Sevilla

Los farmacéuticos definen su papel en el tratamiento contra el tabaco

Un fumador habla por un teléfono público mientras sujeta un cigarrillo. Un fumador habla por un teléfono público mientras sujeta un cigarrillo.

Un fumador habla por un teléfono público mientras sujeta un cigarrillo. / G. V.

El papel de los farmacéuticos en la estrategia de intervención de los tratamientos para dejar de fumar empieza a tomar forma. A sabiendas de que el Ministerio de Sanidad financiaría, a partir del 1 de enero, los fármacos necesarios para la deshabituación tabáquica de pacientes con perfiles concretos y dado que el 27,6% de los sevillanos son fumadores, el colectivo farmacéutico ofreció su ayuda en previsión de los controles a los que se van someter los beneficiarios.

El secretario del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, Juan Pedro Vaquero, asegura que ya han "emitido una propuesta" sobre el procedimiento a la Consejería de Salud y Familias y la oficina de Plan Integral de Tabaquismo pero que aún carecen de "una respuesta definitiva" al respecto. Manifiesta que, a pesar de que el proyecto "se ha recibido con agrado y que parece que puede ir adelante, tendremos que someterlo a ciertas modificaciones que aún desconocemos. Estamos a la expectativa".

Su boceto plantea que, además de para el suministro de medicamentos e información requerida acerca de los mismos, los boticarios lo respalden mediante la identificación de posibles fumadores, su derivación al médico y el posterior seguimiento de su evolución, "que puede presentar efectos secundarios fruto del solapamiento con el síndrome de abstinencia", señala. Su colaboración facilitaría el seguimiento gracias a la participación de la "inmensa mayoría" de los 872 despachos de farmacia con las que cuenta Sevilla y su provincia. 

Vaquero indica que el abordaje de este tratamiento para dejar de fumar requeriría un "proceso formativo conjunto" que aunase a todos los agentes colaboradores (médicos, enfermeros y farmacéuticos) porque "el tabaco requiere de interprofesionalidad; por suerte, la implicación histórica de los farmacéuticos contra esta adicción hace que muchos de los profesionales del ramo estén adiestrados al respecto".

¿Qué fumador recibirá financiación?

Un farmacéutico muestra los dos fármacos que componen el tratamiento para dejar de fumar. Un farmacéutico muestra los dos fármacos que componen el tratamiento para dejar de fumar.

Un farmacéutico muestra los dos fármacos que componen el tratamiento para dejar de fumar. / Carlos Gil

No todos los adictos a la nicotina que se planteen abandonar el gesto de llevarse el cigarrillo a la boca podrán acceder a la financiación pública de su medicación, hay ciertos requisitos que cumplir. Dado que el tratamiento de deshabituación tabáquica sólo puede prescribirse una vez al año, las condiciones que deben darse son muy concretas.

Marcos García Rueda, director del Plan Integral de Tabaquismo de Andalucía, explica cuáles son. "El primer paso para ser candidato a recibir la medicación es someterse al test de Fagerströn, una prueba de dependencia nicótica que, con diez preguntas, determina el nivel de dependencia física del tabaco del paciente". "Sanidad sólo financiará lo casos con una dependencia muy alta". Además, "es condición indispensable probar que se ha intentado dejar de fumar al menos una vez en el año anterior, tener una motivación clara para abandonar este hábito -para no gastar mi única oportunidad de intentarlo este año- y fumar 10 cigarrillos diarios o más", indica García Rueda. 

La medicación es sólo una parte del procedimiento y cuenta con una vertiente psicológica y otra farmacológica. Los dos remedios que la integran son la Vareniclina (el más recetado es el popular Champix), que alivia los síntomas de abstinencia nicotínica bloqueando la reacción placentera que el fumador siente al consumir tabaco; y el Bupripión, un antidepresivo que permite regular las emociones inhibiendo la reabsorción de dopamina y serotonina. La duración de estos tratamientos puede dilatarse hasta 12 y nueve semanas, respectivamente.

García Rueda asegura que el coste personal de estos fármacos es muy bajo, por ser costoefectivos, e indica que "el 85% de los pacientes que quieren dejar abandonar la nicotina se financia su propio tratamiento". Aunque insiste en que "la medicación es sólo una herramienta más. Dejar de fumar implica unos cambios de rutina importantes y requiere de la implicación familiar, porque se obligará a convivir en un espacio libre de humos, por lo que si otro miembro del núcleo familia con el que se conviva fumase, superar satisfactoriamente el proceso se complicaría", concluye.

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