Sevilla

Una mujer admite que asfixió a su compañera pero alega drogadicción

  • El fiscal rebaja a 15 años la petición de condena al apreciar como una atenuante la alteración psíquica, por su inteligencia "límite"

Amparo M. P., la mujer de 51 años que está acusada del asesinato de su compañera, Rosario N. P., de 53, reconoció ayer ante el jurado popular que cometió el crimen pero su abogada defensora alegó que concurre una circunstancia atenuante porque la procesada es consumidora de alcohol y drogas desde que tenía 14 años.

En el juicio, que se desarrolló en tan sólo una hora -cuando la media de los jurados es de tres días-, la acusada se mostró conforme con la acusación del fiscal, reconociendo su culpabilidad en el asesinato que tuvo lugar en la Nochebuena de 2011 en un domicilio de Bellavista. Amparo M. P. ni siquiera llegó a declarar ante su reconocimiento pleno del asesinato, por lo que el fiscal y el abogado de la acusación particular renunciaron a la práctica de la declaración de los testigos citados a la vista oral.

Tan sólo declararon los forenses que practicaron la autopsia del cadáver y realizaron el examen psiquiátrico de la procesada, destacando que la víctima murió asfixiada y que la muerte tiene una "etiología homicida". Según los forenses, lo más probable es que la agresora estuviese sentada sobre la víctima a horcajadas cuando fue asfixiada, lo que limitaba aún más la movilidad de la fallecida.

En cuanto a la personalidad de la acusada, otro forense especialista en psiquiatría señaló que aunque Amparo M. P. no tiene un trastorno mental, sí padece un "serio problema con las drogas", además de que tiene una inteligencia "límite", por lo que concluyó que, aunque su capacidad para comprender su acción estaba intacta, su voluntad se encontraba limitada. El fiscal mantuvo que en el caso existe una circunstancia agravante de abuso de confianza, pero modificó sus conclusiones para apreciar una atenuante de alteración de su capacidad psíquica, por lo que rebajó de 18 a 15 años su petición de condena por asesinato.

El abogado de la acusación particular, Servando Meana, se adhirió a la petición del fiscal -antes pedía 26 años y medio de cárcel-, pero reclamó una indemnización de 20.000 euros para cada uno de los cuatro hermanos de la víctima.

El crimen se produjo entre los días 24 y 25 de diciembre de 2011 en el domicilio de la pareja, ubicado en la calle Nueva Bellavista, cuando ambas mujeres mantenían relaciones sexuales, aprovechando la acusada la "prevalencia" sobre la fallecida, a la que había atado las muñecas previamente, con lo que no podía "ni defenderse ni liberarse". Además, le ató un calcentín al cuello con un nudo y comenzó a tirar de sus extremos provocándole la asfixia, si bien finalmente le apretó con sus manos hasta causarle la muerte.

Tras cometer el crimen, la procesada tapó a la víctima en la cama, se aseó y se marchó a las Tres Mil Viviendas, donde residen unos familiares suyos y donde fue finalmente detenida por la Policía.

Algunos vecinos aseguraron que aquella Nochebuena estuvieron "todo el día peleando" y por la noche ya no volvieron a escucharse más gritos, lo que hizo pensar a los vecinos que se habían marchado de viaje. La voz de alarma la dio una sobrina de la víctima, aunque en el trabajo de Rosario la habían echado en falta desde hacía varios días. La acusada era consumidora habitual de alcohol, cocaína y heroína, y no presentaba una alteración de su capacidad intelectiva.

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