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El reto de la obligación

  • El Sevilla, en el centro de un tornado demasiado favorable, se enfrenta al peligroso examen de la certeza de éxito que emana del entorno.

  • La ausencia de cuatro titulares, un escollo añadido.

Vitolo, Escudero, Sarabia, Correa, Walter Montoya, Franco Vázquez y Ben Yedder realizan un calentamiento de activación muscular. Vitolo, Escudero, Sarabia, Correa, Walter Montoya, Franco Vázquez y Ben Yedder realizan un calentamiento de activación muscular.

Vitolo, Escudero, Sarabia, Correa, Walter Montoya, Franco Vázquez y Ben Yedder realizan un calentamiento de activación muscular. / juan carlos vázquez

Cada vez debe ser más difícil. Ganar, ganar, sortear una "crisis" provocada por un simple empate y una derrota con diez y volver a ganar. Ganar el derbi, ganar en la Champions... El Sevilla de Sampaoli sólo sabe ganar. Juegue quien juegue, sea el rival que sea, juegue bien o juegue mal, lo merezca o no lo merezca... gana.

El aficionado lo agradece, el consejo de administración saca pecho y el cuerpo técnico acumula fichas y fichas de crédito mientras levanta la admiración de los propios y también de los extraños, pero llega un momento en el que el reto de seguir exige una pirueta cada vez más difícil. Afrontar partidos en los que la afición ya piensa de antemano que los tres puntos van a quedarse en casa se puede convertir en algún momento en un problema.

Y eso le pasa al Sevilla. Se ha instalado arriba, ha logrado meterse en ese privilegiado grupo en el que no ha logrado entrar de momento ni el Atlético de Madrid y ha puesto ya siete puntos encima del objetivo marcado, que no es otro que el cuarto puesto, esto es, una plaza de Champions. Si, después de eso, es capaz de llegar hasta donde sea pegado a los grandes, codo con codo, punto con punto, por el título de Liga..., pues mejor que mejor.

Las posibles alineaciones del Sevilla-Athletic. Las posibles alineaciones del Sevilla-Athletic.

Las posibles alineaciones del Sevilla-Athletic. / FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

El derbi y su desarrollo desde el descanso hasta el final han significado otra inyección de moral para un grupo insaciable de puntos y la visita del Athletic es otra oportunidad y a la vez otro examen.

Y se convierte la cita en esto último también por la prueba que siempre exige tener que mover el once obligado por las bajas. Porque no es lo mismo introducir cambios para refrescar más o menos el equipo por decisión únicamente técnica (por ejemplo, no lo hizo en el derbi cuando era lo que se esperaba tras no pasar ni 72 horas del partido ante el Leicester) que cuando la obligación manda. Hasta cuatro titulares fijos no podrán vestirse de corto hoy y la ausencia de alguno como Steven N'Zonzi abre un capítulo aparte por la importancia que el centrocampista francés tiene en el funcionamiento de la estructura de juego que propugna Sampaoli. Aun sin estar bien últimamente, tiene una importancia capital la figura del francés tanto a la hora de mirar hacia su propia portería para recibir el balón como de iniciar el camino hacia la del contrario y ninguno de sus posibles sustitutos guarda entre sus virtudes características que se parezcan a las suyas.

Aunque con menor incidencia en el juego por el simple hecho de que no se ubican en la estructura troncal sino en las alas, las ausencias de Sarabia y Vitolo, por los puntos sumados que ambos llevan a sus espaldas, también van a dejar un vacío esta noche en el Sánchez-Pizjuán.

Sampaoli no puede decir que no tiene recursos suficientes en la plantilla como para que estas bajas, entre las que también se incluye Pareja, no se aprecien en el campo, pero es en encuentros como éstos donde se puede ver la buena o mala gestión de un entrenador del material humano con el que cuenta, con jugadores que llevan tiempo sin aparecer, como Vietto, con otros que están en el punto de mira de los más críticos, como Franco Vázquez, u otros que llevan como un mes aquí y aún no se han enfundando la camiseta del Sevilla, como Walter Montoya.

Enfrente va a haber un equipo que no va a ponerle una alfombra al Sevilla, es partido peligroso por los efectos que en el mismo subconsciente del aficionado acarrea una cita entre semana que no tiene el glamour de la Champions... Condicionantes todos que pueden hacer peligrar la noche y colocarla en dirección contraria a la corriente descaradamente a favor que ahora mismo tiene todo lo que rodea a Sampaoli, Lillo y lo que emana de ese banquillo que sólo sabe celebrar triunfos, ganar, ganar y celebrar victorias. El reto es difícil, porque mantener la obligación por simple obligación, cuesta.

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