Participación pública amenazada en el Observatorio del Agua de Sevilla

Los integrantes de la Mesa Social recalcan que la salida de AEOPAS del Observatorio del Agua "empobrece un sistema que había logrado integrar experiencia, análisis y participación cualificada"

La Mesa Social del Agua de Andalucía critica la expulsión de los operadores públicos del agua

La estación de tratamiento del agua del Carambolo
D. S.
Mesa Social del Agua de Andalucía

Desde hace más de ocho años las organizaciones sociales y ambientales venimos participando, incluso antes de la creación del Observatorio del Agua de EMASESA, en mejorar el servicio que presta EMASESA a la ciudadanía del Área Metropolitana de Sevilla. Ha sido una tarea ilusionante, fecunda, aunque como es lógico no exenta de tensiones. El Observatorio se basaba en la libre expresión de los posicionamientos de los diversos miembros representantes de los sectores ciudadanos y en la confianza de que EMASESA adoptaría las medidas de gestión del ciclo del agua mejores y más consensuadas.

Sin embargo, la expulsión de la Asociación de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento de Agua (AEOPAS) del Observatorio evidencia un deterioro profundo de los principios que deben guiar la gobernanza de un servicio esencial. Tras más de un lustro de colaboración acreditada entre AEOPAS y los técnicos de EMASESA —en planificación de sequía, mesas técnicas especializadas, procesos de participación climática, digitalización operativa, revisión normativa y construcción del Plan Estratégico 2030— se rompe un modelo basado en la evidencia técnica y la corresponsabilidad. Todo ello está ampliamente documentado en la actividad conjunta desarrollada durante estos años: planes de emergencia frente a la sequía y el cambio climático, plan estratégico y la propia construcción del Observatorio , cuya misma naturaleza (pluralidad y representatividad) ahora se pone en cuestión, con la arbitraria exclusión de uno de sus componentes más significativos.

La participación que antes funcionaba como mecanismo de integración del conocimiento experto se sustituye ahora por una escenificación deliberativa sin efectos reales. Es la deriva hacia una partida con cartas marcadas donde el desenlace parece prefijado. La grieta se abrió cuando se intentó atribuir al Observatorio un respaldo inexistente a la subida tarifaria; hoy la fractura se consuma con la expulsión de quienes han aportado solvencia y pluralidad. El órgano que nació para fortalecer la toma de decisiones se transforma en un decorado, un dispositivo de citizen-washing en el que la ciudadanía es convocada como espectadora y no como agente.

Organizaciones de la Mesa Social del Agua de Andalucía
Organizaciones de la Mesa Social del Agua de Andalucía / Mesa Social del Agua

En la gestión de los sistemas de agua urbana —infraestructuras críticas sometidas a estrés hídrico creciente— planificar sin conocimiento es gestionar desde la ceguera. AEOPAS y el cuerpo técnico de EMASESA han demostrado que la cooperación metodológica mejora la anticipación ante la sequía, ofrece diagnósticos robustos en digitalización y permite desarrollar mecanismos deliberativos con incidencia real. Sustituir esa inteligencia colectiva por un relato autocomplaciente no solo debilita la calidad técnica de las decisiones: reduce la legitimidad institucional y desplaza a Sevilla hacia un modelo menos resiliente.

Como escribió Antonio Machado, “lo que llamamos acaso es nuestra ignorancia”. Y también: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. La gobernanza del agua no se construye excluyendo saberes, sino sumándolos. La salida de AEOPAS no corrige nada: empobrece un sistema que había logrado integrar experiencia, análisis y participación cualificada.

Restituir su presencia no es una concesión, sino una condición necesaria para recomponer el equilibrio entre decisión y conocimiento. Lo demostraron la elaboración del Plan Especial de Sequía, la participación técnica en los procesos de emergencia climática, la definición estratégica de largo alcance y los ejercicios de evaluación compartida, como los que se debieran acometer a raíz de los recientes episodios de fuertes precipitaciones y las inundaciones de algunos sectores de la ciudad: cuando las instituciones y la sociedad técnica cooperan, el servicio público se fortalece.

La gestión del agua urbana exige transparencia, pluralidad y método. No teatro. Y menos aún partidas con cartas marcadas. Porque, en Sevilla como en cualquier territorio sometido a la presión climática, “se escribe agua y se lee democracia”.

  • Nota: La Mesa Social del Agua de Andalucía la integran Fundación Nueva Cultura del Agua, FACUA-Andalucía, Ecologistas en Acción-Andalucía, GREENPEACE, WWF, SEOBirdLife, Fundación Savia por el Compromiso y los Valores, CCOO-Andalucía, UGT-Andalucía, COAG-Andalucía, UPA-Andalucía y AEOPAS.

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