Sevilla

Los tablaos flamencos de Sevilla ante la desescalada: reinventarse o morir

Un instante de una actuación flamenca en un tablao del centro de Sevilla. Un instante de una actuación flamenca en un tablao del centro de Sevilla.

Un instante de una actuación flamenca en un tablao del centro de Sevilla. / Antonio Pizarro

"Las fronteras tienen que estar abiertas para retomar la actividad". Esta afirmación de Ruth Majó, del tablao flamenco El Patio Sevillano (Paseo de Cristóbal Colón, 11), es el pensamiento de muchos empresarios de este sector durante esta primavera, que solía ser "el inicio de la temporada". El coronavirus, que provocó una cascada de cancelaciones de reservas en marzo, mantiene estas salas cerradas y a una de las pujantes ofertas turísticas de la capital andaluza en inactividad. Una situación que no parece tener el próximo su final, pues "el turismo nacional es nulo para nosotros".

En la misma línea se manifiesta Víctor Serra, de la trianera Sala Baraka (Pagés del Corro, 70). "Aunque tengamos mucho turista del norte de España, hasta que no abran las fronteras...", reflexiona este empresario. No obstante, es optimista y cree que "como muy tarde abriremos los fines de semana de julio y agosto o en septiembre". Y no le tiene miedo al tener que reinventarse: "Al principio éramos un bar de flamenquito y lo convertimos en sala; si nos tenemos que volver a reinventar, lo haremos".

Un espectáculo de "intimidad y cercanía"

Rosana de Aza, en Casa de la Memoria. Rosana de Aza, en Casa de la Memoria.

Rosana de Aza, en Casa de la Memoria. / M. G.

La incertidumbre, como en tantos sectores de Sevilla, es protagonista en el seno de estas salas de espectáculos flamencos, que miran al otoño con la esperanza de recuperar lo perdido en estos meses de confinamiento y desescalada en España. Las ganas por volver a reiniciar su actividad contrastan con las medidas de aforo que exige el Gobierno. "Son inviables", asegura Rosana de Aza, de Casa de la Memoria (Cuna, 6). "Vendemos intimidad y cercanía", explica esta empresaria, aludiendo así al reducido espacio con que cuentan muchos tablaos flamencos de Sevilla. Incluso va más allá, pues algunos de estos establecimientos "se vanaglorian de no tener ni megafonía".

La reducción del aforo y la separación entre los asientos son un hándicap para el sector. Sin embargo, tal como apunta De Aza, que tenía reservas hechas hasta para 2021, no es ni el primer escollo ni el más importante: "Hay que pensar en los artistas, que tienen una preparación específica y no pueden teletrabajar", advierte al Gobierno, al que insta a "ayudar o el 80% de la salas flamenca caerán". Pide "subvenciones o rebajas del IVA durante algunos años" para paliar la situación de unos establecimientos que son "intersección entre la cultura, el ocio y el turismo". Y alude al valor diferencial que da el flamenco a la oferta turística de la capital andaluza: "Sevilla sin flamenco es una oferta más como la de muchos países".

Paradigmas del flamenco en Sevilla

Kurt Grosch en el Museo del Baile Flamenco. Kurt Grosch en el Museo del Baile Flamenco.

Kurt Grosch en el Museo del Baile Flamenco. / Juan Carlos Muñoz

Una visión más abstracta del momento que viven estos negocios turístico-culturales ofrece Kurt Grotsch, director del Museo del Baile Flamenco. Este empresario cree que el Covid-19 es una "oportunidad para cambiar y redefinir los enfoques, superando los objetivos del pasado". Es decir, modificar para "en lugar de "crecer más, crecer mejor". Para ello, propone "crear nuevos paradigmas en el turismo". Por ejemplo, reflexionar "si el crecimiento desmesurado del turismo genera riquezas para los destinos sin pensar que el decrecimiento estratégico genera un bienestar sostenido a más largo plazo".

Este "proceso de reflexión", como Grotsch lo define, cree que debería llevar a Sevilla a no ser "una suma de ofertas", sino a "una manera de ser". Y ve la oferta de salas flamencas como una "guerra de paradigmas" entre quienes "se esfuerzan en ofrecer un flamenco con alma" y quienes "priman la masificación, con espectáculos distantes al sentir primitivo y telúrico del flamenco en formatos mas industrializados". De esa dualidad surge la Alianza Flamenco Quality es un primer intento para cambiar enfoques, un germen para un nuevo paradigma.

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