Bomberos

Los bomberos 'ciegos'

  • La unidad de rescate subacúatica de los Bomberos de Sevilla ha realizado en lo que va de año una decena de intervenciones, tres de ellas inmersiones en la dársena del Guadalquivir  

  • Su objetivo, desde que fue impulsada hace tres años, es hacer del río un lugar más seguro

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"Lo peor de sumergirte en la dársena del Guadalquivir es que no ves nada". Así explica Rodrigo Zamora, sargento de extinción del cuerpo de Bomberos de Sevilla, el trabajo que realiza cuando alguien se hunde en el río, que en algunos puntos alcanza los doce metros de profundidad. Él y otros 22 bomberos forman una unidad subacuática que permite "hacer mejor y más profesionalmente lo que siempre hemos hecho", afirma Zamora refiriéndose a los rescates "por parejas y sin ver absolutamente nada" que hacen en las profundidades de la dársena sevillana.

Esta sección del cuerpo, impulsada hace tres años, ha cualificado y dotado al cuerpo de medios de última generación para controlar la totalidad del agua. "La comunicación con el exterior cuando estamos metidos en el agua es un avance fundamental para ser más eficaces", añade el sargento, que cuenta con 25 años de experiencia como bombero. 260.000 euros de inversión en vehículos y material específico han permitido que los Bomberos de Sevilla supere la decena de intervenciones en el presente año, haciendo del río un lugar más seguro al que llegan "en cinco o diez minutos desde el aviso". Zamora, que se muestra satisfecho con las mejoras realizadas, destaca la posibilidad de apagar incendios desde el agua gracias a una embarcación que cuenta con una bomba que usa directamente el agua del río para alimentar la manguera.

Un ejemplo de ello es el rescate que tuvo lugar junto a la Torre del Oro en la noche del martes al miércoles. Una joven con evidentes síntomas de embriaguez estaba agazapada bajo el pantalán del muelle y tuvo que ser rescatada por los Bomberos. "Se mostró muy agresiva, daba bocados y arañazos", relatan Carlos Berenguer y Enrique López aludiendo a la negativa de la mujer por ser rescatada. Una actitud que suele ser normal en lo que aparentemente son caídas fortuitas al agua. "Solemos encontrarnos personas con trastornos psicológicos", añaden estos bomberos que suman más de una década en el cuerpo.

Adolfo Caro, bombero buceador, resume una actuación poniendo de ejemplo la ocurrida hace unas semanas bajo el Puente del V Centenario. "Nos informaron donde cayó el cuerpo, balizamos la zona y nos sumergimos". Caro, que maneja con maestría las embarcaciones por el río, cuenta que subieron el cuerpo y lo trasladaron a un muelle del Puerto de Sevilla para que los médicos forenses finalizarán el trabajo y la policía pudiera cerrar el caso. "Uno nunca sabe como será su día cuando es bombero", apunta este joven bombero sonriente.

San Bernardo, el Polígono Sur y el embarcadero del Club Naútico son los lugares donde se han instalado los equipos de buceo, permitiendo así su operatividad para quien esté de guardia en ese momento. "Los buceadores son 23, pero todo el cuerpo está cualificado puede rescatar de la superficie del agua", informa Luis López, jefe del departamento de extinción. López resalta la continuidad del servicio al estar de guardia las 24 horas del día y la eficacia de los trabajos, que han permitido sacar de las profundidades cuerpos humanos, vehículos y objetos de todo tipo.

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