Los Invisibles: Marilyn Bobes

"La revolución nunca devora a los revolucionarios que lo son de verdad"

  • Casi un cuarto de siglo después, esta periodista y escritora cubana ha vuelto a ver premiado un libro de cuentos. Primero en La Habana y ahora en Barcelona

La escritora cubana Marilyn Bobes, en la librería La Isla de Papel. La escritora cubana Marilyn Bobes, en la librería La Isla de Papel.

La escritora cubana Marilyn Bobes, en la librería La Isla de Papel. / Víctor Rodríguez

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Cruzó el Océano Atlántico para recibir el premio Guantanamera que concede la agencia de Carmen Balcells, “la madre del boom”, en palabras de Marilyn Bobes (La Habana, 1955).

–En España hay devoción por el cubano Leopoldo Padura...

–No sólo en España, en el mundo entero. Por tres motivos: la novela policiaca gusta mucho, escribe muy bien y aborda la realidad contemporánea desde un punto de vista muy personal.

–¿Su vocación de escritora?

–En mi casa había muchos libros de poesía y en el colegio destacaba en los trabajos de redacción.

–¿Qué autores del boom le atraparon?

–El primero fue Cortázar con Rayuela porque la primera vez que leí Cien años de soledad me aburrí un poco, si puedo decirlo. La segunda vez me gustó mucho, aunque prefiero El otoño del patriarca o El amor en los tiempos del cólera. El Vargas Llosa de Los Cachorros es la técnica misma.

–Están los que aman Paradiso de Lezama Lima y los que odian esa novela...

–También me costó mucho. Era muy niña cuando escribía y recibía en su casa, daba a los jóvenes lo que llamaba cursos délficos.

–Antonio Zoido, director de la Bienal de Flamenco, dice que su autor de cabecera es Alejo Carpentier...

–Me gustó mucho El siglo de las luces...

–Victor Hughes decide exportar la revolución y se lleva la guillotina. ¿La revolución devora a los revolucionarios?

–Yo creo que no. La revolución no devora a los revolucionarios que lo son de verdad, devora a quienes lo fueron por entusiasmo y no por convicción.

–¿Por qué Marilyn?

–En el colegio era María de los Ángeles y en mi casa Marilyn, mi padre era un gran admirador de Marilyn Monroe.

–¿Leyó a Vázquez Montalbán?

–Claro. Muy amigo de Padura.

–Decía que "contra Franco vivíamos mejor". ¿Y contra Fidel?

–Contra Fidel no vivíamos mejor. Con Fidel vivimos muy bien siempre. Para mí fue un gran hombre y lo sigue siendo.

–Entre las paradojas ideológicas más notables, el cubano Roberto Fernández Retamar, comunista convencido, editó la antología de su admirado Borges.

–No hay por qué identificar ideología con literatura. Hay grandes escritores fascistas, como Celine.

–¿Los puede haber que piensen como usted y escriban fatal?

–Por supuesto. Cuanta más ideología tenga, más se aleja de la literatura y se acerca al panfleto.

–¿Alguien tiene que llorar otra vez?

–Elegí ese título para una colección de textos en clave femenina, donde abordo la homosexualidad femenina, la maternidad o la violencia de género.

–¿Es Cuba un oasis al que no llegó la fiebre del fútbol?

–Qué va. Está desplazando al béisbol.

–¿El realismo mágico es marketing o identidad?

–A mí nunca me ha gustado mucho el realismo mágico. Me muevo más por los cánones de la literatura hispanoamericana: Hemingway, Faulkner, Raymond Carver. El realismo mágico puede llegar a ser muy barroco. No me regodeo con el lenguaje.

–¿Qué le ha parecido Sevilla?

–No la conocía y ha sido como un déjà vu. Me recuerda un poco a La Habana vieja.

–En el 92 le dieron el Cervantes a Dulce María Loynaz...

–Debería estar entre los autores del boom por una novela extraordinaria, Jardín, pero sólo se la conoce como poeta. Lo de poetisa a mí no me gusta, es despectivo.

–¿Fue víctima del machismo?

–No, pienso que fue una elección de ella. Vivía en un mundo que desapareció en 1959, con la revolución, y decidió autoexiliarse.

–¿Conoció a Nicolás Guillén?

–Lo vi y parecía un niño chico viendo cómo cantaban sus poemas Ana Belén y Víctor Manuel.

–¿Autores españoles?

–Sobre todo mujeres. Rosa Montero, Rosa Regàs, Almudena Grandes, Lucía Echevarría. De los hombres, Javier Cercas.

–En Soldados de Salamina, Roberto Bolaño le regaló una pista.

–Después del boom, es lo más grande que dio Latinoamérica.

–Guantanamera suena mejor que Guantánamo. ¿Lo conoce?

–Soy muy habanera. Me gusta poco salir de La Habana. Sólo a Matanzas o a Cienfuegos.

–De Cienfuegos venía la familia paterna de Caballero Bonald.

–De los grandes de la literatura española de los sesenta, como Gil de Biedma o Gloria Fuertes.

–¿Una película de Marilyn?

Los caballeros las prefieren rubias. Y Con faldas y a lo loco... Nadie es perfecto. Gran final.

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