Calle Rioja

Una plaza en Triana para el capataz que dio un paso al frente

  • Salvador Dorado ‘El Penitente’ fue el primero que apostó por una cuadrilla de hermanos costaleros y tiene un espacio propio cerca del Cachorro que salvó

Rocío y Carmina, hijas de Salvador Dorado El Penitente, con una sobrina del capataz. Rocío y Carmina, hijas de Salvador Dorado El Penitente, con una sobrina del capataz.

Rocío y Carmina, hijas de Salvador Dorado El Penitente, con una sobrina del capataz. / Juan Carlos Muñoz

ESTABAN allí sus tres Rocíos: su hija, su nieta y su bisnieta, que no llegó a conocerlo pero ayer debió hacerse una buena idea de cómo fue Salvador Dorado El Penitente (1912-1991), el hombre que revolucionó la forma de sacar los pasos en Sevilla. “No puedo decir más nada”, decía emocionada María del Carmen Dorado del Río, para todos Carmina, biógrafa oficiosa de su padre.

En Madrid conoció a Josefa del Río, maragata de Astorga. “Ella estaba allí con unos tíos y él se fue a la zona roja. No era rojo ni blanco ni amarillo. Se fue con los trabajadores, no se iba a ir con los ricos”. Cuenta Carmina que sus padres tuvieron dos bodas. “En 1937 los casó el capitán del batallón donde estaba y en 1943 se casaron por la Iglesia en San Bernardo”.

Salvador Dorado nació en 1912 en la calle Galera, en el Arenal. Lo bautizaron en el Sagrario y muy pronto llegó a la calle Castilla, el barrio que ahora lo homenajea en una plazuela que eligió personalmente Jesús Basterra, al que representó su viuda, Rosario Mingorance, que recibió el abrazo emocionado de las hijas del Penitente.

Carmen Castreño, delegada de Triana, presentó el acto. Le acompañó el edil del PP Rafael Belmonte, sobrino-nieto del torero Juan Belmonte, que fue hermano del Cachorro. La imagen de Ruiz Gijón fue salvada del fuego por Salvador Dorado en 1936. Un año antes de casarse por imperativo castrense.Trabajaba de portuario, en el mundo de los estibadores donde estaba la principal cantera de los costaleros profesionales. También hacía portes al barrio de Santa Justa, donde está la estación del Ave, cargando y descargando material. Su hija Carmina, que tenía catorce años, era la encargada de cobrar las facturas.

La cuadrilla que se formó ayer en la nueva Plazuela, al final de la calle Alfarería, fue de capataces. A Antonio Piñero, presidente del Consejo de Cofradías y Hermandades, le divierte la analogía. Salvador Dorado hizo el mayo francés de las cofradías. Una de las muchas cosas en las que fue pionero fue en sacar la primera cuadrilla de hermanos costaleros, la de la hermandad de los Estudiantes. “Yo tenía quince años”, recuerda Piñero, “y recuerdo que la cofradía de profesionales estaba preparada por si los niños no podían, pero tuvieron que irse para su casa”.

“Lo de que está todo inventado no iba con él”, dijo Piñero en su intervención. Acuñó expresiones que ya están en el acervo cofrade: De costero a costero o Al cielo con Ella, variante que Dorado hizo de un más prosaico “al cable con Ella”. Llegó a sacar once cofradías. Empezaba el Viernes de Dolores y terminaba con el Santo Entierro de Dos Hermanas.

Entre bastidores del homenaje estuvieron Sergio Barba y David García. El primero, técnico de aire acondicionado en una tarde de abanicos, es sobrino-nieto de Dorado, capataz como su tío-abuelo y músico de la banda de Santa Ana de Dos Hermanas, que interpretó las marchas Rocío y Penitente, ésta creación suya con arreglos de José Ramón Lozano, director de la banda Santa Ana de Dos Hermanas.Al homenaje acudieron antiguos pregoneros de la Semana Santa, como el fiscal Alfredo Flores, que lo trató como hermano mayor de San Gonzalo, o el abogado laboralista Enrique Henares. “Era una persona humilde en el mejor sentido de la palabra”. Así lo recuerda Alfredo Flores.

Atín Aya lo fotografió en 1982 delante del Cristo de los Estudiantes de Juan de Mesa. Con los parámetros de la igualá, dio un paso para la Fraternidad, la incorporación de los hermanos al subsuelo de las trabajaderas. Fue el primero que sacó la Sed por las calles de su barrio. Después de la guerra se fue a vivir al Cortijo Maestrescuela en Nervión. Un sevillano y una maragata que se conocieron en Madrid. Dos hijas. Cinco nietos. Tres bisnietos.

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