacimiento que procedente de una colección particular se ha podido ver y casi adorar hasta ayer, 31 de enero, en la sala V bis de la pinacoteca sevillana. Son figuras pequeñas con un porte paradójicamente monumental: San José, la Virgen, el Niño Jesús y la rareza de un paje del séquito del rey Baltasar. La visita ha sido doblemente grata porque el Nacimiento se completa con la proyección de los séquitos de los cuatro Reyes Magos, figuras que forman parte del patrimonio del Museo de Escultura de Valladolid. Quien diga que en Sevilla no ha habido Cabalgata de los Reyes Magos es que no ha estado en la sala V bis, la de los Murillo, contemplando esta delicatessen escultórica.

¿Cuatro Reyes Magos? Al séquito del rey Melchor ataviado al estilo romano, al del rey Gaspar con maneras turcas, y al del rey Baltasar montando un dromedario con el colorido de una caravana africana, se añade en la obra de La Roldana el rey de Tarsis, concebido por su autora como un rey Salomón, pero con atuendos que remiten al poderío de Felipe II, el Señor del Mundo como le llama Hugh Thomas en su biografía. El Niño Jesús de la Roldana, diminuto, bellísimo, como esos recién nacidos semidesnudos a los que nuestros padres fotografiaban sobre una colcha de cretona, tiene de fondo a ese mismo niño ya hecho hombre clavado en la cruz en un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo. Un tránsito artístico y espiritual de la Navidad a la Semana Santa, de la albricia del Nacimiento a la Pasión y Muerte. A dos pasos del Barrabás y del Iscariote, cuya réplica está en la misma sala V en el Judas de la Última Cena pintado por Alonso Vázquez.

El Nacimiento de La Roldana. Quiso el azar que visitáramos su obra la víspera del aniversario de su muerte. Muere en Madrid el 10 de enero de 1706. Una mujer con carácter. Se casó con 19 años contra la opinión de su padre con el aprendiz de escultor Luis Antonio de los Arcos. Aprovechó los numerosos encargos que recibió su progenitor, padre de doce hijos, con motivo de la canonización de Fernando III en 1671 para contraer matrimonio sin consentimiento paterno. Se fue para Madrid, donde trabajó para los Reyes Carlos II y Felipe V. Ya saben, aunque ya quitaran las luces de Navidad, en Sevilla hubo Cabalgata de Reyes hasta el 31 de enero.

Junto al Barrabás y el Iscariote. Para gloria de La Roldana, que da nombre a una calle y se la dio a una librería que cerró el mismo año que el librero, José Luis Rodríguez del Corral, ganó la última edición del premio de novela erótica La Sonrisa Vertical. Se lo entregó el patrono del galardón, el cineasta Luis García Berlanga, del que este año se conmemora el centenario de su nacimiento y cuya biografía le ha valido el premio Comillas al periodista Miguel Ángel Villena.

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