Sevilla FC

La señales del futuro

  • Vitolo se sube a la rampa de salida con el Barcelona como fuerte candidato a ser su destino

  • El canario confiesa alegrarse por los rumores y remite al club, pero todos saben que su momento será este verano

Vitolo, realizando estos días trabajo de readaptación. Vitolo, realizando estos días trabajo de readaptación.

Vitolo, realizando estos días trabajo de readaptación. / antonio pizarro

Puede que las cartas estuvieran ya marcadas desde el momento en que renovó su contrato. No sería la primera vez que pasa en el Sevilla ni será la última. Ha sido y es el guión en las circunstancias y el modelo de negocio de este club. Algunos, como Federico Fazio o Éver Banega, no aceptaron las reglas y eligieron otro camino que sí siguieron -porque también ellos iban a salir beneficiados- jugadores que se hicieron igualmente grandes en el Sevilla. Fueron los casos de Jesús Navas, cuya renovación incluso llevó aparejada una disminución en vez de un aumento del precio de su cláusula de rescisión, o de Krychowiak.

Vitolo renovó su contrato con el Sevilla una vez pasado un verano lleno de rumores sobre su venta, una salida imposible para todos después de las dos sonadas ventas de la pretemporada: Krychowiak y Gameiro. El Atlético de Madrid acechó tanto que José Castro y su maquinaria (entonces Monchi incluido) tuvo que apretar para convencer al canario de que no era su momento. Pero ahora sí. Con 35 millones de cláusula de rescisión en su contrato, la colchoneta ya está preparada para el club. Y el Barcelona, según la prensa de Cataluña, seduce al canario como a lo mejor no lo hacía el Atlético. Mundo Deportivo publicaba ayer que el club azulgrana, con el Atlético y el Manchester City como competidores, ya ha iniciado las conversaciones con Vitolo y el futbolista, de manera casi inmediata, ni confirma ni desmiente. Simplemente se alegra.

"Estas situaciones las lleva mi agente y yo me centro en jugar al fútbol. Siempre halaga que los más grandes piensen en uno, la verdad. Es bonito. Tengo contrato, eso es lo primero, y aquí me encuentro muy a gusto, pero a partir de ahí, si vienen ofertas y el club las escucha, pues ya veremos qué puede pasar. Es cuestión de ver las cosas y si sale algo que interese a todos...", dijo ayer mismo el futbolista en declaraciones en Marca Plus.

Está claro que Vitolo, igual que lo sabe N'Zonzi, es consciente de que ha llegado su momento. Internacional fijo para Lopetegui, el Mundial de Rusia está en el horizonte y el canario estudia adecuar su plan de futuro al momento que está viviendo. Es verdad que el canario ha manifestado pública y privadamente que tanto él como su familia están muy a gusto en Sevilla, pero ningún futbolista tira piedras contra su propio tejado y por crecimiento deportivo y salarial el club nervionense no va a poder retener a Vitolo. Aparte que tampoco se lo plantea, puesto que todo quedó, no escrito pero de alguna manera pactado, cuando firmó su renovación.

Vitolo, además de estas declaraciones, puede haber dado señales durante la temporada que está a punto de terminar de que su ciclo en el Sánchez-Pizjuán está -ahora sí- próximo a su fin. Entre otras cosas porque interesa a todas las partes. El Sevilla, que reclutó al potente y versátil extremo de la Segunda División a cambio de poco más de tres millones de euros procedente de Las Palmas, multiplicará por diez en beneficios la inversión realizada.

Vitolo ha sido de los futbolistas decisivos de esta campaña, pero no como en otros ejercicios. No, por ejemplo, como Sarabia, que llegó con un perfil de refuerzo muy bajo y ha sido fundamental. El canario, uno de los capitanes, ha cumplido con su papel, pero se ha cuidado más que en otras temporadas cuando ha sentido molestias musculares o de otro tipo. Siendo uno los jugadores de la plantilla de los que más puede ensalzarse su profesionalidad, digamos que no forzó la máquina con Sampaoli como con cierta temeridad a veces lo hizo a las órdenes de Emery. El ejemplo más ilustrativo de ello pudo verse en Mestalla, donde el canario pidió el cambio a los quince minutos después de una semana de descanso por sanción tras sentir un pinchazo. La misma expulsión en el Nou Camp en un arrebato de rabia ante Neymar puede delatar cierto comportamiento que no había sido habitual en él.

Queda bastante y el verano será largo, pero ahora la pelota está en el tejado del Sevilla, que deberá hilar fino para defender bien su producto y negociar una venta que se acerque (o supere) el precio de su cláusula de rescisión. Las señales están ahí.

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