Restauración de la Cruz de la Cerrajería Un barniz sin resistencia al calor

  • La Cruz de la Cerrajería será restaurada cuatro años después ya que la resina no ha soportado las altas temperaturas

  • La limpieza del monumento se realizará con la aplicación de fuego

Varios turistas junto a la Cruz de la Cerrajería, en el corazón de Santa Cruz. Varios turistas junto a la Cruz de la Cerrajería, en el corazón de Santa Cruz.

Varios turistas junto a la Cruz de la Cerrajería, en el corazón de Santa Cruz. / Juan Carlos Vázquez

Nuevos tratamientos de conservación para la Cruz de la Cerrajería. La Gerencia de Urbanismo se encuentra buscando una empresa para darle al elemento barroco realizado en el siglo XVII otra capa de protección. El emblemático monumento que se encuentra en la Plaza de Santa Cruz fue restaurado de manera integral entre 2014 y 2015. Entonces se le aplicó una capa protectora que tres años después se ha demostrado que no funciona con las altas temperaturas que se registran en Sevilla. Por ello, en una actuación que tiene un coste de 10.800 euros, se eliminará la película antigua mediante una llama y se le suministrará una nueva cuya eficiencia con el calor está ya acreditada.

El único problema que actualmente presenta la Cruz de la Cerrajería es la pérdida del barniz protector. Si bien esta pérdida no ha supuesto alteración en la pasivación del hierro ni ha conllevado la corrosión del mismo, el monumento ha perdido su capa de sacrificio y presenta un aspecto incompatible con su valor patrimonial y artístico. Los técnicos de la Gerencia propone exclusivamente la retira del barniz existente y la aplicación de un nuevo protector como capa de sacrificio.

Detalle de la pérdida de barniz en el monumento. Detalle de la pérdida de barniz en el monumento.

Detalle de la pérdida de barniz en el monumento. / Juan Carlos Vázquez

Para determinar el método más eficaz para eliminar el barniz dado en la intervención realizada en 2014, el pasado 16 de febrero se realizaron tres pruebas. La primera fue la limpieza mecánica con bisturí y cepillos de aluminio. Este método eliminaba el barniz que se encontraba afectado, zonas craqueladas, pero no retiraba la capa estable del mismo, dejando oculto el hierro. La segunda fue una limpieza química con solventes. Se seleccionaron dos zonas, aplicando en la primera White Spirit y en la segunda Tolueno. En la primera, no se consiguió el resultado esperado y en la segunda, el disolvente sólo eliminaba la suciedad superficial pero no retiraba el barniz. La tercera prueba fue una limpieza con calor. Se probaron dos métodos: mediante vapor de agua a presión y pasando una llama de alta temperatura a gran velocidad sobre la superficie. El segundo método aplicado fue el único que consiguió retirar por completo la capa de sacrificio existente.

“En vista a los resultados obtenidos en las pruebas de limpieza, se propone la retirada del barniz mediante la aplicación de calor con llama (combustión de oxígeno y acetileno) en toda la superficie y la inmediata retirada de las cascarillas y herrumbre sueltas mediante aspiración y cepillado. Por último, se aplicará en todas las superficies Incral 44 con brocha de manera muy extendida.”, se indica en la propuesta de Urbanismo. Para los trabajos de conservación en esa plaza enclavada en el corazón de Santa Cruz se instalarán andamios tubulares, al igual que se hizo en la intervención de hace cuatro años. Éstos se dispondrán en diferentes alturas para acceder de forma segura a toda la superficie y deberán permitir crear espacios de trabajo en torno al bien. En la instalación, disposición y desmontaje de los mismos se velará por no tocar el monumento. El plazo de ejecución de los trabajos previstos no superará los dos meses.

Los trabajos cuentan con un plazo de ejecución de dos meses y una partida de 10.800 euros

En 2014 la Gerencia rehabilitó la Cruz de la Cerrajería ante el mal estado de conservación que presentaba: alteración del metal por oxidación, presencia de biofilm y numerosas pérdidas del material constitutivo y fragmentación. En un primer momento se pensó que el principal daño que presentaba el monumento era la corrosión del metal por la formación de pares galvánicos en la estructura y en los elementos decorativos como consecuencia de la incorporación en 1978 de numerosas piezas realizadas en chapas metálicas que se unieron a las originales mediante soldadura, además de los sucesivos revestimientos pictóricos ajenos al original que se le había ido dando.

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