Patrimonio

El riesgo de colapso obliga a desalojar once viviendas del Porvenir

  • Un informe alerta que “no es posible garantizar la estabilidad de la construcción”

  • El Ayuntamiento notifica a las familias que serán realojadas antes de final de mes

El inmueble en mal estado se encuentra en los números 1 y 3 de la calle Gonzalo Díaz. El inmueble en mal estado se encuentra en los números 1 y 3 de la calle Gonzalo Díaz.

El inmueble en mal estado se encuentra en los números 1 y 3 de la calle Gonzalo Díaz. / Víctor Rodríguez

Las once familias que ocupan dos bloques de viviendas en los números 1 y 3 de la calle Gonzalo Díaz serán realojados en los próximos días debido al riesgo de colapso del inmueble ya que los técnicos no pueden garantizar la estabilidad de la construcción. El servicio de Patrimonio ha solicitado un nuevo informe a la dirección general de obra pública municipal para que el gobierno socialista pueda decidir si es preferible rehabilitar el edificio o derruirlo para levantar uno nuevo.

“La urgente necesidad de desalojar a todas las personas que ocupen viviendas en el inmueble, dado las condiciones constructivas en las que se encuentra y que, aparte de no ser reparables por los medios técnicos normales, no es posible garantizar la estabilidad de la construcción”. Este es uno de los aspectos más destacados del escrito elaborado por el servicio de la oficina técnica de edificios municipales tras visitar las viviendas del barrio del Porvenir.

En ese mismo escrito se remite a otro informe donde se describe “el mal estado del edificio a nivel de instalaciones, estructuras, cubiertas y acabados, y donde indican las actuaciones de urgencias llevadas a cabo”. En esos documentos se concluye respecto a los bloques 1 y 3 de la calle Gonzalo Díaz como medida urgente a realizar a raíz de la situación observada “la necesidad de desalojar el edificio al no estar garantizada la seguridad de los usuarios, y proceder a su apuntalamiento y clausura hasta que se puedan acometer la rehabilitación”.

En el edificio aún residen once familias, de las cuales sólo dos tienen un documento que legitime la ocupación de la vivienda. Las otras nueve están habitadas por personas sin título alguno. Durante los últimos meses se ha llevado a cabo un trabajo desde el área de Servicios Sociales con el objetivo de analizar la situación de cada uno de los familiares para evaluar sus necesidades sociales. Una vez realizados esos informes, el Ayuntamiento ha acordado el realojo de las nueve familias sin título a través de la Oficina Municipal por el Derecho a la Vivienda (OMDV) debido a que se ha constatado sus necesidades sociales y el de las otras dos que sí tienen título en viviendas del parque municipal.

Las once familias estarán realojadas antes del 30 de noviembre tras ser notificada su nueva ubicación en la ciudad “ya que debía ser como muy tarde en el periodo de lluvias”. Las viviendas mantienen las mismas condiciones establecidas en los contratos de arrendamientos. La decisión se adoptó tras la elaboración de los informes citados con anterioridad en los que se constata que no se dan las condiciones adecuadas de habitabilidad en el inmueble y que no se puede garantizar por tanto la estabilidad del edificio. Los inmuebles tienen una “situación incompatible con las condiciones mínimas de higiene, salubridad y seguridad, y sus estructuras, cubiertas e instalaciones han superado su vida útil requiriéndose una rehabilitación estructural”.

El documento señala que “sus estructuras y cubiertas han superado su vida útil”

Ante esta situación, el Ayuntamiento ha aprobado el cierre del edificio por motivos de seguridad y para evitar ocupaciones ilegales. A partir de ahora se iniciarán otros estudios necesarios para analizar las medidas que se deben adoptar para la recuperación del edificio y que tenga las medidas adecuadas de seguridad. El gobierno socialista defiende que “se trata de una medida adoptada por responsabilidad y para garantizar la seguridad, de la que han sido ya advertidos todos los residentes, y que garantiza en cualquier caso la alternativa habitacional para todos los afectados”. El dispositivo se ha organizado en un trabajo conjunto coordinado desde el área de Patrimonio en el que han participado también Emvisesa, Urbanismo, Policía Local, Edificios Municipales y Servicios Sociales.

“Mi hija mayor tenía que dormir antes conmigo porque se caía el techo de su habitación. Ahora ya duerme en su cuarto, pero cuando sale tengo que esperar a que llegue para que me llame y bajar por ella, porque no es la primera vez que se meten en nuestro portal para pincharse de todo. Esto es un sin vivir”. Con estas palabras resumió hace unos años una vecina la situación de las familias de los pisos del Porvenir.

Los problemas que viene arrastrando el inmueble desde hace tiempo son numerosos. Por la cornisa se filtran humedades al portal, cuya puerta no cierra. Por los bajantes de las casas sale agua y llega al interior de los pisos. Los cables de electricidad de la comunidad están sueltos, sin protección alguna, y las tejas de la azotea no están sujetas. “He tenido que pedir un crédito personal con un interés muy alto porque, como el piso no es mío, no podía pedir uno hipotecario. Así he podido ir arreglando una casa que realmente no sé hasta cuándo me va a durar”, explicó otra vecina.

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