Sociedad

Así se usa la pandemia del coronavirus para censurar derechos en internet

La censura digital y las fake news está teniendo repercusión en derechos humanos básicos. La censura digital y las fake news está teniendo repercusión en derechos humanos básicos.

La censura digital y las fake news está teniendo repercusión en derechos humanos básicos.

Según un artículo publicado por Adrian Shahbaz y Allie Funk -La sombra digital de la pandemia- la crisis sanitarias mundial por coronavirus "está acelerando un dramático declive en la libertad global de Internet". Por décimo año consecutivo, explican, "los usuarios han experimentado un deterioro generalizado de sus derechos y el fenómeno está contribuyendo a una crisis más amplia de la democracia en todo el mundo".

En la era Covid-19, la conectividad no es una conveniencia, sino una necesidad. En base al artículo, prácticamente todas las actividades humanas (comercio, educación, atención médica, política, socialización) parecen haberse movido en la dimensión on-line. Pero el mundo digital, analizan, "presenta distintos desafíos para los derechos humanos y la gobernanza democrática". Los actores estatales (y no estatales) en muchos países "están aprovechando ahora las oportunidades creadas por la pandemia para dar forma a las narrativas en línea, censurar el discurso crítico y construir nuevos sistemas tecnológicos de control social".

Tres tendencias

Según los articulistas, tres líneas marcaron un año especialmente deprimente para la libertad en Internet. En primer lugar, señalan, "los líderes políticos utilizaron la pandemia como pretexto para limitar el acceso a la información. Las autoridades a menudo bloqueaban sitios de noticias independientes y arrestaban a personas con cargos infundados de difundir falsas noticias". Se podría enfatizar, en consecuencia, que "los gobiernos de todo el mundo no cumplieron con su obligación de promover una esfera pública en línea vibrante y confiable".

Por otra parte, prosiguen, las autoridades aprovecharon el Covid-19 "para justificar la ampliación de los poderes de vigilancia y el despliegue de nuevas tecnologías que alguna vez se consideraron demasiado intrusivas. La crisis de salud pública ha creado una apertura para la digitalización, recopilación y análisis de los datos más íntimos de las personas sin las protecciones adecuadas contra los abusos". Estas prácticas plantean la perspectiva de un "futuro distópico".

La tercera tendencia, en último término, ha sido la transformación de una "división" en cámara lenta de Internet en una carrera sin cuartel hacia la "soberanía cibernética", con cada gobierno, apuntan, "imponiendo sus propias regulaciones de Internet de tal manera que restringe el flujo de información a través de las fronteras nacionales".

Impacto tecnológico

En lugar de proteger a los usuarios, la aplicación de la soberanía nacional al ciberespacio ha dado a las autoridades rienda suelta para tomar medidas enérgicas contra los derechos humanos sin tener en cuenta las objeciones de la sociedad civil local y la comunidad internacional llegando a extremos, por ejemplo, del régimen chino (pionero en estas medidas).

Lo mejor, concjuyen Shahbaz y Funk, "es restaurar la confianza en la legitimidad y eficacia del modelo de múltiples partes interesadas. Esto significa visualizar nuevos sistemas de gobernanza de Internet y plataformas que defiendan los principios democráticos de representación y participación populares". De hecho, aluden a que las organizaciones de la sociedad civil global "pueden proporcionar la experiencia y la supervisión independiente necesarias para abordar algunos de los problemas que rodean el impacto de la tecnología en los derechos humanos".

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