Sevilla

"Sí a la calidad, no a los incentivos"

  • Unos 7.000 profesores, según los sindicatos, asistieron a la manifestación para exigir la retirada del Plan de Calidad · La movilización se desarrolló sin incidentes y culminó ante la Consejería de Educación

"Sí a la calidad en la educación, no a los incentivos". Esta es la consigna más coreada ayer en la manifestación de los profesores para exigir la retirada del Plan de Calidad de la enseñanza pública andaluza. Una concentración a la que asistieron cerca de 6.000 personas a tenor de los datos aportados por la Policía Local y los sindicatos convocantes de la huelga. Según los agentes policiales, unas 5.000 personas acudieron a esta concentración, mientras que los delegados de Ustea, APIA, SADI y UGT cifraron en 7.000 el número de asistentes.

La manifestación comenzó ante la Plaza de Toros de la Real Maestranza. Una gran cantidad de banderas sindicales fueron enarboladas por los profesores allí concentrados. Siglas de Ustea, Apia y CGT se repetían en las numerosas pancartas que portaron los manifestantes. La pancarta de cabecera era todo un alegato: "No al plan de incentivos. Sí a la enseñanza pública de calidad". En ella se resumía las exigencias del colectivo de profesores que no se han acogido al Plan de Calidad de la enseñanza, conocido como orden de los incentivos. Todos coincidieron en que hay mejorar la calidad de la enseñanza andaluza. "El informe PISA es bastante rotundo en este sentido", comentó Eduardo Fernández, delegado provincial de APIA, pero la mayoría no están de acuerdo en la solución planteada por la Junta para resolver este problema.

Carmen Ruiz es profesora del Instituto Antonio Machado, de Sevilla. Y una de las primeras en acudir a la manifestación. Tiene las ideas claras respecto a la nueva orden: "Lo que menos me gusta es la relación establecida entre ganar más dinero y la mejora de resultados escolares. No me parece una relación ética". Para ella el aumento de sueldo es una reclamación laboral, y el rendimiento escolar una cuestión donde, además de los docentes, hay más agentes sociales implicados.

La comitiva arrancó pasadas las doce y cuarto de la tarde. Las nubes que auguraban los peores pronósticos se disiparon. Dieron paso al sol. Con él se presentó también el bochorno. La idea de que la educación es un problema de todos se repitió en las voces de varios manifestantes. Uno de ellos es Francisco Párrega, profesor de un instituto de Lora del Río. "La situación en las aulas es insostenible. Falta compromiso por parte de los alumnos, de los padres, de las administraciones y de la sociedad en general". Francisco agregó que el único remedio propuesto por la Junta "es darnos más dinero, no se enteran de que eso es otra cuestión, lo que necesitamos es ayuda de los políticos".

La manifestación se paró a la altura del puente de Triana. Había que dejar paso a los vehículos. Y llegaron los autobuses fletados de otras localidades de la provincia y de otros puntos de Andalucía, como Cádiz y Huelva. Unos 25 agentes escoltaron la comitiva. Hay un furgón policial, varios agentes en moto y dos coches de patrulla. La manifestación discurrió sin ningún incidente. Las cifras aumentaron. De 4.000 manifestantes se pasó a 5.000, según la Policía. Para los representantes sindicales la protesta alcanzó los 7.000 participantes. En el término medio se encuentra el número aproximado. Unos 6.000 profesores que a la una de la tarde desplegaron sus pancartas y banderas por la calle Arjona. En una de ellas se podía leer otra reivindicación: "Por la dignidad del profesorado y la calidad de la educación".

El sol apretó fuerte. El ambiente se fue relajando. Sonaron pitos y tambores. La moda de Chikilicuatre llegó también a la educación. Algunos profesores le dedicaron una versión del Chiki-Chiki a la Junta y los sindicatos firmantes de la nueva orden. Su estribillo resume el pensamiento de los profesores disconformes con la ley: "Trinca el incentivo/ trinca el incentivo/ lo trincan los que viven/ del fracaso educativo".

El megáfono sirvió de altavoz para la canción reivindicativa. Mientras, el colapso de tráfico empezó notarse en las inmediaciones de Torneo, Marqués de Parada y Paseo de Colón.

Carmen Portavella, profesora del Instituto Aznalcóllar, cantó la canción de moda en versión reivindicativa. Mientras, desgranó el descontento en el profesorado andaluz: "La ley ha sido la gota que ha colmado el vaso. Hay un malestar general en la enseñanza. Una prueba de la mala calidad es que cada vez hay más gente que quiere ir a los colegios concertados. Los profesores somos un gremio poco valorado en la sociedad, y ahora la Junta quiere arreglar muchos problemas haciéndonos los únicos responsables de ellos".

Los docentes se dirigían hacia la sede de la Consejería de Educación. El sol comenzó a apretar fuerte. Se agradeció de vez en cuando una nube pasajera. Jesús Marín, representante de Ustea, ya tenía en este punto de la protesta datos sobre los centros que secundaron el paro. Un 50% en la enseñanza Primaria y un 75% en la Secundaria. La Junta afirmó que fue del 12,2%. El líder sindical mostró satisfecho con la manifestación, aunque tiene pocas esperanzas en que la nueva consejera de Educación, Teresa Jiménez, dialogue con ellos.

Marín explicó que no les sorprendería que la Consejería rebaje a un tercio del claustro de cada colegio el mínimo exigido para acogerse al plan. Los sindicatos también prevén que la nueva ley se reforme. "Se baraja que eliminen como condición para obtener los 7.000 euros los rendimientos escolares, y que el incentivo se entregue en razón de otros valores y aspectos no cuantificables, como la convivencia en el centro".

Los vítores y reclamas se acentuaron conforme la comitiva se acercaba a Torretriana. A la hora punta de salir del trabajo. Los accesos a la isla de la Cartuja se encontraban en un completo caos. Un grupo de manifestantes gritó "Menos desprecio, no tenemos precio". Los augurios se confirmaron. La consejera de Educación se negó a recibir a los representantes sindicales. Por las inmediaciones de Torretriana, las voces reivindicativas: "Sí a la calidad, no a los incentivos".

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