Sevilla

Ventajas y desventajas de Sevilla como sede de una final europea

  • El impacto económico y de imagen para la ciudad es indiscutible, como también lo es que conlleva una serie de molestias a los ciudadanos

  • El plan de seguridad funcionó bastante bien en líneas generales y sólo hubo una pelea en la Puerta de la Carne, que duró dos minutos

Las fotos del Eintracht-Rangers, la final de la Europa League en Sevilla

Las fotos del Eintracht-Rangers, la final de la Europa League en Sevilla / EFE

¿Merece la pena que Sevilla albergue una final de una competición europea de fútbol como es la Europa League? Habrá quien conteste a esta pregunta con un sí rotundo, sobre todo si quien responde es hostelero, comerciante, taxista, hotelero o tiene un apartamento turístico. Y habrá quien diga que no en absoluto, si se trata de un vecino del centro o de Nervión, que ve como su barrio está lleno de ultras borrachos, que lleva dos días sin poder aparcar en su calle o que la Policía le pide el carné de identidad hasta para recoger al niño del colegio.

Y si no se es ni lo uno ni lo otro, probablemente ni se tenga una opinión indefinida. Es obvio que hay una serie de incomodidades, pero también que lo son pasajeras, y que la final de la Europa League se ha desarrollado sin apenas incidencias destacables, más allá del momento puntual de la pelea en la Puerta de la Carne, que duró poco más de dos minutos y en los que no hubo heridos.

Para la ciudad es evidente que un partido como el disputado anoche en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán supone una verdadera inyección económica. El Ayuntamiento calcula que el impacto financiero que la final de la UEFA ha supuesto unos 65 millones de euros. Sólo había que meterse en internet los días antes para comprobar que los hoteles de tres estrellas de la ciudad ofrecían habitaciones por más de 700 euros la noche durante estos días. O darse una vuelta por el centro de la ciudad para ver cómo los taberneros aprovechaban la nutrida presencia de aficionados extranjeros para cobrarse lo que dejaron de ingresar en la pandemia. 14 euros el litro de cerveza en la Plaza de San Francisco.

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers / Juan Carlos Muñoz | Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

Interminables colas en las paradas de taxis, trenes y autobuses llenos de aficionados, seguidores escoceses y alemanes comiendo a mesa y mantel en los restaurantes de la ciudad... Desde el punto de vista económico no hay debate. Porque la ciudad no paga nada por albergar la final de la UEFA y el coste de los servicios municipales es ínfimo en relación a lo que el evento aporta. Sí, habrá que reforzar los servicios de limpieza y los de la Policía Local. Como se hacen todos los fines de semana para dar cobertura a los numerosos actos que se celebran en la calle en esta ciudad.

A nivel de imagen, la capital andaluza adquiere una relevancia internacional como la gran ciudad que es, y su designación como sede de una final europea le sirve como trampolín para revelar su potencial como organizadora de grandes eventos y como destino turístico atractivo, con una publicidad impagable durante horas en las televisiones de toda Europa.

También es evidente que un gran evento de este tipo suponen varios días de molestias, y que a Sevilla le ha tocado además organizar la final más compleja de la historia reciente. Porque se clasificaron para la final dos equipos que han tenido poca tradición de finales y que además desplazan a una hinchada muy numerosa. Y, por tanto, dispuesta a viajar sin entrada. Hubo aproximadamente siete veces más peticiones de entradas que en la edición del año anterior.

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan / Juan Carlos Muñoz

Los equipos que juegan la final se conocieron hace dos semanas, cuando pasaron la última ronda de semifinales. Y se sabe que Sevilla es la sede de la final de la UEFA desde antes que empezara la competición. Probablemente si se hubieran clasificado para la final los equipos sevillanos, este debate ciudadano sobre la conveniencia de albergar torneos internacionales no habría existido. 

Las cifras que dio la Policía apuntaban al desplazamiento de unas 150.000 personas, unos 100.000 escoceses y 50.000 alemanes, de los que sólo tenían entradas unas 20.000. Hay que tener en cuenta que muchos aficionados se tomaron la semana entera de vacaciones y se desplazaron a las zonas costeras. Probablemente si el partido hubiera sido en una ciudad fría del norte de Europa, la cifra de desplazados sería inferior. Aunque luego, sobre todo en el bando alemán, esos números fueron algo inferiores, lo cierto es que llegaron a Sevilla una enorme cantidad de personas que no iban a poder acceder al partido.

Para evitar que lo intentaran por todos los medios, las autoridades ofrecieron habilitar el estadio de la Cartuja para que los aficionados del Glasgow Rangers pudieran ver el encuentro en pantallas gigantes. Allí acudieron unos 30.000 escoceses, mientras que otros 7.000 vieron el partido en el auditorio Rocío Jurado. Los alemanes sin entrada, entre 10.000 y 15.000, se quedaron en el Prado, donde tenían su fan zone.

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan / Juan Carlos Muñoz

De esta forma se impidió que ambas aficiones se encontraran y no se registraron incidentes ni durante el partido ni al término del mismo. El único lunar del dispositivo de seguridad, que funcionó a la perfección la noche antes cuando fueron detenidos cinco hinchas alemanes, fue esa pelea en la Puerta de la Carne, en un momento en el que se encontraron seguidores de ambos equipos. La reyerta duró dos minutos, como puede verse en los distintos vídeos que la grabaron. No hubo nadie herido.

Se produjo en una zona en la que nunca antes había habido incidentes. Había mucha presencia policial en la Plaza de San Francisco, en el Paseo de Colón, en el entorno monumental, pero es incontrolable que un grupo de personas se pelee, por mucha policía que haya. Es más, hubo incidentes más graves el día de la final de la Copa del Rey, pues una pelea entre ultras béticos en la Barqueta acabó con un apuñalado.

Igual de incontrolable es que unos tipos se bañen en la ría de la Plaza de España o que se metan como si fuera una bañera de hidromasaje en las albercas de los jardines del Prado de San Sebastián. En ninguno de ambos lugares ha habido daños irreparables. La balaustrada de la Plaza de España, cuya rotura han denunciado algunas personas a través de las redes sociales, ya estaba así días antes de la final.

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers / Juan Carlos Muñoz | Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

Y luego está el debate de la suciedad. Es lógico que una ciudad en la que se han reunido unas cien mil personas consumiendo alcohol termine con algunas plazas y calles convertidas en vertederos y el despertar del jueves no sea el más agradable. Para eso se ha reforzado el servicio de limpieza de Lipasam, y quizás sea necesario más personal para que los residuos estén el menor tiempo posible en la calle. 

Otra cuestión es la de los urinarios. Se puede discutir si están bien colocados delante de la fachada lateral de la Iglesia del Salvador o si habría que ponerlos en otro lugar, pero los urinarios se han utilizado, y todavía siguen un día más, y eso ha restado orines de la calle. ¿Que se pusieron ahora y no en Semana Santa? Habrá que ponerlos también en Semana Santa. 

Una ciudad que quiera ser referente mundial y atraer eventos internacionales tiene que asumir riesgos. Sólo así el nombre de Sevilla sonará para, como ya ha hecho, acoger partidos de la Eurocopa o celebrar eventos internacionales que traen una buena cantidad de visitantes. Limitarlos hasta unos niveles asumibles para la ciudad, como pide el presidente de los hoteleros, es bastante difícil, como ya le respondió el alcalde, Antonio Muñoz. ¿Cómo se le dice a alguien que no puede ir a tal ciudad? Volvamos al debate sobre la masificación de la Feria, ¿a quién se le dice que no venga?

Como no podía ser de otra manera, a un año de las elecciones municipales de 2023, los partidos de la oposición han querido aprovechar la final de la UEFA para atizarle al alcalde, Antonio Muñoz, que ni siquiera lo era cuando se decidió que el partido se jugara en Sevilla, pero al que sí se vincula desde hace años con el turismo de masas que tiene en este tipo de eventos su máximo exponente.

El candidato del PP, José Luis Sanz, aseguró que el dispositivo de seguridad "no estuvo a la altura" y que los servicios municipales de Tussam y Lipasam. "Lo primero que debería de haber hecho el alcalde socialista Muñoz es garantizar la seguridad de los monumentos históricos de nuestra ciudad. No se puede permitir, como ha ocurrido, que haya aficionados lanzándose a la ría de la Plaza de España subiéndose a la balaustrada de cerámica para saltar como un trampolín, la utilización de las fuentes del Prado para bañarse o botellonas en la Plaza de San Francisco", lamentó Sanz.

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers

Las imágenes de los hinchas del Eintracht y del Rangers / Juan Carlos Muñoz | Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

Mientras, el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Álvaro Pimentel, calificó directamente de "absoluto fracaso" la gestión del gobierno local en cuanto a la organización de la final y pidió al alcalde que explique por qué se aplica una ley seca durante la Madrugada del Viernes Santo, con cierre de bares en el Casco Antiguo, y ahora "es cómplice de convertir en un botellódromo el corazón de la ciudad".

Como opiniones hay para todos los gustos, sirva de contrapeso la del presidente de los hoteleros, Manuel Cornax: "El balance es muy bueno, salvo algún incidente puntual, porque los hoteles han estado llenos, y para Sevilla supone una gran operación comercial, de imagen y mercantil. Ojalá haya muchos más eventos, pero habría que pensar en cómo dirigir los flujos de personas y cómo aprovechar estas citas con una imagen positiva. Los grandes eventos dejan dinero en la ciudad: consumo en bares y terrazas, hoteles... Eso es evidente; al margen, está el impacto reputacional, como el hecho de que el nombre de Sevilla salga en todas las televisiones y medios, que tiene un valor impresionante".

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