Sevilla

Treinta años (más uno) esperando el traslado de la unidad de salud mental de San Lázaro

  • El pleno del Ayuntamiento de Sevilla debate una moción para urgir soluciones doce meses después de que el SAS anunciara una salida

  • La asociación Asaenes plantea ya nuevas movilizaciones 

Concentración por el cierre y traslado de la Unidad de Salud Mental San Lázaro, hace ya un año. Concentración por el cierre y traslado de la Unidad de Salud Mental San Lázaro, hace ya un año.

Concentración por el cierre y traslado de la Unidad de Salud Mental San Lázaro, hace ya un año. / Manuel Gómez

Asaenes, una asociación de familiares y allegados a enfermos esquizofrénicos y con problemas de salud mental, puso en marcha hace un año una campaña de denuncia para solicitar al Servicio Andaluz de Salud (SAS) el cierre y posterior traslado de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental de San Lázaro. Instalaciones muy precarias, tanto en lo material como en la dotación de personal, que llevan ya tres décadas inmersas en una eterna provisionalidad. Hace un año todo apuntaba a que la solución era inminente, pero al final todo quedó en papel mojado y, al contrario del eslogan que abandera la reivindicación de este colectivo, "30 años y ni uno más", el problema se dilata en el tiempo y sigue sumando meses. 

La unidad se abrió en San Lázaro ante la ausencia de otras alternativas y con la promesa de encontrar un a ubicación más apropiada. Desde entonces las mejoras han sido mínimas: pintura, alguna puerta de emergencias, camas nuevas pero las habitaciones siguen siendo igual de cutres y compartidas para tres pacientes. En concreto, hubo una reforma en 2016, a todas luces, insuficiente. Ni siquiera hay espacios al aire libre, algo incomprensible para pacientes con este tipo de patologías. 

La lucha de Asaenes, un colectivo que se creó en 1987 por parte de 40 familias que se unieron tras el cierre del centro psiquiátrico de Miraflores, viene de largo. La unidad de agudos de salud mental asume a los pacientes del área Virgen del Rocío desde el cierre del antiguo manicomio, centro que funcionó de 1890 a 1985, con un modelo asistencial aberrante, que estaba basado en el confinamiento y el aislamiento de los enfermos.

Asaenes cuenta como aliado en sus reivindicaciones para que se cierre y traslade la unidad con el Defensor del Pueblo Andaluz y su homólogo estatal y el año pasado iniciaron una recogida de firmas a través de la plataforma change.org que ha sumado ya el apoyo de más de 2.000 personas.

El pasado noviembre la anterior gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), Francisca Antón, plantó una solución: el traslado desde San Lázaro a la Unidad de Farmacia del Hospital Virgen del Rocío y se presupuestó el proyecto con una cuantía de dos millones de euros. Pero al final se descartó. Las competencias en la unidad también dificultan las salidas: todo lo que tiene que ver con la enfemería y la administración depende del Hospital Macarena, mientras que el personal y los facultativos corresponden al Virgen del Rocío.

En el último año el único cambio ha sido un refuerzo puntual, en el turno de enfermería de noche. La situación es desesperante pero Asaenes no desfallece en su intento. De momento, ha conseguido que el Ayuntamiento de Sevilla debata este jueves en pleno una moción del PSOE, que Adelante Sevilla ve con buenos ojos, para instar a las distintas administraciones competentes a establecer una hoja de ruta que contemple el traslado de la unidad.  

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