Calle Rioja. 10 años de Sevilla 99.

El tiempo pasa olímpicamente

  • El oro de Marta Domínguez en Berlín ‘despierta’ el sueño del Mundial de Sevilla 99, un éxito de cuatro metales (dos oros) que fue el canto del cisne.

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Es el Overlook de Sevilla. Y como en la novela de Stephen King que llevó al cine Kubrick, casi todo el personal está de vacaciones. Del directorio del Instituto Municipal de Deportes, todos: delegado, gerente, vicegerente, asesores. El estadio mal llamado Olímpico nunca tuvo unos Juegos, pero sí albergó unos Mundiales que se inauguraron justamente hace diez años con el saldo de cuatro medallas: dos oros (Abel Antón, Niurka Montalvo), una plata (Yago Lamela) y un bronce (Reyes Estévez).  

Fueron los últimos Mundiales del siglo XX. El primer año del mandato municipal de Alfredo Sánchez Monteseirín, que se los trabajó como presidente de la Diputación Provincial. Al fin y al cabo, medio estadio está en Sevilla capital y otro medio en Santiponce. Diez años después, a este estadio van más cantantes que atletas, salta Madonna y corre Bruce Springsteen. ¿Qué fue de aquel oro que llegó en galeones de piernas y músculos? El abandono da a entender que, como en el oro que llegó de Indias, se dilapidó en guerras ajenas, en la tesis de Carande en Carlos V y sus banqueros.

“Están todos de vacaciones”, dicen en la cuarta planta, sede de la Fundación Andalucía Olímpica. ¿Fotos, recuerdos, secuelas de los metales que pasaron por Sevilla? “La única que los puede tener es Marta y ahora mismo está...”. El interlocutor traza el semicírculo del embarazo. Marta Ollero, depositaria de esa memoria deportiva, está embarazada. Archivera oficiosa de esa gloria que ahora despierta el oro berlinés de su tocaya Marta Domínguez.

El estadio es una isla absoluta. Los náugrafos están a buen recaudo en el hotel Isla Cartuja, cuatro estrellas, que ocupa la puerta H del estadio diseñado por Cruz y Ortiz. En aquel Mundial la moneda oficial era todavía la peseta. “Yo no estaba aquí, trabajaba en Gerona”, dice Israel Díaz, 33 años, sevillano de la Macarena, camarero en el hotel. “Después me fui a Manchester y unos días antes de que fuera presentado oficialmente atendí a Cristiano Ronaldo en el restaurante El Rincón de Rafa, un local español”.

La Juve eliminó al Madrid en las semifinales de la Peace Cup, el engendro coreano, e impidió el reencuentro del camarero con el ídolo portugués en este estadio situado en una zona, recordando el inicio del Viaje a la Alcarria de Cela, por la que a la ciudad no le ha dado la gana de crecer. 

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