Puntadas con hilo

Sevilla y la sevillanía

  • La cesión del patrimonio municipal indigna a sevillanos que quieren hacer posible otra ciudad distinta a la de Zoido.

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LO comentaba el profesor Jorge Benavides esta semana a propósito de la polémica suscitada por la cesión, gratuita y por 25 años, de las naves municipales de la calle Becas a la Hermandad de Pasión. Decía que Juan Ignacio Zoido tiene el complejo propio de quienes no son sevillanos -nació en Montellano y se crió en Fregenal- y para afirmar su sevillanía y lograr el reconocimiento de una sociedad rancia como pocas recurre a las cofradías y los símbolos de esa Sevilla eterna que tanto le gusta glosar al alcalde en las redes sociales.

Es sólo una hipótesis, pero compartida por muchos sevillanos que esta semana están indignados por la cesión de dicho patrimonio del entorno de Santa Clara que, al margen del servicio asistencial para inmigrantes que albergará y que ha servido como argumento para dar luz verde a la esta concesión, podría convertirse en un auténtico club social -o un negocio- de dicha cofradía. Al menos, esto se desprende del plan que acompaña al expediente municipal, que prevé incluso un spa.

Cuesta digerir la noticia, pero ahí está el acuerdo aprobado por la junta de gobierno sólo semanas después de que se materializara otra cesión demanial similar, la de los Baños de la Reina Mora, a otra cofradía de la ciudad, en esta ocasión la Vera Cruz.

El debate no está en la naturaleza de las entidades que se beneficiarán de estos convenios con Zoido, esto es, en el hecho de que sean hermandades religiosas. Ni mucho menos se trata de poner en duda su labor asistencial, que existe y es muy loable e importante para la ciudad. Lo que muchos sevillanos cuestionan es la capacidad que este gobierno del PP tiene para gestionar su patrimonio. Y, algo más, para diseñar un modelo de ciudad que sobrepase el parcheo al que el equipo de Zoido ha sometido a los planes urbanísticos vigentes. Una capital a la carta para terceros.

Merece una pensada. Y ya no sólo por una cuestión de procedimiento, de ver si los procesos administrativos iniciados se ajustan más o menos a derecho, pues cuesta creer que el gobierno local haya podido cometer ahí errores. Pueden ser legales, pero también inoportunos o desacertados. Ahora que acaba el mandato, es inevitable mirar con lupa electoral. Aunque tampoco hace falta ponerse gafas para ver que el alcalde, a última hora, quiere cerrar esos asuntos pendientes con entidades que también hacen posible Sevilla, dirían los asesores de su última campaña frustrada. Vaya casualidad que esta misma semana se haya producido otra cesión, esta vez de un solar, para que el Betis construya un centro deportivo urbano junto a su ciudad deportiva. El proyecto es precioso, sin duda, y servirá para resolver el futuro de un suelo muy degradado: escuelas de fútbol para niños y hasta piscinas que, dicen, podrían convertirse en (ojo) la playa de Sevilla en verano. Una inversión de seis millones de euros en el barrio de Los Bermejales. ¿No es ahí donde también se ha autorizado un centro de golf? Sí, ése que contemplaba en su origen una pista de esquí ahora descartada y para el que se ha convocado un concurso, el trámite lógico. Lo mismo que se hizo con el Paseo del Arte, donde iban a ir, pero ya no irán, las piscinas olímpicas del río. Este proceso no ha sido necesario en el caso del Betis, al considerarse que se trata de un proyecto no sólo deportivo o comercial, también social. Escollo salvado.

Cofradías, clubes de fútbol... Sevillanía. Exponentes de la sociedad civil sin la que muchos no entienden Sevilla. Pero Sevilla es algo más. Está claro que la ciudad no se puede permitir el lujo -maldito- de tener su patrimonio abandonado o cerrado a cal y canto. Por eso, cuando las arcas están vacías, hay que abrir las puertas a la inversión privada. Pero eso es una cosa y entregarle las llaves es otra. A fin de cuentas, el responsable de lo que pase en esa casa en las próximas décadas será el Ayuntamiento. O, al menos, debería serlo. No conviene hipotecar el patrimonio a tantos años vista. Hay que sumar más que delegar. Y lo cierto es que hay muchos sevillanos, menos clásicos y chovinistas, que quieren contribuir a hacer posible otra ciudad en la que Zoido, a la vista está, no ha pensado.

¿Mitin o foro? La innovación del socialista Juan Espadas 

Los mítines se han convertido en actos casi internos para movilizar a la militancia. Y en un partido como el PSOE de Sevilla, que ha cosido sus costuras -le gusta decir a la dirección- y está entregado con su nueva líder, poco efecto pueden surtir, ¿no? Eso debe pensar el candidato a la Alcaldía de Sevilla, Juan Espadas, que en su segunda carrera electoral está apostando por foros sectoriales, un formato que ya ha ido ensayando durante este mandato en la oposición. Más de 80 personas han asistido y participado en los dos encuentros celebrados esta semana, uno para agentes culturales y otro para el sector turístico. La agenda se retoma tras la Feria, con el mundo de la economía. Éste es el nuevo modelo de gestión participativa que defiende Espadas. El socialista quiere innovar, habrá que ver el resultado. Su particular forma de ejercer la oposición también fue nueva y muchos, incluso en su partido, siguen sin entenderla.

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