Sevilla

Un rayo de esperanza tras casi 25 años de protestas

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La luz al final del túnel. Un rayo de esperanza. Un motivo para ilusionarse. Es la sensación que experimentan muchos vecinos de San Jerónimo al conocer el propósito firme del gobierno local de cerrar la depuradora y construir una nueva más moderna y ecológica a siete kilómetros de La Algaba. Al menos, es la propuesta que el alcalde defenderá en la próxima comisión ejecutiva de Emasesa. LLevan casi 25 años soportando los sonidos estridentes y los olores que genera el funcionamiento de las máquinas. No es fácil vivir junto a una depuradora: ruidos nocturnos, presencia de mosquitos, olores fétidos, etcétera. "Compramos los pisos hace cuarenta años y un buen día nos plantaron la depuradora enfrente de nuestras casas. Aquí hemos aguantado mosquitos como tigres que tienen ya tres o cuatro guerras". Antonio Muñoz Blanco es el presidente de la comunidad general de propietarios de La Papachina, la zona de San Jerónimo más próxima a las instalaciones de la depuradora. La Papachina tiene un censo de 341 viviendas con unos mil habitantes. "El próximo lunes tenemos junta de vecinos. Inforaremos de la propuesta de traslado de la depuradora. Estamos muy contentos porque llevamos muchos años luchando".

Muñoz Blanco admite que en las últimas fechas ha mejorado la calidad de vida de los vecinos del barrio como consecuencia de las medidas tomadas por el Ayuntamiento. El Consistorio creó una barrera vegetal para paliar los efectos, se revisaron determinados cojinetes de la maquinaria de la estación para reducir el ruido y activo un teléfono de denuncias en caso de malos olores. "La verdad es que últimamente se han hecho cosas positivas gracias a una entrevista que tuvimos con el consejero delegado de Emasesa, Manuel Marchena. Lo peor fue el verano de 2008, porque en julio y agosto es cuando más se abren las ventanas de las casas. Como haya olores, es horrible. Pero este año sólo hemos tenido verdaderos problemas un par de días".

El mismo dirigente vecinal celebra que se construyan viviendas oficiales en el suelo que deje libre la depuradora: "Eso servirá para sentirnos más integrados, porque San Jerónimo es como un plátano en el que nosotros somos un extremo. A ver si así nos ponen más servicios e infraestructuras públicas, que falta hace".

En La Papachina no sólo exigen el cierre de la depuradora, sino un ambulatorio más grande que responda a la demanda de un barrio con 15.000 habitantes: "El que hay se ha quedado chico, porque era un centro de especialidades al que le metieron la atención primaria". Las entidades ciudadanas que está sin sede aspiran a un hueco en el instituto de la calle Boquerón que ahora está sin uso. Y, sobre todo, los vecinos demandan una escuela taller para los jóvenes que no encuentran ocupación laboral.

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