Sevilla

La memoria que desautorizó al primer teniente de alcalde

  • Landa ordenó que se cambiara el texto y el Defensor se negó a alterar una sola coma

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El informe Barranca 2013 verá la luz tal como lo concibió el Defensor del Ciudadano, pero ha molestado en altas instancias municipales. Su presentación, de apenas dos páginas y media pero cargada de críticas hacia la gestión política, ha escocido mucho en el gobierno local. Tanto que el número dos del Ayuntamiento, Javier Landa -del que depende orgánicamente la oficina del Defensor por su condición de delegado de Relaciones Institucionales-, ordenó por escrito a Barranca que modificara partes de su texto. Éste rompió la carta y se negó a alterar una sola coma.

Aquello provocó un enfrentamiento abierto en el seno del gobierno de Juan Ignacio Zoido, poco amigo de airear los trapos sucios. Así, la memoria se pasó un mes guardada en un cajón, con Landa sin dar la orden a enviarla a la imprenta y Barranca negándose a cambiar nada. Al final se optó por una solución de consenso que consistía en modificar simplemente el orden de las secciones de la memoria, en base a una supuesta mezcla de datos estadístico y opiniones personales del Defensor.

El portavoz del ejecutivo local, Francisco Pérez, fue quien salió a resolver el problema en una rueda de prensa en la que dio una larguísima explicación sobre esa supuesta falta de claridad en el informe. Quienes han tenido la oportunidad de leer la memoria saben ya que esta excusa es demasiado peregrina, pues si algo tiene el texto del Defensor es claridad, como se puede comprobar en las frases que se reproducen en esta página. Al final, con ese cambio en el orden de los factores y sin que alterara el producto, la memoria fue enviada a la imprenta. Quedó así desautorizado el número dos del gobierno, el primer teniente de alcalde, Javier Landa, un fichaje del mundo de la Universidad con el que Zoido quiso cubrir la cuota de los independientes.

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