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El presidente del Escobedo: "Tengo un técnico que tiene tatuado el escudo del Sevilla"

  • "Si quisiera una encerrona me limitaría a las medidas mínimas que exige la Federación", dice Luis Merino, que explica la reducción de un metro en las bandas por la normativa de seguridad

Luis Merino, con camisa blanca, posa con la formación del Escobedo. Luis Merino, con camisa blanca, posa con la formación del Escobedo.

Luis Merino, con camisa blanca, posa con la formación del Escobedo. / M.G.

Luis Merino es el presidente del Escobedo, un club que representa a una localidad de 1.500 espectadores que está en plena efervescencia. El dirigente cántabro, socarrón y directo, ha aclarado la polémica reducción de las dimensiones del estadio Eusebio Arce, donde jugará el Sevilla la segunda ronda copera este domingo. Entre otras cosas, ha desvelado que un vecino suyo de Escobedo de Camargo es seguidor del Sevilla. "Tengo un técnico del equipo alevín, que es de aquí de Escobedo, y es sevillista; fíjate al extremo que llega de sevillismo que tiene el escudo tatuado en la pierna. Podéis imaginar el vacile que tiene aquí en el pueblo", ha dicho en SFC Radio.

Pero el asunto central de su comparecencia ha sido la obligatoriedad de reducir un metro del ancho de 65 del campo, debido a que una de las bandas no tenía la separación mínima que exige el protocolo de seguridad. "Ahora mismo estaba hablando con Fernando Bernal, el compañero de seguridad del Sevilla. Nos ha dicho que tenemos perfecto el campo, que es de césped artificial de última generación. Y el motivo de reducir las rayas es sencillo. Tiene 65 metros de ancho y es un campo tipo Rayo Vallecano o Eibar. Y en una de las bandas sólo hay dos metros de separación de la grada y la normativa de seguridad dice que tiene que haber tres. Entonces hemos tenido que quitar un metro a una de las bandas y cuadrar la otra banda, lógicamente. Ha habido una inspección federativa y nos dijeron que teníamos que acortarlo", asegura Luis Merino.

Ante la sospecha de que esa reducción haya sido motu proprio, para obstaculizar la mayor calidad del Sevilla, Luis Merino zanja de forma directa: "Que no especule nadie con que es una encerrona. Fue la Federación la que nos lo dijo y fue la única pega que nos pusieron. No sé si queda claro para los que escuchan". Y añade: "Si quisiera una encerrona me limitaría a las medidas mínimas que exige la Federación, que dice que tiene que tener el campo 60 metros de ancho".

La prioridad del Escobedo, según su presidente, ha sido no alejar al equipo del pueblo, de su entorno habitual, para que toda la localidad disfrute de una ocasión histórica como ésta. "No vamos a jugar en nuestro campo por decir, aquí tenemos nuestro chance, vamos a por el Sevilla, lo vamos a eliminar porque aquí les comemos los huevos, con perdón; no, no, no. No va por ahí querer jugar en nuestro campo. Lo hacemos porque es nuestro campo, es nuestro pueblo, es nuestra afición y nos lo hemos ganado. Me consta que el Ayuntamiento nos ha apoyado a muerte en esto y ya buscaremos financiación", afirma sobre la escasa capacidad del Eusebio Arce, con apenas 1.400 entradas en taquillas, ya vendidas.

Sí es cierto que en principio meditó jugar en Santander, que está a 14 kilómetros de Escobedo de Camargo. "El Sardinero estuvo descartado desde el principio porque lo acaban de resembrar, hice la consulta al Racing y después del parón han hecho un tratamiento para el césped. Y no podía ser".

Ante esa situación, Luis Merino, apoyado por el Ayuntamiento del pueblo, optó por jugar en su campo habitual. "En estos partidos el chico tiene mucho que ganar y el grande mucho que perder. Lo lógico es que nos elimine el Sevilla y no pasa nada. Este formato es para que ocurra esto, para que un modesto como nosotros podamos jugar con un grande como es el Sevilla", dice sobre el partido. 

Además, el dirigente ha hablado de su cariño por la ciudad de Sevilla, que conoce perfectamente. "Tengo bastante aprecio a Sevilla, hice el servicio militar allí y algo me quedó. Estuve en Capitanía, junto al Parque de María Luisa. Se hacían las guardias allí. Terminé con 120 o 130 guardias. Fue allá por el año 72", recordaba Luis Merino con simpatía.

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