Sevilla

La ciudad que languidece

  • El informe que el Ayuntamiento quiso censurar es muy crítico con los políticos, a quienes el Defensor acusa de "lesionar los intereses de Sevilla"

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El Defensor del Ciudadano, José Barranca, denuncia que Sevilla "languidece" mientras los políticos se enfrentan en una "bronca diaria", sufriendo un "desgaste de fuerzas y recursos que les lleva a la extenuación y al cansancio de los ciudadanos". Así lo pone de manifiesto el presidente de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones del Ayuntamiento de Sevilla (nombre oficial de la Oficina del Defensor), en el prefacio de su memoria correspondiente al año 2013. Este texto ha sido objeto de polémica reciente por la censura que el gobierno local ha intentado imponerle.

En el prólogo de esta memoria, al que ha tenido acceso este periódico, Barranca se muestra muy crítico con los representantes políticos de la ciudad. "Frente al servicio a la comunidad, en este caso el servicio a Sevilla, aquí se observa el deseo de alcanzar el poder al precio que sea, creyendo que cualquier método es bueno, practicando el viejo dicho maquiavélico de que el fin justifica los medios".

El texto, que finalmente ha sido aprobado tras pasarse más de un mes guardado en un cajón, apunta que "se lesionan los intereses sevillanos, se lastra la economía, se boicotean y rechazan proyectos vitales y necesarios con peregrinas y torpes excusas propias de consignas partidistas". El Defensor lamenta que no importe el bien general y se sublime el partidismo "con delectación" viendo sólo enemigos, no adversarios, y atribuyéndoles siempre mala intención.

El presidente de la comisión de sugerencias y reclamaciones dice haber llegado a esta conclusión tras "un tiempo suficiente" asistiendo a los plenos y juntas de distritos y "siendo observador cualificado de la vida política de la ciudad". En este punto, Barranca es especialmente crítico con la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla (formada por PSOE e IU), y con la Junta de Andalucía. "Seguramente en clave estratégica, funcionan como un bloque de oposición al gobierno municipal de Sevilla. De este modo, el partidismo de unos y otros antepone sus propios intereses a los de la ciudad".

Para Barranca, "la ciudad asiste atónita a este espectáculo sin sentido y parece resignada a su suerte, a su mala suerte". Por ello, el Defensor pide "mayor exigencia en todos los órdenes, en pos de una ciudad mejor". Para él, la crisis actual no es sólo económica, sino también moral, y ello ha dado como resultado una "sociedad sufrida, abnegada, doliente y cada vez más descreída".

La memoria anual del Defensor se plantea el papel de Sevilla en el conjunto de España y lamenta que la ciudad sea vista desde el resto del país con sorna. "Sevilla no puede ser la pandereta de España. Gracias a los franquiciados del patio de Monipodio, nuestra ciudad es motivo de sorna y burla para España, y vergüenza para los muchos honrados y probos ciudadanos que vivimos y queremos a esta ciudad", dice, y lamenta que hasta el New York Times haya publicado informaciones sobre "los escándalos sucesivos que se ceban con esta ciudad".

Sin citar ningún caso explícitamente, la referencia al patio de Monipodio puede aludir a escándalos como el caso de los ERE, mientras que la referencia al diario neoyorquino quizás esté relacionada con las ocupaciones de vivienda y las corralas, que fueron objeto de un reportaje este periódico a finales de 2012.

El Defensor es crítico también con el Ayuntamiento, del que dice que recibe su apoyo, "pero no es suficiente, quedan muchos espacios a los que es difícil llegar". Considera que son necesarias una mayor agilidad y una mayor capacidad de respuesta para la solución de los problemas. "La maquinaria sigue siendo lenta y cansina en muchas ocasiones y esto retrasa el trabajo que los ciudadanos nos encomiendan con las quejas y reclamaciones".

En cuanto al resto de administraciones, Junta y Estado, Barranca denuncia la "nula colaboración". De ambas reclama una mejor conservación de los solares, edificios y espacios que "mantienen en estado calamitoso y de abandono y, que cuando se les requiere una intervención de mantenimiento de los mismos, responden elegantemente, eso creerán, con el silencio". La referencia aquí es clara hacia el estado de algunos de los edificios de la Expo 92 y el entorno de la Cartuja, de cuyo estado ya se quejó recientemente el Defensor, sin que obtuviera respuesta por parte de la Junta, responsable de los terrenos.

"Debemos ir contra esos comportamientos indeseados y ponerlos en conocimiento de los sevillanos después de recriminar a los responsables su inacción y la falta de respeto y apego a nuestra ciudad", añade la memoria. El Defensor admite que su trabajo es "emocionante", pero se topa a veces con una "cadencia de tortuga" que "frena, obstaculiza y enrarece la ardua tarea" que tiene encomendada, que "exigiría maneras de liebre".

Barranca es fiel a su estilo vehemente e incluye citas de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o Francisco Robles, insiste en que sólo le mueve la defensa de Sevilla y lo hace con una frase en latín con la que empieza y termina la presentación de su memoria. Nihil prius Sevilla. Nada antes que Sevilla. La conclusión a la que llega es clara: la ciudad lleva tiempo, "más del que se merece, siendo ninguneada, menospreciada e incluso humillada por la desatención de no pocos". "¿Cómo explicarles que los partidos políticos no trabajan solidariamente para el bien de Sevilla?", se pregunta.

"Quizás vivamos un momento de quiebra moral, en el que los sevillanos hayamos alcanzado cierto nivel de hastío, estemos cansados y esperamos y deseamos que se compita lealmente por servir mejor a los intereses de la ciudad. Sevilla, no sé si más que nunca, necesita de todos para salir de la situación en la que yace dolorida", dice el Defensor, en un claro llamamiento a la unidad política.

Este texto se publicará junto con el resto de la memoria, en la que se desarrollarán los grandes temas de queja de los sevillanos, que son los mismos del informe del año anterior. La Policía Local, el taxi, los veladores, los ciclistas, los coches de caballo, los excrementos caninos, el vandalismo y las pintadas ocupan, como ya ocurriera en 2012, los grandes ejes del informe.

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