Ingenieros, falta de industria, Sevilla, Andalucía

Los ingenieros demandan más industrias para retener el talento

  • Una región industrializada da empleo estable, de calidad y aguanta mejor los ciclos económicos bajistas, frente al turismo con mano obra poco cualificada y bajas retribuciones

Germán Ayora, Susana Oliva y Raúl Villa, en la sede que comparten la Asociación y el Colegio de Ingenieros de Andalucía Occidental. Germán Ayora, Susana Oliva y Raúl Villa, en la sede que comparten la Asociación y el Colegio de Ingenieros de Andalucía Occidental.

Germán Ayora, Susana Oliva y Raúl Villa, en la sede que comparten la Asociación y el Colegio de Ingenieros de Andalucía Occidental. / juan carlos vázquez

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Tres generaciones de ingenieros reflexionan sobre los cambios que necesita Andalucía para apuntalar su futuro, sobre su profesión y sobre las obras clave de ingeniería en esta región en cien años, ahora que se cumple el primer centenario de la Asociación Territorial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental. Nacida en 1918, mucho antes que el colegio, agrupa a 3.300 profesionales de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva.

Conversamos con el presidente de esta entidad Germán Ayora (Sevilla, 1951), la subdelegada en Sevilla del Colegio de Ingenieros Susana Oliva (Sevilla, 1963) y el secretario interventor de la delegación de Sevilla del Colegio de Ingenieros Raúl Villa (Sevilla, 1977) en la sede que comparten (asociación y colegio) en la calle Antonio Cortés Lladó 6.

Industrialización

Los tres coinciden en que el futuro de Andalucía pasa por su industrialización y no basar todo el crecimiento en el turismo. "Es fundamental la industrialización. No se trata de poner fábricas de tornillería, sino una industrialización ligada a la investigación y desarrollo, que genere productos de alto valor añadido, como fabricar robots. ¿Por qué? la industria proporciona empleo más estable y de calidad, y cuando llega un ciclo económico bajista, la industria lo soporta mucho mejor y favorece la retención del talento", opina Ayora, quien estuvo muchos años vinculado a Abengoa y Copcisa y ahora ejerce como consejero de una empresa privada. Recuerda el caso de Egipto, cuya economía se ha parado en cuanto el turismo ha dejado de ir al país por la inseguridad y terrorismo.

Susana Oliva cree que "la industria en Andalucía está gravemente amenazada por el turismo, que da mucho trabajo e ingresos, pero se basa en mano de obra poco cualificada y bajas retribuciones", mientras la industria "daría valor añadido a esta región". Lamenta que la aeronáutica es en Andalucía la segunda industria en ventas y a diario nos despertamos con noticias negativas de que se llevan o cierran tal o cual fábrica. "Está bien vivir del turismo y la agricultura, pero no podemos consentir producir las aceitunas, vendérselas a los italianos, que ellos las envasen en envases de oro y nos las vuelvan a vender. Tenemos que cuidar más nuestra industria: no dejar que se hunda y tener la valentía de apoyar reformas".

Recetas para hacerlo

Las recetas para tener más industrias son variadas y han funcionado en País Vasco, Navarra y Cataluña, modelos de referencia. Ayora expone algunas soluciones que el colegio ha recomendado a la Administración andaluza. La primera es "crear las condiciones para que se genere la industria". ¿Y eso qué supone? Una normativa adecuada que agilice los procedimientos (que no tengan que irse a otro lado por la burocracia), homogeneidad de criterios entre las consejerías de Medio Ambiente, Industria, Energía, que la Administración esté más cerca de las empresas (en el País Vasco la consejera va cada seis meses a las empresas a preguntarle sus necesidades e inquietudes). Lamenta que en Sevilla, si una empresa se quiere expandir, como sucede aquí con la Zona Franca, se enfrenta a un muro.

Otra solución es que la administración crea en sus propios proyectos y se ponga metas realistas y no inalcanzables. "Ahora queremos que en el año 2020 el 20% de la contribución al PIB de Andalucía sea de la industria …¡eso es imposible! Ahora no llegamos al 13%", advierte el presidente.

Que en la Junta de Andalucía no exista una Consejería específica indica el grado de atención al sector; que haya gente con talento al frente de las consejerías, y que la administración haga infraestructuras para conectar bien los territorios industriales. "Tenemos un Puerto de Algeciras, que es puerto de acceso a Europa, debe tener interconexiones de infraestructuras". También ayuda que los centros de decisión de las industrias estuvieran en Andalucía, y para eso hace falta generar talento y que podamos retenerlo y no se vaya fuera.

Sólo subvenciones, no

Los ingenieros tienen claro qué no hay que hacer para industrializar: quedarse en dar subvenciones, como se hizo con Santana Motor y tantos otros. "Desde luego, sólo subvención no sirve para nada, y sí que sean competitivas", recalcan Oliva y Villa. "Un mal hábito que ha pasado mucho en Andalucía es solicitar una subvención para montar algo, para llevarme la subvención y que luego desaparezca esa industria. No hay espíritu emprendedor como en el País Vasco", lamenta Raúl Villa, que ocupa el cargo de coordinador técnico de la Mancomunidad de Servicios de la Vega. "La subvención tiene que ser que no cuente en tu plan de negocio, que sea como un regalo que tienes al final", añade. "Al principio, a lo mejor, todo el mundo necesita una ayudita…pero tu economía tiene que ser productiva en sí misma", afirma Oliva.

Villa lamenta que el dinero de la PAC no se haya usado para industrializar un sector. "Aquí se han usado todas las subvenciones de la PAC para que las coja el dueño de la tierra y no haga nada con ellas. Con todo ese dinero se podía haber montado una fábrica de tractores y ser suministrador de tractores para África y no estar dependiendo de la agricultura como hace 20 años".

Más FP de grado medio

Otro de los problemas que genera la falta de industrialización en Andalucía es que no hay trabajo para todos los ingenieros que salen de la Universidad. El 20% de las nuevas generaciones tienen que buscarse la vida en el extranjero.

Un trabajador de la Factoría Renault de San Jerónimo, una de las industrias punteras de Sevilla. Un trabajador de la Factoría Renault de San Jerónimo, una de las industrias punteras de Sevilla.

Un trabajador de la Factoría Renault de San Jerónimo, una de las industrias punteras de Sevilla. / a.iiAO.

Por contra, hacen falta de técnicos de grado medio (de Formación Profesional) en las nueve ingenierías. Lo sabe bien Susana Oliva, profesora de Formación Profesional (FP) de instalaciones electrotécnicas en Lora del Río. Tanta es la escasez que hay ingenieros que se han sacado la FP Superior y han encontrado empleo rápidamente. "Aquí encuentra empleo antes un recién titulado que una persona con background", relata Oliva.

"Hay gente con un currículum tan bueno que para colocarse tiene que adelgazarlo y quitarse méritos, porque no hay tejido productivo capaz de absorber ese enorme talento que hay", añade Ayora.

Otra paradoja es que Andalucía y España se gastan 60.000 euros en formar a cada ingeniero y luego se lo llevan otros países que prefieren fichar a los ingenieros formados y pagados por nosotros y se ahorran ese dinero, como Alemania y Noruega.

Burbuja de títulos

Respecto a la formación, una gran queja del sector tiene que ver con la "burbuja de títulos" de ingeniería (más de 500 en toda España) que ha dejado el Plan Bolonia (proyecto de educación superior europeo), con una escuela en cada provincia española prácticamente.

El contraste es grande frente a los nueve títulos que habilitaban antes para el ejercicio de la profesión de ingeniero: Industriales, Teleco, Caminos, Minas, Montes, ICAI, Aeronáuticos, Navales y Agrónomos."El espacio europeo de educación superior está orientado a la formación especialista, con lo que se pierde la excelencia de la ingeniería que hemos tenido hasta ahora y por la que la ingeniería española es muy valorada a escala mundial", explica Ayora.

El gremio destaca que el valor de la ingeniería española era su formación generalista, que el ingeniero tenía una visión global de cualquier obra y podía saber la repercusión de una actuación en otra área concreta y atajarla a tiempo. "En una obra es fundamental una persona con visión global porque sin ella las obras no funcionan y siempre hay solapamiento", expone Ayora.

Una visión generalista, aclara Oliva, requiere una formación amplia y pasar de 6 cursos a los 4 que impone Bolonia da pie a que tener que especializarte porque no puedes saber de todo en tan poco tiempo de estudio.

Qué es un ingeniero

El gremio se ha marcado en el centenario visibilizar la aportación de los ingenieros a la sociedad y explicar que la ingeniería está detrás de las cosas cotidianas: que funcione la luz, el aire acondicionado, el coche, el tranvía, el ascensor...De ahí su lema "hacemos que todo funcione".

Para ser ingeniero no hay que ser un genio -recalcan-, sino esforzarse y perseverar (hasta 10 horas diarias de estudio) y que te gusten bastante las matemáticas porque es lo que más se trabaja en la carrera.

Comparten la preocupación de los rectores por la falta de vocaciones científico-tecnológicas ( ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en los jóvenes, una realidad que achacan a que la juventud busca recompensas inmediatas y los jóvenes no quieren pasar una carrera sacrificados. Y comparten también que la Universidad sigue estando desconectada de las necesidades de las empresas.

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