Sevilla

El juez ordena la búsqueda y localización del padre Ángel, el falso cura de Pío XII

  • La decisión se enmarca en la investigación abierta para averiguar si cometió delitos.

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El titular del juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla, Francisco de Asís Molina, ha dictado una orden de búsqueda y localización de Ángel Orellana, el falso sacerdote de la parroquia de Santa María de las Flores y San Ignacio de la barriada de Pío XII, según han informado fuentes del caso.

El magistrado ha dictado esta orden en el marco de unas diligencias previas incoadas para tratar de determinar si el cura impostado ha podido incurrir en algún delito por las ceremonias oficiadas y los efectos civiles de las mismas. Algunas fuentes apuntan a que la actuación del cura podría encuadrarse en un posible delito de falsedad documental, por cuanto el resultado de esas ceremonias generó una actuación en el Registro Civil, con lo que supuestamente se podría haber inducido a un error al funcionario que procedió a la inscripción de las mismas.

En cualquier caso, junto con la orden de búsqueda y localización, que en principio no incluye la detención de Ángel Orellana, el juez ha requerido a la Policía Nacional para que recabe información sobre el proceder de este ciudadano ecuatoriano, que está actualmente en paradero desconocido, durante los siete años en los que ejerció el ministerio sacerdotal en la parroquia de la barriada de Pío XII.

La investigación judicial trata de averiguar los posibles perjuicios ocasionados por el cura al oficiar ceremonias civiles, como son los matrimonios. El Arzobispo ya confirmó en su día que estos matrimonio son válidos desde el punto de vista canónico (de acuerdo con el canon 144), aunque ilícitos. En este sentido, el artículo 61 del Código Civil establece que "el matrimonio produce efectos civiles desde su celebración" y el artículo 63 que "la inscripción del matrimonio celebrado en España en forma religiosa se practicará con la simple presentación de la certificación de la iglesia o confesión respectiva".

La Archidiócesis aseguró que "en ningún momento se le asignó a Orellana oficio eclesiástico alguno" y además el falso padre Ángel nunca estuvo en la nómina de la Iglesia de Sevilla ni se le encomendó por ésta ningún destino u obligación. Desde mayo pasado, cuando se desató el escándalo, Ángel Orellana está en paradero desconocido y ahora el juez trata de localizarlo para que comparezca y dé explicaciones sobre su actuación

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