El Guadiana de Feria desemboca en un mar de lágrimas
Conmoción en la Sevilla cofrade, taurina y musical por la temprana muerte de María del Mar Tristán, primera mujer que ha dirigido la banda Tejera
LA historia de la Banda Tejera es la de una agrupación tan enraizada en la historia de la ciudad que estaba acostumbrada a la conmemoración de sus hitos musicales a lo largo de más de un siglo en el que sobrevivió a las vicisitudes de dos guerras mundiales, una guerra civil y hasta un par de guerras de África. La inercia cronológica, mezclada con el asombro ante lo conseguido, ha llevado a diferentes generaciones de periodistas y de historiadores de la música cofrade y taurina a destacar momentos como la fundación de la banda en 1888, curiosamente el año que también nace Manuel Pérez Tejera (1888-1971), que años después llegará a ser su director y le dejará su apellido al nombre de la banda; a celebrar las bodas de plata en 2021, en plena pandemia, la otra guerra a la que sobrevivió, de la tienda de venta y reparación de instrumentos musicales en la calle Guadiana; a la colocación en noviembre de 2013 de una placa en la calle Peris Mencheta esquina con Palacios Malaver en la casa frente a un lateral de la iglesia de Omnium Sanctorum donde vivió y murió Manuel Pérez Tejera.
A lo que nadie estaba acostumbrado es a darle al revés la cuerda de las manecillas del reloj del dolor. Todo lo anterior eran gestas de sobra conocidas de los siglos XIX y XX. Pero esta noticia del primer cuarto del siglo XXI ha dejado a Sevilla con el paso cambiado: el futuro de la banda Tejera se ha desplomado. “Estoy vacío”, decía José Manuel Tristán, sobrino-nieto del refundador de la Banda, en un tanatorio de la SE-30 abarrotado para despedir en su muerte a su hija María del Mar Tristán Dorado, primera mujer que ha formado parte de la Banda Tejera, con sólida formación musical, que debutó en la dirección en la Maestranza en una Feria de san Miguel y que estaba llamada a sustituir a su padre al frente de una de las agrupaciones más populares de Sevilla y de toda Andalucía.
“La Banda Tejera es la banda sonora de Sevilla”, decía en ese mismo Tanatorio la pintora Nuria Barrera, amiga de José Manuel y de su hija, fallecida con 33 años. En una Sevilla vacía por las vacaciones, cientos de jóvenes llenaban los pasillos de la segunda planta del Tanatorio. Jóvenes cofrades, jóvenes músicos, compañeros del Conservatorio, amigos, maestrantes. La calle es la principal Universidad de una banda de música y eso multiplicaba de forma exponencial la popularidad de la primera chica que rompía el techo de cristal de la Banda Tejera.
Al padre vacío le llenaba de orgullo la posibilidad de dejar en tan buenas manos la pervivencia del estilo y del apellido. Una de las muchas historias que en Sevilla se escriben con la fórmula de las generaciones. En el libro Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía (1993), Manuel Carmona contaba la historia de esta agrupación. La funda en 1888 José Tristán Serrano. Se da a conocer como la banda de Serrano y nace como charanga callejera.
En la Banda ingresará Manuel Pérez Tejera. La estirpe de los Tristán, el apellido que la puso en marcha, seguirá hasta la fecha presente: Tejera no tuvo hijos. Fueron sus dos sobrinos José y Manuel los que le tomaron el relevo al frente respectivamente de la banda y de la tienda de instrumentos musicales fundada en 1971, el mismo año que fallece el maestro Tejera. Murió el 7 de noviembre de ese año, vestido de músico y con la Reina de Todos los Santos en la calle.
José Manuel Tristán, hijo de José, sobrino de Manuel y sobrino-nieto del maestro Tejera, unificó ambos menesteres y se hizo cargo de la tienda y de la banda. Las dos canteras vocacionales de María del Mar Tristán. Todavía se ven en el escaparate de la tienda los carteles del 50 aniversario, bodas de oro eclipsadas por el duelo inconsolable de perder a una persona tan joven. Esas paradojas de la vida para las que ningún padre está preparado. Una tienda que era un hervidero de aficionados a la música cofrade tan cerca de la iglesia de Omnium Sanctórum y del bar Guadiana, donde cada primavera coinciden los costaleros de las cofradías del barrio.
La gente se familiarizó con María del Mar en el acompañamiento a las procesiones y en la Maestranza. La música de pasodoble ha dado paso a un réquiem de tristeza y de incredulidad. El nexo taurino de la banda de Tejera es bien bonito. El maestro Pérez Tejera vivió a dos pasos de la calle donde nació Belmonte y era muy amigo y admirador de Joselito el Gallo. Éste le encargó la partitura musical para la inauguración del Coso monumental de San Bernardo, ese sueño faraónico diseñado por Aníbal González que fue flor de un día, como la vida de Joselito.
María del Mar Tristán estaba llamada a dirigir con todos los galones la banda de Tejera que antes que ella y que su padre dirigieron músicos como Juan Bergali, Francisco Parro, Francisco Barril, José Figueredo o Antonio Pérez Funes. Él murió con 81 años y la hija de su sobrino-nieto se ha ido demasiado pronto.
Con muchas alegrías todavía por compartir, muchas primicias musicales por estrenar.
La Banda Tejera lleva este nombre desde 1910, aunque por avatares de la Historia también se llamó Banda Obrera, de la Falange o de la Cruz Roja. María del Mar tocaba la flauta travesera mientras que el fundador se especializó desde muy joven en el bombardino. María del Mar Tristán rompió en la música procesional el techo de cristal que en otros ámbitos rompieron en Sevilla mujeres como Soledad Becerril, Maruja Vilches, Enriqueta Vila, Beatriz Manchón, Concha Yoldi, Amparo Rubiales o Nani Carvajal. El Guadiana desemboca en Feria en un mar de lágrimas.
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