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Otra vez el dominio fútil

  • El Sevilla exhibió en Granada buenos números en ataque, 59% de posesión, 27 centros, 16 remates, salvo en la suerte suprema: sólo 5 a puerta y el penalti

  • Al equipo le falta pegada

Otra vez el dominio fútil Otra vez el dominio fútil

Otra vez el dominio fútil / Juan Carlos Muñoz

Los números estadísticos en el fútbol son muy relativos. Un deporte en el que el gol tiene tanta importancia y en el que no hay continuidad en el tanteo, como sucede en el tenis o el baloncesto, no puede medirse de forma absoluta por los fríos guarismos de la estadística. El mejor ejemplo de esto es que al Granada le bastaron 11 remates, 6 de ellos a portería, para realizar dos goles y el Sevilla se hartó de llegar y de centrar balones al área para terminar marcando al final de penalti... y gracias. Sin embargo, sí sirve esa estadística para acercarse a los males que puede padecer un equipo. Y en el caso del Sevilla, como ha pasado más de una vez este curso, hay una asignatura grave: la pegada ante el gol.

El equipo de Jorge Sampaoli volvió a exhibir considerables números positivos en ataque. Volvió a tener más posesión de la pelota que el rival, la marca de la casa: un 59% frente a un 41%. Y puso cerco al área del rival con hasta 27 centros y 16 remates. Sin embargo, ocasiones claras de gol tuvo bien pocas, aunque también las tuvo y volvió a fallar en la suerte suprema. No atinaron a meter el balón dentro en francas oportunidades dentro del área Correa con la izquierda (8'), Correa de cabeza (29'), Mariano con la izquierda (42'), Vitolo con la derecha (49') y Vietto con la izquierda (73'). Apenas en cinco ocasiones el balón fue entre los tres palos, pese a ese aluvión de 27 centros y 16 remates: 5 de 16... Es obvio, así pues, que a este equipo, o a esta plantilla, le falta pegada, mala uva, veneno cuando pisa la zona caliente donde sólo los más fríos ejecutan con rapidez y determinación, con el gol entre ceja y ceja. Y esa carencia le está costando puntos al equipo.

No sólo puntos, sino que esa falta de contundencia tiene también un pago por el sobresfuerzo al que obliga a los jugadores que llevan el peso del juego ofensivo. Concretamente, 12 de los 27 puntos que ha sumado el equipo de Sampaoli han llegado con goles en la denominada zona Cesarini, en los minutos finales del partido: ante Las Palmas (89' y 94'), Alavés (74' y 84'), Leganés (85') y Riazor (87' y 92'). Y ante el Valencia fue en el 75... En Los Cármenes, en cambio, el habitual gol en los instantes finales llegó demasiado tarde, pues marcó Ben Yedder de penalti pasado el alargue, ya en el 95, y González González no dejó ni sacar de centro.

Debido a ese bajo porcentaje de acierto en el remate, o a esa ausencia de remate que evidencia que 13 de los 27 centros al área en Granada no fueran tocados por ningún jugador sevillista, el Sevilla ha tenido que realizar un denodado esfuerzo continuado. Una llegada tras otra, un centro tras otro y ningún resultado. Es el pago a no romper antes los partidos, como demuestra el alto porcentaje de goles marcados en el tramo final de los mismos. Y eso implica cansancio físico y también psicológico, sobre todo si a la vuelta de la esquina hay una cita de alto nivel trascendental para el discurrir de la temporada.

Que algunos jugadores estaban distraidos con el partido en el Parc Olympique Lyonnais del miércoles lo han reconocido hasta algunos de los futbolistas. La jugada en la que N'Zonzi pierde el balón y baja los brazos, origen del 1-0, es sintomática. Por tanto acumular gente en campo contrario, el Sevilla mostró en Granada un déficit en el adecuado repliegue tras las pérdidas, con malas transiciones ataque-defensa que en otros partidos fueron solventadas con presión inmediata. ¿Tuvo que ver esa falta de sacrificio casi inconsciente con la reserva de energías para el miércoles? Puede ser. Y es otro factor a tener en cuenta la dispersión que produce sufrir presión desde más de un frente. Pero se estaría hablando de otra cosa si el Sevilla hubiese sacado rédito de ese caudal de fútbol ofensivo -casi siempre exterior, es cierto, por la ausencia de un canalizador interior-. Sólo 5 disparos a puerta de 27 centros y 16 remates es muy escaso bagaje para poder repartir mentes y piernas entre la lucha liguera y la Champions.

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