Sevilla

El segundo cambio masivo de calles de la etapa Monteseirín desata la polémica

  • Los profesores Collantes de Terán y Fernández Salinas reclaman que se eliminen sólo los nombres del callejero con influencia decisiva en el franquismo o que atentaron contra el interés público

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El gobierno local (PSOE-IU) del Ayuntamiento de Sevilla ha planteado por segunda vez en la etapa de Monteseirín un cambio masivo en el callejero de al menos 64 calles que se ha topado con la oposición de los vecinos de los barrios afectados, de cuyo descontento ha surgido la plataforma anónima No me compliques la vida, que llama la atención sobre la cantidad de gastos que tendrán que afrontar para adaptar su documentos y recibos.

El historiador de la Universidad hispalense, Antonio Collantes de Terán (recién jubilado), advierte que cambiar calles no es novedad alguna en Sevilla sino más bien una constante política en función de la ideología de los partidos en el poder desde que a mediados del siglo XIX se oficializó el callejero, especialmente a partir del primer Ayuntamiento democrático, en 1979, cuando se produjo un verdadero "baile de calles que afectó a las vías principales", asegura.

Collantes de Terán, uno de los 16 autores que escribió en 1993 el Diccionario Histórico de las calles de Sevilla, una obra agotada en las librerías, estima que no era necesario que el Ayuntamiento sevillano recurriera a la ley de Memoria Histórica para sustentar su iniciativa, puesto que "la decisión de dar nombre a una calle es de los ayuntamientos, que son libres, por tanto, de nombrar o cambiar las vías".

La ley 52/2007 de Memoria Histórica, cuya aplicación en la ciudad fue aprobada por el Pleno municipal el pasado día 18, no cita expresamente la retirada de nombres de calles sino de "escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación (...) de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura" (ver recuadro anexo).

La idea del equipo de gobierno es que el cambio de calles sea efectivo en el Pleno de julio, un plazo demasiado optimista a juzgar por la polémica vecinal que se ha levantado. Antes de esa fecha debe depurarse el borrador definitivo de las calles que se renombrarán, una tarea encomendada a una comisión técnica formada por los concejales Juan Antonio Martínez Troncoso (PSOE) y Antonio Rodrigo Torrijos (IU). Izquierda Unida, encargada de recopilar las calles susceptibles de cambio, asegura que el listado definitivo se anunciará a la prensa antes de someter el borrador a la opinión (preceptiva, pero no vinculante) de todas las juntas de distrito. El PP, único representante de la oposición, no está invitado ni se le ha ofrecido participar, según confirma IU. El ritmo de reuniones de la comisión es lento: sólo ha celebrado una cita (21 de abril) y está prevista otra la próxima semana.

Hasta el momento, el Ayuntamiento ha omitido cualquier información oficial sobre las calles que pretende cambiar, pero esta semana ya han surgido voces por parte del cardenal Carlos Amigo Vallejo, de más de 300 firmas vecinales y de la familia de Blas Infante en contra de alterar la ronda de Pío XII, la plaza Ruiz de Alda (Huerta de la Salud) y Ángel María Camacho, respectivamente. También el PSOE ha salido a defender "por otros méritos" doce nombres incluidos en la lista de IU, entre los que figura el ex alcalde Fernando de Parias Merry. Según fuentes de la comisión del callejero, el estudio de las calles se hará sobre la base de los acuerdos plenarios que desde 1936 aprobaron su rotulación, donde consta el motivo exacto de la concesión.

El profesor Collantes de Terán es partidario de plantear el cambio de calles en una dirección: "Lo lógico es que fueran personas que tuvieron una influencia decisiva en el Régimen, y no las que sólo hayan vivido en el franquismo". La misma tesis sostiene Víctor Fernández Salinas, profesor de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla: "En la medida en que alguien haya atentado contra los intereses públicos no debe ser homenajeado. Debe reconocerse su aportación a la sociedad. Los límites están en la violencia o el trato despectivo". Salinas propone la revisión del callejero "con un cierto rigor y sabiendo que preocupa mucho a las personas religiosas" y ve "absurdo" que se quieran borrar nombres como los del Papa Pío XII y el escritor José María Pemán. "Hay autores, como Pemán, muy prorrégimen, pero no están directamente involucrados en la violencia. Se declararon a favor del régimen por salvar el pellejo", dice Salinas, quien dice que le gustaría conocer los criterios de los que plantean suprimir la ronda Pío XII. "¿Que tenía que haber excomulgado a Franco?", se pregunta. A su juicio, tiene claro que debe desaparecer Carrero Blanco por su "responsabilidad fortísima en el Gobierno del dictador y porque apoyó la represión".

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