Corpus Christi 2017 En busca de la medida adecuada

  • El calor marca una jornada en la que se evidenció una menor presencia de fieles en las calles y en el cortejo.

  • La custodia entró a las 12:15 en la Catedral tras dos horas y media de procesión.

La procesión del Corpus por el centro de Sevilla

Más corta, con menos participantes y público y muy calurosa. Así fue la procesión del Corpus de este año. La avanzada fecha en el calendario, con muchos niños prácticamente ya liberados del colegio, y la ola de calor que lleva varios días en ciernes, restó bastante público a una procesión que se vio, por momentos desangelada y poco arropada desde fuera. En los últimos años era frecuente que los fieles se fueran sumando cuando la custodia de Arfe salía de la Catedral. En esta ocasión se registraron bastantes claros en puntos importantes como la Avenida o la misma Plaza de San Francisco, lugar más noble de la celebración, en la que además de verse mucho cemento había también bastantes sillas vacías. Los fieles buscaban la sombra. Las representaciones de las cofradías volvieron a ser interminables, pese a que este año la duración del cortejo ha sido un poco menor que la del año pasado.

La custodia de Arfe con el Santísimo avanza por la calle Placentines en el tramo final de la procesión. La custodia de Arfe con el Santísimo avanza por la calle Placentines en el tramo final de la procesión.

La custodia de Arfe con el Santísimo avanza por la calle Placentines en el tramo final de la procesión. / Juan Carlos Vázquez

La solemnidad de la procesión del Corpus es algo que está fuera de toda duda y discusión. Cada año se resalta en las crónicas la excelencia de los pasos, la elegancia en los exornos y cómo las hermandades, el Cabildo y el Ayuntamiento, se afanan por cuidar todos y cada uno de los detalles para seguir engrandeciendo la fiesta, otrora la más importante de cuantas se celebraban en la ciudad por reunir a todos sus estamentos.

Este año hay que destacar el buen gusto con el que la Hermandad de San Gonzalo adornó el paso de las Santas Justas y Rufina. Un gran acierto los jarrones de cerámica en las esquinas. Todos los pasos lucen de manera excepcional y los miembros de las hermandades van, salvo alguna excepción, de manera correcta.

Uno de los pajes del Silencio que acompañan a la Inmaculada antes de salir de la Catedral. Uno de los pajes del Silencio que acompañan a la Inmaculada antes de salir de la Catedral.

Uno de los pajes del Silencio que acompañan a la Inmaculada antes de salir de la Catedral. / Juan Carlos Vázquez

En las crónicas también se resalta cada año el excesivo número de participantes que hacen que la procesión sea para el que la presencia prácticamente insoportable. Dos horas y diez tardó en pasar por la calle Francos. De los carráncanos al último soldado. Un tiempo que se hace insoportable si se espera de pie. La mejor opción, si se quiere ver completa, es hacerlo en una de las sillas que se instalan por el recorrido.

Este año esta tarea ha sido asumida directamente por el Consejo de Cofradías, como ya sucedió en la pasada Semana Santa. Uno de los responsables advirtió que se habían quedado asientos libres, por lo que tal vez el año que viene se estudie disminuir el número. En la calle Francos los miembros del Consejo tuvieron que requerir la presencia de la Policía Local porque en una casa habían sacado un buen número de sillones a la puerta desplazando las sillas oficiales.

Los monaguillos que acompañan al Niño Jesús de la Sacramental del Sagrario. Los monaguillos que acompañan al Niño Jesús de la Sacramental del Sagrario.

Los monaguillos que acompañan al Niño Jesús de la Sacramental del Sagrario. / Juan Carlos Vázquez

El arzobispo, monseñor Asenjo, se ha atrevido a abrir en público el debate de si la procesión, que calificó de "desmesurada", necesita una vuelta. Lo hizo primero en este periódico durante la cuaresma, y esta misma semana ha retomado este asunto en una carta pastoral.

Se busca la media idónea para el Corpus, el encaje perfecto. Asenjo pone el foco directamente en dos aspectos para lograrlo: las "sobreabundantes representaciones" y en la presencia de los pasos de los santos sevillanos. "Lo sustantivo es la Eucaristía", subraya el prelado. Parece evidente, dejando a un lado la fluctuación de público propia de cada año por factores como la fecha o el tiempo, que es la hora de que el Cabildo Catedral haga un análisis detenido y una reflexión para ver si es necesario reorganizar la procesión.

El paso de San Isidoro avanzando hacia la Plaza de San Francisco. El paso de San Isidoro avanzando hacia la Plaza de San Francisco.

El paso de San Isidoro avanzando hacia la Plaza de San Francisco. / José Ángel García

Los posturas son encontradas. A nadie se le puede prohibir que acompañe al Santísimo haciendo protestación pública de su fe (y más en estos tiempos), como recalca el canónigo Luis Rueda. También es cierto que las cofradías acuden de manera institucional, como sucede en el Santo Entierro, donde si tienen una limitación. Hermandades como la Macarena, la Esperanza de Triana, San Gonzalo, la Estrella o el Gran Poder, llevan una legión de hermanos. El presidente del Consejo de Cofradías, Joaquín Sainz de la Maza, apuntó este jueves en este periódico que "con mucho tacto y mesura" podrían hacerse más cortas las representaciones. Es una buena declaración de intenciones.

Los cuatro primeros pasos tardan en pasar 90 minutos y los cinco restantes tan sólo 30

El otro problema que arrastra el Corpus desde hace muchos años es su desequilibrio. Entre el primer paso, el de Santa Ángela, y San Fernando, pasan cuatro pasos en 90 minutos. Del patrón de Sevilla a la custodia hay apenas 30 minutos en los que transitan el mismo número de pasos. Se equivocaría el prelado si quisiera reducir el número de santos e imágenes que forman parte de un cortejo que se ha configurado a lo largo de los siglos, pero sí que es imperiosamente necesaria la redistribución de los pasos para no hacer tan interminables las filas de cofrades. Hay que buscar un mejor equilibrio.

La Pastora de Santa Marina se llevó el primer premio en el concurso de altares

El Corpus de este año también ha dejado un concurso municipal revitalizado, con altares muy destacables, como el de la Divina Pastora de Santa Marina, que resultó ganador del primer premio; o los de San Gonzalo, Pasión o la Hermandad de los Dolores de Torreblanca. También se vieron bellos montajes en escaparates y balcones, como el clásico de Casa Rodríguez, en la calle Francos.

También quedarán para la historia los lazos amarillos que portaron los miembros de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla. Es su manera de protestar ante una situación que califican de insostenible: con un número tan escaso de músicos que les impide afrontar las actuaciones con unas condiciones dignas.

Contraluz de las Santas Justa y Rufina. Contraluz de las Santas Justa y Rufina.

Contraluz de las Santas Justa y Rufina. / José Ángel García

A las 12:15, con un sol de justicia y el mercurio acercándose a los 35 grados, entró la custodia por la Puerta de los Palos. Queda todo un año por delante para buscar la ansiada medida.

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