Sevilla FC

Ovación para la figura, aire para la persona

  • Monchi explica que se va por agotamiento y afirma que no tiene firmado nada con la Roma ni ningún club.

Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi en el universo del fútbol, ya no es el director deportivo del Sevilla. Se va como él quería, aplaudido por el club y sin pagar la cláusula de rescisión de su contrato. Deja el cargo, aunque seguirá cumpliendo sus funciones, que irá abandonando paulatinamente en las próximas semanas. Él mismo ha explicado cuándo será la despedida protocolaria ante la afición en una extensísima rueda de prensa. “El club me ha ofrecido varias posibilidades de despedida, y yo he optado hacer lo más sencillo posible, si difícil es una rueda de prensa, dos serían imposible. Les he pedido que el acto que me han ofrecido sea en el estadio, es muy precipitado el día del Sporting, y será el día del Deportivo, porque me gustaría despedirme de todos los aficionados que acuden al Ramón Sánchez-Pizjuán”.

Monchi ha llegado a decir que “siente un vacío muy grande” desde que se hizo oficial anoche su salida, pero también un alivio. “Esto produce un vacío difícil de digerir. En estas 15 o 16 horas he pensado, quillo, para qué te has metido en este lío. Pero de verdad que lo necesito y me he dado cuenta de ello. Es de los días más duros de mi vida, pero lo necesitaba. De verdad que lo necesitaba. No hay nada más que la necesidad de un cambio”.

En primer lugar, ha explicado la razón de su marcha, insistiendo en esa necesidad vital: “No es un tema profesional, es un tema muy personal, lo he comentado muchas veces. Las razones están en consonancia con el agotamiento, son 29 años en esta casa, 17 años como director deportivo con un nivel de implicación, de presión y de exigencia muy grande. Y en mayo quise irme, y me equivoqué en la forma y en todo y no se produjo, pero mi idea seguía latente y no hay que buscar muchas razones más. El único culpable o responsable soy yo, es un tema de necesidad de cambio. Venía agotado, he amagado muchas veces y esta vez ha sido definitiva. El esfuerzo del club ha sido enorme, no tiene nombre. A veces hasta que no ve uno los gestos no se da cuenta del cariño que le tienen. Han intentado convencerme de todas las maneras posibles, como ha dicho el presidente, tanto él, como el director general, como el vicepresidente... Lo han intentado con cariño, con más protagonismo, con esfuerzo económico, con una oferta que en ningún caso alcanzaré a ganar fuera de aquí. Pero es un tema de necesidad, de coger aire”.

También ha asegurado que pretende volver en un futuro no muy lejano, si el club lo llama de nuevo. “Yo de aquí no puedo irme diciendo adiós, o hasta nunca, sino hasta luego, hasta siempre o hasta la próxima. No sé lo que pasará en el futuro. Ojalá lo hecho por mí sólo quede en el recuerdo y quede borrado por lo que venga después. Pero si el Sevilla tiene a bien llamarme porque me necesite y yo esté ya recuperado y haya cogido aire, no tendré ninguna duda. Como he dicho muchas veces, vendría si es necesario hasta para pintar el campo. Soy director deportivo por casualidad, si me hubieran dicho de pintar el campo habría dicho que sí, porque sabía lo mismo de pintar que de director deportivo”.

Monchi ha negado que haya firmado con la Roma, y sólo reconoce que es una de las opciones que maneja. “No no, de verdad, quiero que me creáis. Entiendo que haya gente que no me crea, no tengo ningún compromiso con nadie, no tengo firmado tres años ni esa cantidad (5 millones de euros anuales) que se dice, ojalá. Es verdad que la Roma ha mostrado interés y no es el único club, es verdad que estuve en Londres y fue un error no haber avisado al presidente. Estuve para escuchar, para ver el proyecto, pero ha habido otros ofrecimientos. No me puedo irme a descansar a casa, soy joven y no tengo la vida resuelta, tengo que estudiar bien dónde voy. La Roma es de los que más interés ha puesto, pero no tengo firmado nada”.

Incluso ha asegurado que no tiene claro que vaya a trabajar la temporada próxima en algún club: “Si no encuentro lo que me convenza me voy a La Barrosa y a San Fernando, y vengo de vez en cuando a Sevilla. Tengo cosas que pueden ser interesantes, y tengo que estudiarlas, pero no descarto esa posibilidad, no la descarto”.

Y ha explicado por qué se despide ahora, con el equipo en plena lucha liguera. “Lo intenté el año pasado y también dijisteis que era mala época. Cuando uno no quiere que pase algo nunca es buen momento. El año pasado decíamos que no era el mejor momento, porque venía la planificación. Cuando pase la pretemporada me decían “es que el proyecto es tuyo”, luego se acerca el mercado de invierno... Termina el mercado de invierno, y es ahora más o menos. Hay dos cosas muy claras, una que no iba a salir contentando a todo el mundo y lo tengo asumido y que nunca iba a ser un buen momento. ¿A quién le puede afectar más? A la plantilla, aquí están los cuatro capitanes hoy. Yo he estado hablando con ellos esta mañana y les he contado la realidad. Ellos saben cómo soy, cómo sufro y padezco. Y les he pedido que si me quieren ayudar, el mejor homenaje que me pueden hacer es ganar los diez partidos que quedan. No hay otro momento. Si dejamos pasar la temporada, estamos ante otra planificación. He elegido este momento desde la sensación de hacer el menor daño posible”.

Así ha hablado de su paulatino cese de funciones y de cómo va la planificación: No es que vaya a salir del estadio ahora y no vuelva más, pero iré separándome de mis funciones en las próximas semanas. La gran parte de la planificación ya está hecha por mi gente. No hay mucho cambio. Voy a decir lo que pienso y les he dicho a ellos, creo que el club está suficientemente preparado para suplir mi ausencia sin ninguna duda. Hay muy buenos profesionales y posiblemente yo pierda más sin ellos que ellos sin mí. Entre pesa y pesa en el gimnasio pensaba eso esta mañana, va ser muy, muy difícil encontrar un grupo de trabajo tan bueno como el que tenía; hay muy buenos profesionales, muy honrados, muy sevillistas... El club debe tomar la decisión. No soy sospechoso de no querer lo mejor para el Sevilla y si digo eso es porque es lo mejor”.

A colación de su grupo de trabajo, ha rechazado que se vaya a llevar a alguno de ellos con él: “Quiero que todos sigan trabajando y ayudando aquí. Se lo dije cuando estuve comiendo con ellos. Yo voy a seguir queriendo lo mejor para el Sevilla y no quiero que ninguno de ellos se vaya porque son muy válidos para el club”.

Su forma de salir, con el equipo jugándose tanto, no lo considera una traición. “El aficionado sevillista, desde anoche, sólo me ha dado muestras de cariño, cariño y cariño. Mis redes sociales están llenas de palabras de cariño y de amor. El que piense que soy un traidor, lo respeto. Tengo 48 años, no tengo la vida resuelta y tengo que seguir trabajando, tengo familia. El que lo entienda, bien, y el que no, también. Respeto a todo el mundo, todos son sevillistas y todos piensan lo mejor para el Sevilla”.

También ha rechazado que haya un ánimo apocalíptico entre la afición, al contrario. “El mensaje apocalíptico... eso era en mayo de 2000, eso sí que era apocalíptico. Ahora, con la estructura de club, los profesionales, la solvencia económica que hay, la plantilla, los resultados que hay... Mi mayor legado no son los títulos, sino la estructura que he creado, que va a ser sólida para aguantar lo que viene por delante, que va a ser bueno seguro, no sólo en la parcela deportiva, sino en todas las parcelas. No voy a encontrar otro sitio como éste, ellos seguro que encontrarán otro Monchi, porque ya está hecha la base. El problema es mío, encontrar un hábitat como éste, un club fuerte, con un presidente, un consejo de administración, vicepresidentes, consejeros, plantilla, empleados... Hay muy buen caldo de cultivo para que sigamos disfrutando los sevillistas”.

Su confianza en el grupo de trabajo que deja es total y no cree que el primer fichaje ya sea mirado con lupa: “No sé cuántos fichajes he hecho y todos mirados han sido mirados con lupa. Yo lo único que pido, y me gustaría que algunos de los mensajes no se diluyeran, es que confíen en la gente del club, en el presidente, en el comité ejecutivo, en los consejeros, en los futbolistas, en los empleados... A mí el Sevilla me ha dado un grado de confianza muy grande y se me han perdonado algunas cosas muy grandes. Eso es lo que pido. Confianza y credibilidad, van a hacerlo bien, y van a hacer un Sevilla campeón, seguro”.

Asimismo, niega que los 9 títulos logrados con él sean responsabilidad suya solamente: “Lo dije en la convención de peñas del Aljarafe. Si alguien piensa que los éxitos del Sevilla son de una persona está muy equivocado, son muchas las personas, muchas. Nadie es indispensable y todos somos necesarios. Problemas en el Salto del Caballo, en Majadahonda, el Cerro del Espino... En el Juventus Stadium..., ahí no. Este club ha crecido mucho sobre la base de muchas personas, de un trabajo muy bien construido. El Sevilla está capacitado para superar la marcha de Monchi seguro, yo sí voy a perder, no voy a encontrar otro sitio como este”.

Por último, Monchi, que considera que su adiós “no puede considerarse un fracaso del club”, al ser una decisión personal suya, y que se queda con Eindhoven como su mejor momento en el Sevilla, se ha dirigido a la afición en su conjunto: “Cuando ayer veía las muestras de cariño en las redes sociales eso te da orgullo y satisfacción, por haber conseguido el cariño de la gente que siente como yo, que es el sevillismo. Pero igual respeto y agradezco al que me dice pesetero o traidor, porque lo hace desde el corazón de sevillista y se merece el mismo respeto y cariño. La crítica es necesaria”.

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