Sevilla

Menos de 120 segundos

  • La clave para determinar si hubo una avería técnica o un fallo humano está en la actuación del ascensorista desde que recibió el aviso

Menos de 120 segundos Menos de 120 segundos

Menos de 120 segundos

La clave para tratar de averiguar qué ocurrió en el ascensor que atrapó a Rocío Cortés está en los informes técnicos y en la declaración del hasta ahora único investigado en la causa: el ascensorista. Las acciones que este operario realizó en los menos de 120 segundos que transcurren desde que es informado de la avería del ascensor número 3 hasta que baja a la tercera planta y comprueba que la víctima había quedado atrapada son fundamentales para determinar si hubo un fallo mecánico o una supuesta negligencia del ascensorista, que tenía una experiencia de 14 años en la conservación, mantenimiento y reparación de averías de los ascensores.

De momento, la juez de Instrucción número 1 cuenta con un primer informe pericial que atribuye a un "fallo humano" el suceso, al descartar cualquier tipo de avería mecánica. Según estos peritos, para que el ascensor subiera a gran velocidad y con las puertas abiertas es "imprescindible" que el dispositivo de freno se abriera.

La Policía informó inicialmente de que es imposible recuperar la información de la CPU

Y el ascensorista rechaza precisamente haber realizado cualquier acción o manipulación sobre el ascensor, más allá de su participación en las maniobras de rescate de la joven madre que quedó atrapada en el ascensor. Si hubiera realizado alguna acción sobre el ascensor habría dispuesto de menos de 120 segundos para hacerlo, de acuerdo con el registro de llamadas incorporado a la causa. La Policía señaló en su atestado que desde el aviso hay tres minutos en los que "no se tiene contancia de las actuaciones llevadas a cabo por el ascensorista".

De acuerdo con este registro, la primera llamada que se hace al ascensorista desde la centralista del Hospital de Valme informándole de una avería se produjo a las 14:29:59 del 20 de agosto y esa llamada se mantuvo hasta las 14:30:23. Tan sólo 120 segundos después, a las 14:32:23 se produce una llamada desde el control de enfermería, que está a 30 metros del lugar del accidente, pidiendo ayuda porque Rocío Cortés ya había quedado atrapada por el ascensor. Es decir, el ascensorista tendría sólo esos dos minutos para haber realizado alguna supuesta acción sobre el ascensor, aunque el tiempo podría ser incluso inferior porque habría que tener en cuenta los segundos que pasarían entre que el celador pide ayuda, intenta socorrer a la paciente y alguien avisa al control de Enfermería, par lo cual tiene que recorrer un pasillo con esos 30 metros de largo, entrar en el control de Enfermería y hacer la llamada que consta en los registros telefónicos.

El celador del Hospital de Valme afirmó en su declaración ante la Policía que tras recoger a la paciente, que acababa de tener una niña mediante cesárea, tomó el ascensor y una vez dentro pulsó el botón de la tercera planta, cerrándose la puerta pero sin iniciar la subida. Entonces se oyó una voz por el altavoz interno del aparato que decía: "Ascensor averiado". Según explicó el celador, la puerta del ascensor no había quedado cerrada en su totalidad: la parte superior estaba bien cerrada, pero la inferior había quedado un poco abierta, como un centímetro. Fue entonces cuando desde su teléfono corporativo llamó a la centralita del hospital, donde le informaron de que le iban a poner en contacto con el ascensorista. Mientras esperaba a que el ascensorista contactara con él, tocó nuevamente el pulsador de alarma del ascensor, sin obtener respuesta -el botón de la tercera planta seguía encendido- y pasados "unos minutos" se abrió de pronto la puerta trasera, no por la que había entrado y que sólo se abre en la planta baja. Y entonces intentó sacar la camilla, momento en que el aparato comenzó a subir y aprisionó a la mujer. El celador dijo que no habló con el ascensorista, por lo que desconoce si éste realizó alguna intervención sobre el elevador.

Entre el informe pericial que descarta un fallo mecánico, eléctrico o electrónico y la versión del ascensorista, está la "pérdida de datos de la Unidad de Proceso Central (CPU)" del ascensor. La Policía informó en el atestado que remitió al juzgado en octubre pasado de la imposibilidad de recuperar los datos registrados en la consola del ascensor siniestrado, los cuales "se perdieron como consecuencia de una serie de fallos en los sistemas de almacenamiento de datos" y que "no se pueden explicar por el momento".

Tras el accidente, se procedió al precintado del ascensor y se produjo un corte en el suministro eléctrico del mismo, si bien la Policía subrayaba en su informe que la CPU dispone de baterías que poseen una autonomía de hasta "tres días" para que en casos de pérdida del suministro eléctrico no se produzcan pérdidas de información. Las baterías estaban "a plena carga y con la tensión correcta, por lo que se desconoce las causas del borrado de la información". La Brigada Provincial de Policía Científica dijo que la información del aparato se almacena en una memoria RAM, la cual es "imposible recuperar una vez borrada".

No osbtante, la instructora ha dado un paso más al solicitar a la Policía Científica en Madrid que trate de recuperar los datos de la memoria RAM de dicha CPU.

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