Calle Rioja

La metáfora de abril en mayo

  • Preparativos. Desde Asunción ya se ven los cimientos de la portada de Feria, guiño a la Expo del 29, fiesta que en mudanza política coincidirá con la campaña de las municipales

Cimientos de la portada de la Feria 2019, que representa el Pabellón de Sevilla del 29. Cimientos de la portada de la Feria 2019, que representa el Pabellón de Sevilla del 29.

Cimientos de la portada de la Feria 2019, que representa el Pabellón de Sevilla del 29. / Andrés Naranjo

NO. Este año, por mor de los cambios, no se ha decidido adelantar la Feria de Abril por delante de la Semana Santa. Para un espectador foráneo, ésa podía ser la impresión al ver lo adelantadas que van las obras de la portada de la Feria de abril en mayo. Un baile de meses que parece acompañar también a la política con esas elecciones de diciembre, primer domingo de Adviento, que han dado un vuelco inesperado al enero político andaluz.

Si algo significa esta portada de la Feria 2019 es, además de que la realidad, terca como una mula, prosigue su camino ajena a vaivenes políticos –por primera vez unos se van y otros vienen– es que este torneo no ha hecho más que empezar. El 26 de mayo son las municipales y europeas, lo local y lo continental. Tres semanas antes, el domingo 5 de mayo, empieza una nueva edición de la Feria que en 1847 pusieron en marcha Ybarra y Narciso Bonaplata.

La primera Feria de Juanma Moreno, que estará en todas las Ferias de la comunidad, será la más mediática de las campañas electorales para unas municipales redondas. En plena Feria de abril de 1979 se constituyó el primer Ayuntamiento de Sevilla que surgía de unas elecciones por sufragio universal desde la República. Dos meses después, Rafael Escuredo fue elegido presidente de la Junta de Andalucía.

La nueva portada de Feria es una metáfora del vuelco que se ha producido en las portadas de los periódicos y de los telediarios, también las portadas invsibles pero tangibles de los noticiarios radiofónicos. En la Feria de 2011 cambió el signo político del Ayuntamiento y también lo haría en el Gobierno central. Cambio encarnado en Juan Ignacio Zoido y Mariano Rajoy. Sólo faltó la pata autonómica de Javier Arenas Bocanegra. Ahora, tortilla del revés, el PP gobernará en la Junta en una península socialista con dos itsmos en el Ayuntamiento y en la Moncloa. San Telmo ha vuelto a ser la Escuela de Mareantes y los profesionales de la demoscopia tendrán que ocupar plaza de repetidores.

El alcalde Juan Espadas reconoció a Manuel Garrido en la Caseta Municipal por su contribución a la difusión de unas sevillanas inolvidables. Ese día no se cabía en la caseta de la calle Pepe Luis Vázquez. Una de las que honró a Manuel Garrido, compositor autodidacta de Morón de la Frontera, vecino de la barriada de la Barzola, fue la presidenta de la Junta de Andalucía, que ahora, la más votada en la derrota, como Soraya Sáenz de Santamaría, se aplica en la escuela de baile las Sevillanas del Adiós.

Como la gesta de Magallanes, Elcano y Pigafetta duró tres años, habrá tiempo para que alguna de esas portadas incluya algún guiño a la primera vuelta al mundo, ese mapa-mundi convertido en un traje de volantes por unos marineros que buscaban la isla de las Especias, el oro más preciado. En esta ocasión, el ganador del concurso, Ángelo González Carvalho, segundo apellido portugués de un delineante que nació en Francia y llegó a Sevilla en 1985, le hace un tributo al Pabellón de Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929. El año que nacieron Manuel Olivencia, artífice de la Exposición capicúa del 92, Jaime Gil de Biedma, Arturo Fernández, que ayer estrenó en Sevilla su nueva comedia, Miliki o Yaser Arafat.

Ese pabellón ahora se subdivide en Casino de la Exposición y teatro Lope de Vega, por el que ha pasado Juan Echanove con una obra sobre el pintor Rothko que ha puesto el no hay billetes en la taquilla. Fue obra del arquitecto de Castellón Vicente Traver, que sustituyó a Aníbal González en la dirección de las obras de la Exposición de 1929, año del fallecimiento del arquitecto que la diseñó, la soñó y popularizó.Desde la calle Asunción ya se ven los varales de la ingeniería laica de la Feria de Abril y todavía no se ven cuadrillas de costaleros en sus ensayos nocturnos.

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