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Sierra Norte: el mirador de la Vía Láctea

  • La calidad del cielo nocturno en el 70% del territorio sevillano es buena o muy buena.

  • Sevilla, Camas y San Juan, las zonas más contaminadas.

Imagen de Rosell Imagen de Rosell

Imagen de Rosell

El cielo nocturno de Sevilla goza de una gran salud. Más del 70% del territorio de la provincia cuenta con cielos de calidad buena o muy buena, siendo los municipios de la Sierra Norte la mejor ventana al Universo. Así lo ponen de manifiesto los datos del Mapa de Calidad del Cielo de Andalucía elaborado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

Esta nueva herramienta, denominada QSkyMap, permite determinar la oscuridad del cielo en cualquier punto del territorio andaluz sin necesidad de medir. Para su elaboración, se ha llevado a cabo una extensa campaña de medición de brillo del cielo nocturno entre 2011 y 2015, en la que se han tomado más de 40.000 medidas con distintos dispositivos. Esta información, contrastada con imágenes de satélite y con la ayuda de avanzadas funciones estadísticas y de sistemas de información geográfica, se ha extrapolado a toda la comunidad autónoma, permitiendo determinar la calidad del cielo nocturno en cualquier punto del territorio andaluz. Esta recopilación de datos sirve también de referencia para comprobar la evolución de la calidad del cielo con el paso de los años y la aplicación de las medidas puestas en marcha desde la aprobación en 2010 del reglamento para la protección del cielo nocturno.

Superluna que iluminó la ciudad en noviembre de 2016 Superluna que iluminó la ciudad en noviembre de 2016

Superluna que iluminó la ciudad en noviembre de 2016 / Antonio Pizarro

Según este informe, la calidad de la bóveda celeste en el 73% del territorio sevillano es buena o muy buena, mientras que el 8% presenta un cielo de peor calidad. En concreto, el 31% del territorio sevillano, que equivale a unas 432.000 hectáreas, tiene un nivel muy bueno. Esto afecta a un total de 39 municipios, principalmente de la Sierra Norte y algunos puntos del Corredor de la Plata. "Las 347.309 personas que habitan en estas localidades pueden contemplar el patrimonio natural que su cielo les ofrece, contemplando, por ejemplo, la Vía Láctea", indican desde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Algunos de ellos son Alanís, Guadalcanal, Alcolea del Río, Cazalla de la Sierra, El Madroño, El Real de la Jara, La Puebla de los Infantes y San Nicolás del Puerto, además de Aznalcázar (Aljarafe), Écija, Isla Mayor (Marismas), Lora del Río (Vega del Guadalquivir), La Puebla de Cazalla (Campiña), Lebrija (Bajo Guadalquivir) o Villanueva de San Juan (Sierra Sur).

La mayoría de estos municipios, en concreto el 18% del territorio sevillano, pertenecen a la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Renpa), por lo que cabe esperar que el firmamento de estas zonas protegidas gocen de calidad. Lo que sorprende, "favorablemente", a la Consejería de Medio Ambiente es que en la provincia de Sevilla haya cerca de 177.000 hectáreas fuera de la Renpa (13% de la superficie sevillana) con una calidad del cielo muy buena.

El informe de la Junta resalta especialmente cuatro municipios, en los que la totalidad de su superficie presenta un nivel atmosférico muy bueno. Son Almadén de la Plata, Las Navas de la Concepción, San Nicolás del Puerto y Coripe.

No obstante, el mapa elaborado por la Consejería de Medio Ambiente no registra ninguna superficie con un valor "excelente". Los expertos consideran que un cielo tiene esta categoría si su oscuridad es igual o superior a 21,4 magnitud por segundo de arco al cuadrado (mag/arcseg2). Por el contrario, las zonas con valores inferiores a 19 mag/arcseg2, presentan una calidad mala o muy mala.

Calidad del cielo en la provincia Calidad del cielo en la provincia

Calidad del cielo en la provincia / FUENTE: Consejería de Medio Ambiente. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

Las zonas con las peores características de la provincia suponen una superficie cercana a las 116.000 hectáreas, que corresponden aproximadamente al 8% del territorio y ocupa unos 40 municipios, la mayoría del Aljarafe, en los que habitan 1.502.667 personas. Sevilla capital, Camas, San Juan de Aznalfarache y parte de Tomares, Gelves y Dos Hermanas registran una calidad del cielo "muy mala", la peor clasificación, con unos niveles de oscuridad inferiores a los 18 mag/arcseg2. Dentro de los valores malo o regular, se encuentran Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Bormujos, Carmona, Castilleja de la Cuesta, Coria del Río, Gerena, Los Palacios y Villafranca, Pilas, Mairena del Aljarafe, Bollullos de la Mitación, Salteras, Gines, Sanlúcar la Mayor, Gelves, Umbrete y Utrera, entre otros.

Para potenciar la calidad de la bóveda celeste como recurso natural, cultural y científico, es necesario mantener la oscuridad natural de la noche. "Lamentablemente, ésta se ve mermada por un diseño inadecuado de instalaciones de alumbrado exterior, en las que se consideran exclusivamente criterios técnicos o económicos, ignorando aspectos ambientales", señalan expertos de la Consejería de Medio Ambiente, que dirige José Fiscal.

Esta situación, según explican desde la Consejería de Medio Ambiente, redunda de manera directa en un aumento del brillo del cielo nocturno, que dificulta las investigaciones astronómicas y puede causar daños a ecosistemas, provocando alteraciones en los ciclos vitales y en los comportamientos de las especies animales y vegetales con hábitos de vida nocturnos.

Los expertos recuerdan que los ciclos de luz y oscuridad son uno de los principales factores determinantes de los periodos de descanso y vigilia en los seres vivos. Numerosas especies cercanas a la base de la cadena alimentaria, como los insectos nocturnos, son muy sensibles a la luz, en especial más a la luz azul que a la amarilla o roja. La luz blanca contiene una cantidad considerable de emisiones en el azul y por lo tanto perturba más los ecosistemas. Además, el efecto de la iluminación artificial puede resultar fatal para determinadas especies que recurren a la oscuridad total de la noche y a los cielos estrellados para guiarse desde los lugares de cría hacia el océano (tortugas marinas o aves). Por otro lado, muchas conductas animales están sincronizadas con los ciclos lunares que pueden quedar enmascarados por el incremento del resplandor del cielo debido al alumbrado, afectando de manera impredecible al apareamiento, la migración, la alimentación y otras actividades esenciales de los organismos.

Otro impacto negativo recae en la calidad ambiental de las zonas habitadas, ya que aumenta la intrusión lumínica en el ámbito privado, provocando molestias que pueden llegar a incidir en la salud de las personas. "Las últimas generaciones han crecido bajo las luces de las calles, por tanto, es fácil olvidar que la luz artificial utilizada en el alumbrado público es, en términos biológicos, una invención reciente", comentan desde la Consejería. El ser humano, al igual que el resto de especies del planeta, ha evolucionado en coordinación con el ciclo día-noche y ha desarrollado así su sistema circadiano. "Actualmente, se dispone de indicios científicos que sugieren que una exposición excesiva a luz blanca durante la noche altera el orden temporal interno, efecto que se asocia con el desarrollo de determinadas enfermedades".

El diseño del alumbrado con intensidades excesivas, direcciones o rangos espectrales de luz inadecuados, por otro lado, incrementa innecesariamente el consumo energético, originando un aumento de los costes económicos y de la producción de contaminantes atmosféricos.

El organismo detecta de manera inconsciente la luz azul como un indicador de si es de día o de noche. La luz de tonos cálidos, con poca o ninguna proporción de azul, confunde menos al organismo y reduce los riesgos de cronodisrupción (que es la alteración del reloj biológico), insomnio y otros desórdenes relacionados. De entre todas las lámparas disponibles para alumbrado, según señala la Junta, los LED blancos son los más perjudiciales como inductores de cronodisrupción y alteración de los ciclos humanos de sueño y vigilia.

Científicos asocian la exposición excesiva a la luz durante la noche a ciertas enfermedades

Según señaló el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, recientemente en las Jornadas de Protección del Cielo Nocturno de los Municipios de la Provincia de Sevilla, donde estuvo acompañado por el consejero José Fiscal, la institución provincial está colaborando con "los ayuntamientos para disminuir la contaminación lumínica mediante la sustitución de luminarias en todos nuestros pueblos, unas medidas que, bien llevadas, además de atenuar esa contaminación lumínica, disminuyen también las emisiones de CO2, porque las nuevas luminarias son más eficientes que las que se retiran".

"El cielo de calidad como seña de identidad de Andalucía es, sin duda, un motor de desarrollo que proporciona un empleo verde cualificado asociado al turismo de estrellas, astroturismo, la consultoría ambiental y la I+D+i, vinculada al desarrollo instrumental y de tecnologías de iluminación sostenible", indicó José Fiscal.

Históricamente, Andalucía ha sido un referente mundial para la observación astronómica. Prueba de ello es la ubicación de dos observatorios profesionales de carácter internacional en nuestra geografía: el Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto (Almería) y el Observatorio de Sierra Nevada (Granada). Ambos centros constituyen los pilares del avance de la astronomía española. A través de estos observatorios, Andalucía participa en importantes proyectos de I+D+i de desarrollo instrumental, en los que se implica a multitud de equipos de investigación y de empresas españolas, que participan así en estos avances científicos, tecnológicos y empresariales.

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