Sevilla

El verano agrava un año más la falta de policías nacionales en Sevilla

  • Las custodias hospitalarias de presos y los puntos fijos de violencia machista siguen restando efectivos de la calle

  • Ha habido turnos con tres patrulleros para toda Sevilla

Patrulleros de la Policía Nacional en la zona de Urgencias del Hospital Macarena, la semana pasada.

Patrulleros de la Policía Nacional en la zona de Urgencias del Hospital Macarena, la semana pasada. / Juan Carlos Vázquez

Hace unos días, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, anunciaba en una entrevista que se reunirá en septiembre con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y que en ese encuentro tiene previsto solicitar que envíe más policías nacionales a la ciudad. Está prevista la llegada de 169 agentes procedentes de otros destinos (ninguno de nuevo ingreso), que servirán para compensar las bajas (serán 50 los que se marchen a otras plantillas) y reforzar algo una dotación mermada. Pero hacen falta más, pues no todos acaban en el servicio operativo en la calle.

Las vacaciones de verano han vuelto, como cada año, a agravar las carencias de personal históricas que padece la Policía Nacional en Sevilla. Esto, unido a la necesidad de emplear un buen número de agentes para las custodias hospitalarias de presos y para los puntos fijos de violencia machista, se ha traducido en jornadas con muy pocos patrulleros disponibles. Durante el verano ha sido, y sigue siendo, habitual que haya turnos con sólo tres coches de la Policía Nacional para la capital.

La situación no es nueva. Ha habido años anteriores en los que literalmente la ciudad se ha quedado sin policías en algunos momentos puntuales. No es un problema exclusivo de Sevilla, pues casi todas las plantillas de las grandes ciudades tienen el mismo porcentaje de personal por cubrir, pero en la capital andaluza se nota especialmente por la propia distribución de los efectivos, que deja desnutrida a la Brigada de Seguridad Ciudadana, es decir, la unidad a la que pertenecen los radiopatrullas o zetas, que son la punta de lanza del Cuerpo Nacional de Policía y los que primero han de llegar a cualquier suceso o requerimiento.

Esta unidad ha de encargarse de las custodias hospitalarias de presos, un problema endémico para la Policía Nacional en Sevilla. En otras ciudades existen módulos hospitalarios para reclusos, unas estancias blindadas que ocupan una parte del hospital en cuestión y que pueden ser vigiladas por dos o cuatro policías en función del número de internos que haya dentro. En Sevilla existe un módulo en el Virgen del Rocío y otro en San Lázaro, pero apenas se usan. Los profesionales sanitarios prefieren tener a los pacientes en las mismas dependencias en las que ellos trabajan y no en otras alas o edificios del hospital.

Esto supone que los presos terminan en las habitaciones normales del hospital, bajo la custodia de dos agentes de la Policía Nacional por turno y reo. Es decir, un preso que esté ingresado requiere hasta seis policías por día. Es habitual que en el Hospital Macarena coincidan entre tres y cuatro (a veces hasta siete) presos, por lo que el despliegue que tiene que hacer la Policía se multiplica. Esos agentes sólo se dedican a custodiar presos, es decir, se restan del servicio operativo en la calle.

Para corregir esta disfunción, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció en 2019 la construcción de un módulo hospitalario para presos en Sevilla, dentro de un programa de inversiones destinados a mejorar las dependencias de las Fuerzas de Seguridad del Estado en todo el país. Nada se ha vuelto a saber de aquello hasta hoy y la situación es la misma que años atrás. Es cierto que han ido llegando refuerzos, pero siempre insuficientes para cubrir las necesidades de seguridad de Sevilla. Quizás sea ésta, más que el número de policías en sí, una de las peticiones que Espadas ha de hacerle a Marlaska cuando se reúnan.

Otra cuestión del trabajo policial que merma el número de efectivos en la calle es la de los puntos fijos de violencia machista. En aquellos casos en que una mujer haya denunciado a su marido, y el caso haya sido calificado como de riesgo extremo por el sistema Viogen, la víctima requiere de una protección durante las 24 horas del día. Esto supone un patrullero en la puerta de su casa de guardia continua, con otros dos agentes por turno. Al tener que asumir ese servicio, la Brigada de Seguridad Ciudadana se resiente.

A pesar de ello, ha habido buenas intervenciones policiales este verano y no puede decirse que la ciudad haya quedado desprotegida, sino que sería necesario un mayor despliegue. Una patrulla rescató recientemente del río a una mujer que se había precipitado al mismo, otra impidió una agresión machista en el centro de la ciudad, y el pasado fin de semana fue detenida una casera que retuvo ilegalmente durante horas a sus inquilinos por desacuerdos con la fianza, entre otros servicios destacados.

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