Sevilla

Cinco herederos de la duquesa de Medinaceli instan el cumplimiento del testamento

  • Cuatros nietos y una bisnieta de la aristócrata fallecida en 2013 exigen que se dejen de poner obstáculos para cumplir la voluntad testamentaria de la difunta duquesa

Patio principal de la Casa de Pilatos.

Patio principal de la Casa de Pilatos.

"No es una cuestión de dinero, es una cuestión de honor; una cualidad que no se mide por el patrimonio atesorado". Las pretensiones de un grupo de herederos de la difunta duquesa de Medinaceli no son insólitas, son coherentes, aseguran cinco de los nueve herederos. Pero aunque se tratara de un asunto monetario, estos cinco herederos de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, anterior duquesa de Medinaceli, consideran que están en su legítimo derecho, "como el común de los ciudadanos de este país, de velar por sus intereses y, en este caso, hacer cumplir la voluntad de su abuela y bisabuela, fallecida en 2013".

Con este argumento, la actual duquesa de Medinaceli, la duquesa de Santiesteban del Puerto, la marquesa de Solera, el duque de Feria y el hermano de éste, Luis Medina, en calidad de herederos, han interpuesto demandas contra la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, "para hacer cumplir la soberana voluntad de nuestra abuela y bisabuela recogida en su testamento del año 2003, ratificado en el año 2012 y posteriormente plasmada en el cuaderno particional del año 2018, aceptado por el duque de Segorbe, y donde se establece clara y contundentemente el importe al que ascienden nuestras cuotas de legítima, cuotas éstas que la ley establece como un derecho absoluto de los descendientes", manifiestan los anteriormente citados herederos. Estas cinco personas, cuatro nietos y una bisnieta de la fallecida duquesa de Medinaceli, rechazan que su única pretensión sea la de conseguir dinero.

Los herederos rechazan que su única pretensión en el litigio sea conseguir dinero

Aseguran que nunca han tratado de dañar a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, y lo explican: "No se trata de ninguna operación contra la fundación. Pero debido a que dicha entidad es la beneficiaria de las donaciones que hizo la fundadora, nos hemos visto obligados a dirigir las demandas contra esta entidad, ya que es la única que puede detraer bienes para que se suplementen las legítimas que legalmente nos pertenecen", siempre según la opinión de los citados. La explicación a por qué han emprendido ahora acciones legales para hacer justicia es "simple y fácil de entender", a juicio de estos herederos: "En el año 1978 algunos de nosotros éramos niños de muy corta edad y otros ni habíamos nacido, y hasta el año 2013 en que muere nuestra abuela y bisabuela no nace nuestro derecho a heredar, amén de que se debió esperar hasta el año 2018 en que se firmó el cuaderno particional y supimos lo que legalmente nos correspondía".

No se trata de fijar ahora la cuantía que les corresponde en herencia, puesto que ya está especificada en un cuaderno particional, que aceptó el duque de Segorbe, enfrentado ahora a estos cinco herederos; una partición que se ha realizado siguiendo escrupulosamente la voluntad de la difunta Victoria Eugenia Fernández de Córdoba recogida en su testamento. La duquesa de Medinaceli fundó la entidad Fundación Casa Ducal de Medinaceli en 1978 y a ella cedió una parte importante de su patrimonio.

"Si nuestros padres no se opusieron nunca a la constitución de la fundación ni a las aportaciones realizadas, es por el simple hecho de que viviendo nuestra abuela y bisabuela no había nacido su derecho a heredar; no conocían la voluntad de la meritada señora y no sabían que dichas donaciones podrían perjudicar sus legítimas", alegan. Un hecho este último que solo ha podido conocerse a raíz del fallecimiento de la anterior duquesa de Medinaceli. Estos herederos aseguran, en contraste con lo que reflejan las actas de las reuniones anuales del patronato de varios años: "No hemos ofrecido por escrito un acuerdo de paz referente a los cuadros de El Greco.

"No hemos ofrecido por escrito un acuerdo de paz referente a los cuadros de El Greco"

Esta manifestación es absolutamente falsa ya que fue el contador partidor de la herencia, el fallecido don Antonio Hernández-Gil el que, en conversaciones mantenidas con la fundación y con el duque de Segorbe, apuntó esta posibilidad, siendo también absolutamente incierto que nosotros hayamos asegurado que nos conformamos con esos cuadros". A pesar de que así consta en las actas de las referidas reuniones anuales del patronato de la fundación, estos herederos aseguran que no han exigido el uso, organizado por turnos, de los edificios históricos que forman parte de la fundacion.

"Aclaramos que en ningún momento hemos exigido el uso libre de los palacios para ser ya beneficiarios al libre albedrío de los mismos, y tan solo se ha solicitado ir a los mismos en alguna ocasión, siendo el duque de Segorbe el que los usa permanentemente para ir con sus amigos". Cuesta entender "tanto embrollo", según estos herederos, cuando el asunto "estaba claro desde hace mucho tiempo, al ser aceptado el cuaderno particional por el duque de Segorbe, cabeza visible de la fundación en estos momentos". Pero además la legislación "ampara las pretensiones de estos descendientes", en concreto el artículo 636 del Código Civil: "Si bien nuestra abuela y bisabuela creó la fundación con el fin de conservar el ingente patrimonio familiar, lo cierto es que las donaciones que realizó no podían perjudicar las legítimas de sus herederos, como se especifica en el Código Civil".

En este sentido, estos herederos lamentan que se les haya presentado como insensibles a la voluntad de su abuela y bisabuela, voluntad plasmada en la Escritura de Constitución y en su testamento. ¿Y qué dice ese testamento? "En el testamento lo que se plasma es que dos terceras partes de su patrimonio debían ser para sus descendientes y de esas partes la de legítima estricta nos corresponde por imperio legal y es intangible, por lo que toda donación que las perjudique debe ser inoficiosa, lo que acredita que lo único que hemos hecho al demandar a la fundación es hacer cumplir la voluntad clara y contundente de doña Victoria Eugenia", alegan. Pero las acusaciones llegan más lejos, achacando a este grupo de descendientes el conocimiento previo y la aceptación de las donaciones a la fundación realizadas por su antepasada. "Es incierto que todos los nietos conocieran las donaciones y las aceptaran puesto que cuando se realizaron las mismas éramos algunos niños de corta edad y otros ni habíamos nacido y además de no tener derecho a heredar (mientas nuestra abuela estuviera viva) no teníamos conciencia de dichos hechos".

Insisten en que lo único que pretenden es poder acceder a las cuotas de legítima que "legalmente nos pertenecen y si para ello hay que detraer bienes de la fundación, deberá hacerse, ya que la ley especifica clara y contundentemente que las donaciones nunca podrán perjudicar las legítimas". Han crecido con la Fundación Ducado de Medinaceli, "la llevan en sus entrañas y la valoran, aunque ahora algunos quieran hacerles pasar por unos desapegados", aseguran. Pero lo que no aprecian es "la gestión que de la fundación hace el duque de Segorbe", aclaran. Estos cinco herederos ya no están en el Patronato de la fundación. Para apartarlos, el llamado Consejo de Vigilancia de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli requirió un informe al despacho Uría Menéndez. "Da la casualidad que este despacho es el mismo que defiende a la fundación en las demandas que hemos presentado, por lo que el despacho sería 'juez y parte'", se quejan. 

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