Cofradías Una jornada repleta de cultos y actos

Viernes de preludio festivo

  • El besapié de Jesús Nazareno, el besamano de la Soledad de San Lorenzo o el vía crucis de la Pía Unión, fueron la antesala de una cuaresma que arranca el miércoles

Los caprichos del calendario, y de la luna llena, han servido para que este año el primer viernes de marzo, día señalado en el mejor itinerario cofradiero, haya llegado de manera anticipada, en plema celebración del carnaval, para servir como gran preludio de los días que están a la vuelta de la esquina. La de ayer fue una jornada repleta de actos y cultos por toda la ciudad. De Triana a Torreblanca. De San Lorenzo al Tiro de Línea. Y, por supuesto, se vivieron tres citas ineludibles: el vía crucis de la Pía Unión, en la Casa de Pilatos. El quinario al Cautivo, en San Ildefonso. Y el besapié a Jesús Nazareno.

La mañana amaneció caprichosa. Un cielo cubierto de nubes -leve llovizna incluida- no dejaba asomar esa luz de marzo que soñó Romero Murube. En San Antonio Abad, el Nazareno del Silencio estuvo durante todo el día expuesto en besapié. "Primer viernes de marzo y sábado siguiente", reza la convocatoria de cultos. Hoy habrá una nueva oportunidad de contemplar al dulcísimo Nazareno con sus manos entrelazadas y con la cruz de carey como telón de fondo. "Por la vira de oro de la luz de la tarde de marzo viene Jesús Nazareno...".

El primer azahar empieza a poblar los naranjos de la Gavidia. Un lugar muy cofradiero por donde este año no pasará la cofradía de la Bofetá. La imagen de Nuestro Padre Jesús ante Anás compartió besamanos en San Lorenzo con la Soledad. La Dolorosa, cobijada en el palio negro de cajón del siglo XVIII que utiliza la Soledad de Alcalá del Río para los traslados a sus cultos. Sobriedad. El Cristo de la Bofetá ocupaba el centro de su capilla escoltado por la Virgen del Dulce Nombre (bellísima vestida de hebrea) y por San Juan. También en la plaza de San Lorenzo, la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, de la Hermandad del Gran Poder, está celebrando sus cultos durante todo el fin de semana.

También fue viernes de quinario: el del Señor de las Tres Caídas de Triana, que desde ayer por la mañana ya cuenta con una calle en el arrabal cumpliendo así un viejo deseo de la hermandad; el del Cristo del Amor, el del Nazareno de la Salud de la Candelaria, el de Jesús Cautivo ante Pilatos, o el del crucificado del Buen Fin. De triduos: Misericordia de las Siete Palabras; y Mayor Dolor y Traspado del Gran Poder. Y de septenarios: la Amargura en San Juan de la Palma. El Señor de la Salud y Buen Viaje y el Cautivo del Tiro de Línea también estuvieron durante todo el día en besamanos. Muchos fieles se dirigieron por la tarde hasta la parroquia de San Ildefonso para el quinario al Cautivo, una imagen con una gran devoción popular.

Los más capillitas tuvieron también la oportunidad de visitar dos exposiciones. La de la Hermandad de las Siete Palabras -que se encuentra celebrando su V centenario- en el Círculo Mercantil de la calle Sierpes. La muestra, que estará montada hasta mañana, hace un recorrido por la historia y la devoción de la corporación y cuenta con antiguos enseres de la cofradía y una cuidada e importante documentación gráfica. Y la dedicada al retablo cerámico de la Virgen de la Estrella, que se colocará en la Esclusa, en el Ayuntamiento.

Desde las 19:00, la Casa de Pilatos, volvió a acoger la celebración del Vía Crucis de la Pía Unión, con José Sánchez Dubé siempre en el recuerdo. Tras la misa, en la capilla de la Flagelación, la comitiva recorrió las galerías bajas del patio central recordando el rezo que organizó el primer Marqués de Tarifa y que fue el origen de la Semana Santa. Gran colofón para el primer viernes de marzo. Preludio de los días grandes.

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